miércoles, 19 de octubre de 2016

Querida vecina del s.XXII





















Querida vecina del s.XXII,

Inmersos como estamos en una etapa de incertidumbre, con un gran vacío a nuestros pies y mucho miedo por paisaje, he de decirte que aún resulta divertido vivir en 2016. Durante décadas creímos que nada podía cambiar de verdad, no había manera de imaginar un futuro distinto. Hoy vivimos tratando de imaginar real esta realidad presente, un tanto psicodélica, un tanto extraña, fronteriza.

En estos días, los teléfonos móviles se rebelan y explotan contra sus dueños, los payasos aterrorizan a la población, Felipe González sostiene que es socialista, los refugiado de guerra se han convertido, nadie sabe por qué carambola, en criminales de guerra, la cultura en algo vergonzoso, que hay que esconder so pena de no parecer superficialmente feliz.

Me imagino que estas cosas te hacen sonreír. A menudo me dices que te sorprende nuestro individualismo vintage, tan del XXI, nuestra escasa eficacia como grupo, con lo fácil que os resulta allí moveros todos a una para alcanzar unas coordenadas concretas. Y ese enfermizo deseo de exponernos cuando para vosotros el anonimato es el lujo, la felicidad total.

Soy consciente de nuestras lacras pero te reitero: son tiempos apasionantes a pesar de todo, de gran expectación, dolorosos también. No sabemos si caminamos hacia un encontronazo de proporciones mundiales  y en caso de hacerlo cuál será el relato que lo sustente: no ya los totalitarismos frente a las democracias, o  capitalismo versus comunismo, tampoco es una cuestión de religiones aunque a menudo se pretexten (sí, ya sé que te cuesta entender eso tan abstracto llamado religión, ya extinguido allí, pero me sigue costando explicártelo).

Puede que el origen de la discordia sea el medioambiente, un tema preocupante, pero yo creo que vendrá más bien dela lucha de sexos,  de la reivindicación de la igualdad entre hombres y mujeres.  Al fin y al cabo, detrás de toda injusticia humana, del trato denigrante a la inmigración, del racismo policial, del atropello a los indígenas, del desprecio a los desfavorecidos, hay todavía una injusticia más al fondo: una mujer.

Todo esto son conjeturas, claro, pero se me antoja que la pugna de los dos candidatos a la presidencia de EEUU escenifica perfectamente la situación: un señor machista, maduro, con flequillo, un depredador sexual, frente a una mujer del establishment, madura también, equipada con los cuernos más grandes de la historia con los que aspira a hacer añicos el techo de cristal y convertirse en la primera presidenta de la mayor potencia del mundo. El relato tiene todos los ingredientes para convertirse en bestseller, no me lo negarás.

Evidentemente hay muchos más factores en juego, no quisiera parecer simplista, el desencanto ante la política vacía de contenido, de postureo, revelada como una maniobra de distracción para que la traviesa pandilla siga desvalijando  el almacén, ha inyectado atractivo a cualquier discurso con contenido propio, por aberrante que sea.
Pero creo que es interesante verlo desde el género. A pesar de su discurso incendiario, el mangante, digo magnate, se ha fundido al resto de adversarios de su partido y ha llegado a superar a Hillary en las encuestas.  Con  todas sus declaraciones machistas, su colección de denuncias por acoso, aún hoy, si tomáramos solo como referencia  a los votantes masculinos,  Trump le sacaría 5 puntos a Clinton. ¿Cómo se come esto? ¿Funciona la espiral del silencio, esa teoría sociológica que dice que cuando una opinión está socialmente mal vista sus partidarios la callan pero no dejan de sostenerla? ¿hay tantos hombres que en secreto piensan como Trump?
Si nos fijamos solo en el voto femenino, Hillary le saca 15 puntos a Trump.  

Como ves, la lucha se libra en todas partes, no solo en las fronteras del estado islámico. Parece que finalmente la gotita colmó los vasos femeninos y una vez desbordados, una parte del mundo se plantea en serio el fin del patriarcado.

Sé por tus cartas que el mundo en el que vives es muy distinto a este, pero no me has contado cómo llegasteis/llegaremos a él y te lo agradezco. Soy de las que no les importó aquella portada del TP: Chanquete muere el domingo, porque creo firmemente que el único spoiler que merece la pena callar es el Cómo.  Y ningún relato puede sustituir su vivencia.

Sabes que también mantengo correspondencia con mi amiga de principios del XX y me cuenta que no puede creerse  que en el XXI aún no existan los coches voladores, ni un crecepelo eficaz,  ni que a la gente le importe tan poco su honor.
Puede que tú sientas algo parecido a lo que yo siento al leerla, una mezcla entre ternura y condescendencia ante su ingenuidad, y también un cierto temor a que la nostalgia nos vuele el presente. Es muy extraño todo esto del tiempo.
En cualquier caso, que sepas me hace muy feliz que me honres con tu amistad y que espero con ansia tus cartas.
Siempre tuya,

La del XXI

1 comentario:

Microalgo dijo...

Impecable.

Lo del voto masculino en los USA también a mí de dejó perplejo un momento. Pero solo un momento: luego recordé aquél ensayo genial de Carlo María Cipolla (por favor, pronúnciese Chipol-la) acerca de la estupidez humana

(un momento, se lo busco por si no lo conoce...

https://www.google.es/search?q=carlo+maria+cipolla+ensayo+sobre+la+estupidez+humana&ie=utf-8&oe=utf-8&client=firefox-b&gfe_rd=cr&ei=c3UIWNDqB-Ws8weu6qSACg

Hale)

Y entocnes encaja todo. El número de idiotas supera al de los demonios, sin duda. Son legiones y legiones.

Y, aunque intento ser optimista, no veo yo que en el siglo XXII la cosa vaya a mejorar. Ojalá.

Besotes.