viernes, 27 de febrero de 2015

No recuerdo

nobuyoshi

















No recuerdo haber sido educada de pequeña para ser nada de mayor. No recuerdo que nadie depositara sus expectativas en mi futuro, eso era para otros niños. No recuerdo que nadie me preguntara: ¿y tú qué quieres ser de mayor? Siempre fui mayor desde que recuerdo. No recuerdo jugar a separar el presente del futuro. Sí recuerdo jugar a unir el cine y el futuro, ver películas en blanco y negro para después convertirme en la protagonista al cerrar los ojos en la cama. Como una forma vertical, blandita, de sobrevivir.
No recuerdo haber asistido al fracaso de una generación en mis carnes, a la decepción democrática o al desplome de la utopía a través de mi memoria de niña de los 70. No pasó por mí lo social, o no lo recuerdo.
Sólo se esperaba de mí que sobreviviera. Sin molestar a nadie.
Y hoy que soy niña, me pregunto qué seré de mayor, si lograré superar las expectativas de los que me rodean.
Ya no soy la prota de la peli pero tengo una frase estelar que ensayo cada noche, cuando cierro los ojos, pedazo de frase. 

5 comentarios:

llorenç dijo...

Esto nos pasa a muchos, pero tú lo expresas com cal, no como otros, que sólo tenemos esa sensación que nos invade de vez en cuando...

Josep Vilaplana dijo...

Creo compartir contigo el haber nacido mayor -en realidad nací padre de un montón de criaturas- y eso me da la insolencia necesaria para decirte que, efectivamente, no eres "la prota de la peli", sino que eres la peli, las palomitas, las manos que se buscan en la oscuridad de la sala y, sin lugar a dudas, la frase.
Por lo demás, si algún día notas que te vas a poner mayor, Bárbara, avísame para que pueda convocar algunas formas de la tristeza.

NáN dijo...

Jó, a mí me cuesta una barbaridad dejar de ser niño. Por eso, antes de saber lo que quería ser, me jubilé.

Ahora sí que me voy orientando ya un poco.

Ese pedazo de frase lo vas soltando a cachitos. No creas que no nos hemos dado cuenta.

¡Hey, Josep, ya de vuelta!

Josep Vilaplana dijo...

De vuelta ya, mi querido Nán, que como tú bien sabes es el momento en que el viaje, cuando lo que se ha hecho merece ese nombre, se pone un poco tristón y añorante….

Ha sido un baño de besos, colores, luces, arroz y sonrisas (tal vez pueda afirmarse sin margen de eroor excesivo, que en esas lejanías les dió por asentarse algunas de las más hermosas que un servidor haya visto …).

Ya te contaré en cuanto consiga llevar a cabo lo del "rapto" valenciano… ya sabes: "poeta valenciana es raptada y aparece, sin que nadie se pueda explicar como, en Malasaña tomándose unas cañas tan a gusto…".

Bárbara dijo...

Una de cal y otra de arena, ya sabes, Llorenç.

Aún convocándolas, las ahuyentas, Josep.

Chicos, a la próxima me apunto, sí o sí.