viernes, 21 de octubre de 2016

Dos señores no pudieron hablar

Qué barbaridad. El otro día dos señores no pudieron hablar. Dos señores que no tienen otra forma de acceder a expresar sus ideas en esta sociedad fueron amordazados metafóricamente en la universidad, marginados por unos vándalos. No viene al caso que uno esté relacionado con un gran grupo de comunicación y otro con un gran partido político, creo;  son dos señores mayores, respetables, que no pudieron ejercer su libertad de expresión.

Y esto es muy grave. Creo de verdad que hay que poner las cosas en su sitio, saber graduar los hechos y darles el espacio adecuado tanto en nuestra escala de valores como en los medios.
Lo de los Gal todo el mundo sabe que fue un mal necesario, travesuras de una guerra sucia, que matar y torturar no hay que sacarlos de contexto. 
Tampoco la censura informativa denunciada por los trabajadores de un gran diario, creo, o los columnistas despedidos por expresar sus ideas o los editoriales insultantes ¿acaso no son formas de la libertad de expresión del máximo responsable del medio que han de ser respetadas?

De verdad que llegaremos a pensar que los suicidios ante la pobreza sobrevenida, las muertes por los recortes en sanidad, los miles de refugiados ahogados tratando de llegar a nuestro continente están relacionados con la política. Es de verdad inaceptable.


Pero aún lo es más que dos señores ayer no pudieron hablar. Qué noticia nefasta para nuestra democracia. Rasguémonos todos a una las vestiduras. A los que aún les queden. 

3 comentarios:

Loam dijo...

Que barbaridad. Qué será lo próximo ¿impedir las sabias reflexiones del cardenal Cañizares? Es que, no da una a basto rasgándose las vestiduras... tengo las manos en carne viva.

LRR dijo...

A mi me parecería mal si ESO fueran señores, con la connotación positiva que eso implica... Se les podría tildar de personas, pero ni así... De hecho, no sé qué especie son, ni cómo catalogarlos, como no sea a base de insultos e improperios.
Y no me apetece hacerlo, ahora mismo.
Petons.

el chico de la consuelo dijo...

No termino de ver la relación entre que el que habla nos parezca un impresentable con no dejarle hablar.
Salvo que defendamos que todo aquel al que le prezcamos unos impresentables pueda también acallarnos.
Bss