viernes, 26 de diciembre de 2014

poema navideño





















Todos reunidos ante el animal cadáver
para celebrar el nacimiento del niño
-yo soy niña, niña anfibia, niña pecado, niña culpa, niña con bigote, niña cerda-
sentados a la mesa de gala
simulan no fijarse en mis antenas verdes
que trincan el asado
mis ventosas babeantes
sorbiendo con estruendo
mis cinco ojos amarillos que todo lo ven
en este planeta llamado Navidad.

Celebramos el nacimiento del niño
-yo soy niña, niña anfibia, niña pecado, etc-
y canto villancicos y como polvorones
y como villancicos y canto polvorones
sólo por agradar
pero no es suficiente: hay que matar a la niña, a la niña anfibia etc
ya resucitarás tres días después, te dices para calmarla
confía en el milagro, niña etc, confía
pero la niña llora

todo: tortura, crimen, sexo, navidad, familia parece normal
mientras devoramos los restos del cadáver.

sábado, 6 de diciembre de 2014

De uno en uno



















El doctor me ha dicho que no puedo amar
por cándida, que te infectas, so cándida, tu uretra es corta ¿no lo ves?
corta como la confianza en la humanidad, como el palito que sacó el gafe, como la risa del culpable.
Me he avergonzado de mi orina que no fluye, que sólo gotea al final del caño.

El doctor me ha dicho que no puedo besar
¡la mononucleosis ya está aquí! y además está la gripe.
Aprende del gesto de las putas, sé puta de barbilla para arriba.

El doctor me ha dicho que no puedo chupar
-chupar un plástico es como bailar sentado, como oler un cristal, como odiar a un niño. Nadie sabe a qué sabe el plástico, salvo a plástico-.
Cáncer de garganta, ha augurado.

Y se ha rascado el lunar solitario de su mejilla, como si quisiera arrancarlo sin maldad.
Me ha dado pena ese doctor a quien nadie ama, besa o chupa.

Me han dado ganas de amarlo, besarlo y chuparlo en la camilla de frágiles patas donde cae la luz lechosa al mediodía, para que deje de salvarnos a todos de una vez y empiece a salvarnos de uno en uno.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Blanco












Mamá, la nieve está cuajando fuera
la casa se ha hecho árbol y el árbol poste
el suelo cielo y el cielo suelo
se zamparon un horizonte
a la luz de las velas.
Se enamoraron, mamá
se fundieron en uno
tornando blanca la mirada.

Dejé las pesadillas fuera, mamá, como dijiste
pero hube de salir a por leña.

Hoy la nieve se ha derretido
y ya todo es río,
la hierba es río, las flores río,
el cielo río
que corre en todos los sentidos
ya puedes salir, mamá
a ver el reflejo florecido
de tu cuerpo sin vida.

martes, 2 de diciembre de 2014

No te pido




















No te pido que dibujes límites como manos, límites como espaldas.
No te pido la voluntad salvaje del macho eterno, cuernos, resople, estampida. La ternura casual del nuevo hombre, qué pelo tan suave, me hace cosquillas su lengua, ¿se ha extraviado el animalito?
No te pido que captures el resplandor del cielo, y tu esperma fluorescente me deslumbre en nuestro lecho.
No te pido que me cuentes del horizonte en los días de bruma.
Que seas león con mi gacela o steak tartar para mi leona.
Que calmes esta quemadura que pudre la carne ahí fuera. Que avives cada brote de locura, moriría por ti,¡lo juro! periódicamente moriría.
No te pido que me inmortalices en mi belleza, que te postres ante el misterio infinito, el eterno femenino y esas tontadas.
No te pido que derrapes al borde de ese abismo que se abre tras la felicidad, ¿has visto el cartel? LA FELICIDAD. Se acabó la carretera.
No te pido que ensanches con tus manos mi corazón, que lo des de sí y te acomodes en él (tengo un corazón subdesarrollado, se alimenta de comida basura y sobras, prueba acaso con el hígado).
Ni siquiera te pido que sepas volar como en aquella película.
Tan sólo que no cierres del todo la puerta, que permitas que penetre la luz agónica, la última luz antes del negro universal.

Usted no sabe quién soy yo, respondió él.


Ciertamente, no.