miércoles, 25 de marzo de 2015

La vida que pudre





















No existe lo perfecto, por más que exista lo imperfecto, ¿O acaso existe lo pepinable? Este es un razonamiento impepinable, perfectamente impepinable.
Juarroz dijo algo hermoso acerca de la perfección:

Quizá debamos aprender que lo imperfecto
es otra forma de la perfección:
la forma que la perfección asume
para poder ser amada.

Yo diría más, no es la forma que la perfección asume para poder ser amada sino la única forma que es capaz de adoptar la perfección (claro que qué es un poeta sino alguien que se empeña en encontrar belleza en las leyes físicas, por terribles que sean, en buscarle una justificación estética a eso tan devastador que es el paso el tiempo).
La perfección no puede ser, simplemente, no puede existir porque la vida pudre, el contacto con el aire corrompe, desde el minuto uno, son cosas de la materialización, de la física, o de algún dios, culpa mía no es.
Por eso el paso del tiempo sigue siendo uno de los grandes temas literarios, sino el único, y de él se deriva esa textura de anguila de la perfección, la escurridiza incapacidad de dar forma perfecta a esa idea perfecta que tenemos en la cabeza, ya sea una obra de arte o un sistema de gobierno. (Esto lo digo porque estoy harta de aquellos que critican sin excepción a los partidos políticos, a TODOS  los partidos políticos, porque la única opción ideológica perfecta es la que existe dentro de su cabeza, ninguna que actúe en el escenario real (vaya contradicción) de la vida política. Quisiera que por ley, toda crítica expresada en voz alta viniera con una sugerencia de mejora, con una alternativa real, imperfecta pero real).
Pero a lo que iba, que no existe la perfección, no te empeñes en buscarla.
Yo antes me creía muy lista porque pensaba que existía a ratos, en una especie de alternancia con la imperfección, ahora juegas tú y yo me quedo en el banquillo, luego cambiamos, de la misma manera que una virtud en sus horas bajas se transformaba en defecto, o que uno se eleva los metros que es capaz de cavar, exactamente esos metros, ni un centímetro más ni uno menos.
Ahora, que ya me sé muy tonta, creo en la simultaneidad, en que todo sucede al mismo tiempo,  y el defecto es a la vez virtud, no antes ni después, sino a la vez, y se puede volar a dos metros bajo tierra, y se puede excavar el aire, y se puede encontrar belleza y fealdad en una misma cosa, al mismo tiempo, por más que haya cosas que no serán ni bellas ni feas jamás.
Kant, que era mucho más listo y a ratos incomprensible, no cerró la escala en lo perfecto sino que habló de lo sublime, definiéndolo como lo que es absolutamente grande, sólo comparable a sí mismo. Lo sublime, que provoca un sentimiento agridulce, un cortocircuito entre la belleza que esperábamos y la que nos encontramos en la realidad, que sin duda nos supera. Lo sublime como algo placentero y doloroso a la vez. Simultáneamente. Sin necesidad de buscar un contrario. Por sí mismo.

Como esta bendita, imperfecta vida que pudre. 

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde cuando eres filósofa Mari?

Anónimo dijo...

¡¡Sublime!!

Isabel dijo...

Pues sí, sobre todo lo descubrimos cuando, como bien dices, "nos sabemos tontas".

Juarroz es uno de mis preferidos.

Abrazos

fábula dijo...

Magnífico, Bárbara, rayando lo sublime.

t minúsculo dijo...

Siento los halagos Barbara, prefiero que tu texto sea un pepino, tú también ¿no?.

Jo !¡peppins! Me ha salido como palabra de verificación !!! :)

NáN dijo...

Juarroz, estupendo.

Pepinable, un adjetivo muy necesario que no tenía. ¡Ya es mío!

Tú, escribiendo estas cosas, te me haces un bien/mal necesario.

(A la vida no hay que hacerle mucho caso, porque va sola, la tía, a su bola, desde el principio hasta el fin).

(El paréntesis anterior es una bola-trola de las gordas, porque no hacemos otra cosas que hacerle muchísimo caso).

Jesús Esteve Yagüe dijo...

Muy de acuerdo en la comparación que haces con la política. La gente que no vota debería dejarse de utopías y elegir a los "menos malos" porque, almenos hasta el momento, no ha existido nunca una opcion politica perfecta.

Me gusta tu blog, yo también tengo uno donde opino de diferentes temas. Te he añadido a mi lista de blogs, me gustaria que me añadieses a la tuya también. Este es:

http://deacuerdoqueno.blogspot.com/

Un saludo!!

Josep Vilaplana dijo...

Acumulo fracasos -y a pesar de ello insisto en ello- en mi intento de desopinarme un poco y descontrariarme otro tanto. Me ayuda todo lo que igonoro con gusto e incluso lo mucho que lamentablemente ignoro sin más; tambien me ayudan mucho textos como este.

Se agradece. Un beso.

Anónimo dijo...

"No existe lo perfecto, por más que exista lo imperfecto, ¿O acaso existe lo pepinable?"

Esta frase és genial!