domingo, 30 de octubre de 2016

Soy conservadora

Una es conservadora, amante del orden y la paz social. No le gustan los que rompen los pactos sociales básicos, los que viven en el corto plazo, los que esquilman, lo mismo fondos marinos, que arcas públicas, que paciencias. Una sufre de una alergia patológica a la violencia.
Una cree en valores rancios como el honor, la educación, el respeto, el civismo.
En discursos directos, bien articulados,  con palabras que intentan expresar  con precisión las ideas, ideas reales, auténticas. Y no en eufemismos, ni en cortinas de humo ni en el marketing.

Y sin embargo, por una extraña pirueta, al saltar al ruedo de la realidad ahí fuera, una es considerada una radical de izquierdas que quiere hacer estallar el sistema por los aires, que hasta simpatiza con el terrorismo.
Es muy extraño todo.
¿Dónde está la verdad? No es fácil determinarlo, apenas disponemos de nuestros sentidos para acceder a ella, con lo tramposos que son, pero eso no quiere decir que no exista, claro. A mí lo único que se me ha ocurrido para tratar de acercarme a ella (vale, no sólo a mí) ha sido crear un sistema a pequeña escala en que cada cosa es verdadera o falsa siempre según unos valores asignados en ese sistema. Algo poco original y bastante antiguo, que hace que 2+2 sean 4 y sea verdad porque en ese sistema que hemos creado el 2 tiene un valor concreto, que si no serían todo garabatos.

Por eso lo del PSOE es falso.  FALSO. Se mire por donde se mire. Dentro de su propio sistema construye enunciados que no son verdaderos: no es no pero sí al final (o cómo la brisa en el yate es caprichosa en mis cabellos)  es difícil de convertir en una operación matemática lógica. No da, no da.  La profe de mates nos lo tacharía. Oiga, pero hay que ser flexible, creativo, posmoderno, el 2 puede ser un 5 si se mira desde el espejo. El borrador en la cabeza y lo vas a entender.

Los del PP se erigen en guardianes del orden mientras roban, según confirman los jueces. Es por el bien de todos, dicen mientras roban lo de todos. Punkarras con traje, viven al límite, a tope hasta reventar o dar con sus huesos en la cárcel. No, tampoco da la lógica aritmética. Faltan ceros en las arcas públicas

Los nacionalistas queremos una sociedad más igualitaria porque nosotros somos diferentes, dicen.
Incoherencias, sistemas de referencia difíciles de tomar como modelos estables para comprender eso que llaman realidad y poder manejarnos en ella.

Nos conducen directamente a Cioran: yo sé que todo es irreal pero no sé cómo probarlo. 

1 comentario:

fábula dijo...

Magnífico, Bárbara. Sin tu permiso lo he compartido en Facebook.