viernes, 13 de enero de 2017

Un mundo subtitulado





















Esta vida es fascinante pero sobre todo cruel. Una se pasa años llegando tarde a la réplica ingeniosa, tragándose respuestas deslumbrantes que se negaron a acudir puntuales a la lengua, aturullándose en cuanto le sobreviene una idea genial, observando con impotencia cómo sale escupida al exterior como una maraña de pelos del desagüe, soñando en definitiva con un mundo en el que hubiera un subtexto que explicara  las cosas, un mundo subtitulado en el que primara la palabra escrita, esa que sí acude con precisión y celeridad a tus dedos cuando la necesitas, esa que sí te hace parecer inteligente y sensible y estupenda. Ah,  LA PALABRA ESCRITA, cuánto la deseaba.

Sobra decir que el mundo es la misma mierda, si no más, desde que existen Fb y twitter. Y a mí me sigue produciendo el mismo pudor expresar lo que pienso así, a vuela pronto, con fluidez y resumido en unas pocas PALABRAS ESCRITAS. Sigo llegando tarde y mal ¿Es o no es cruel la vida?

Y eso que yo fui de las superoptimistas que acogieron la llegada de los blogs como si de un nuevo mesías se tratara, un cristo redentor que iba a devolvernos la palabra a los gorditos, a los inadaptados, a los desarrapados, a los desahuciados por la acción, te adoramos, señor.

Pero poco a poco me he ido volviendo cada vez más zygmuntbaumaniana, cada día me interesa menos subtitularme, cada día se me antoja más absurda esta sociedad que por una parte promueve el individualismo a saco,- a Dios rogando-, y por otra pretende acabar con la soledad a través las redes sociales, que no hacen sino aislarnos más, -con el mazo dando-.
Cada día veo más el anonimato como un objeto de lujo, al alcance de unos pocos  (puedes llamarlo sociopatía si quieres). Cada día se me vuelve más placentera la sensación de tener muchas cosas que decir respecto de un tema y callármelas. Qué bonito es eso, podría decir muchas cosas necesarias, fundamentales  sobre Trillo, o sobre cualquier landista ministerioso, sobre los chistes de Carrero Blanco, sobre el padre de Nadia, sobre…  podría,  pero voy me callo. Porque me da la gana me callo. Las más de las veces me callo. Podría establecer hilos de conversación por el Messenger, pero los dejo morir todos y sigo enredada con los cuatro tarados de siempre.

¿Y qué haces entonces escribiendo en el blog, listilla? y compartiéndolo en facebook, ¿eh?, ¿eh?
Pues eso, que la vida además de cruel, es tan contradictoria.


5 comentarios:

JL Ríos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rafa Chevira dijo...

Si te dijera algo, sería que no sabes hasta que punto me siento identificado con tu texto, pero mejor me callo.

Besos

Microalgo dijo...

Qué bárbaro, Bárbara.

Microalgo dijo...

Eh, oiga: felicidades.

Bárbara dijo...

Eh, muchas gracias, Don micro. Es usted una de las bestias más adorables que conozco