lunes, 25 de agosto de 2014

Lovescepticismo




















Dice mi protagonista: “Soy escéptica en cuestiones de amor. Creo en la geometría, en la física, en la ortografía, pero no en el amor. Desconfío de todo lo que necesite de mi fe para existir. Creo apenas en las breves treguas escatimadas a la gravedad, en el deseo como algo tangible, en una erección súbita, en una humedad perceptible en las bragas. En pruebas físicas, contundentes. De la volatilidad del amor, desconfío. No necesito arrancar unos ojos de sus cuencas para redescubrir el mundo a través de ellos, y ver después cómo se secan y se opacan y se pudren por la falta de riego sanguíneo. No, mi cuerpo caza en solitario. No busco enamorar, sólo seducir. No quiero demostrarles lo buena que soy. No quiero fingir.

Y unos capítulos más allá:

 “Al bajar del escenario, sabía que estaba en deuda con él pero no tenía claro cómo pagar, con qué pagar. Porque yo no creo en el amor. Porque el amor no es más que descontextualización, la pérdida temporal de toda referencia, un oscuro túnel cuya luz al final es el deseo, un túnel del que, tarde o temprano, sale uno escupido a la realidad, mientras se pregunta qué demonios hace en pleno día y con las luces encendidas.”

Y va y se enamora, claro.
Va de chulita y de dura, y se enamora. En el fondo es una imbécil con mucho miedo.

Dice Kate Mollet: “ El amor ha sido el opio de las mujeres, mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban".


Igual como soy mujer hablo de amor. He de pensarlo. ¿Creo en el amor? He de pensarlo. Cuanto más creo, menos me enamoro, cuanto menos creo, más me enamoro. He de pensar en todo eso. Ya gobernaré mañana. 

jueves, 21 de agosto de 2014

Viólame, pero sólo un poquito


Sea delito o no el asunto de Málaga, haya fundamentos jurídicos o no para meter a esos chicos en prisión (de hecho, no creo que sea la mejor opción) el asunto es triste, por no decir vomitivo, moralmente reprobable, por no decir execrable.
No me hace falta ver el vídeo de marras, me basta con saber que HAY UN VÍDEO, no me hace falta haber estado allí, me basta con escuchar a mi sentido común y mi experiencia para saber que si tienes 20 años y dos chicos te la meten por el culo (sin el cariño de la vaselina), por la vagina, por todos tus orificios, mientras otros lo graban, si además te roban el bolso, eso no es agradable.
¿Se corrió la chica? Yo apostaría a que no. Yo cuando me corro, acabo feliz y relajada, y no llorando en un bordillo y desorientada. ¿Se corrieron ellos? Yo apostaría a que sí, porque acabaron desayunando churros con chocolate y eso es una prueba irrefutable.
Sea delito o no- ya sabemos que la justicia debe decidir en una colisión de derechos, la opción más favorable para el interés general, que no es fácil ser juez, etc- mal vamos cuando para decidir si algo está bien o mal, buscamos el límite en las leyes, y no dentro, allá por donde la conciencia.
Si yo me ligo a un tío una noche- puedo ser muy convincente cuando me lo propongo-, y me lo llevo a mi casa, y se la chupo, y lo pongo cachondo, y lo ato, mmmm, y le meto un consolador marca Nacho Vidal por el culo, aunque no quiera, porque eso me pone, qué le voy a hacer: ¿estoy cometiendo un delito?
¿Un sí inicial a una relación sexual es una carta blanca para que el otro haga de ti lo que quiera?
Por lo visto en el caso de las mujeres, sí, por lo visto las mujeres debemos ser la encarnación de la sabiduría, la serenidad y la resignación. Debemos ser no ya vírgenes Marías, sino Putas Marías, pero siempre Marías.
Por lo visto, a nosotras no nos está permitido calibrar mal, los errores los pagamos con sangre y en nuestras carnes. A nosotras sólo nos está permitida la libertad sexual siempre y cuando no colisione con la del hombre, porque si es así, es esta última la que se impone. Y si te duele, te jodes, haber elegido muerte.
Que esta sociedad en la que vivimos es asquerosamente machista, hechos como este, e interpretaciones de hechos como este, aunque provengan de intelectuales, lo demuestran. El porno que consumimos es un reflejo de esta sociedad machista, un reflejo que a su vez contribuye a perpetuar unos estereotipos machistas, muy difíciles de derrumbar, porque el porno no se comenta en el bar con el café, ni en el descanso con los compañeros de trabajo.
¿Cuándo, por dios y por la virgen, cuándo veré a una mujer correrse en una peli porno, aunque sea de mentira, que ya sabemos que el cine es mentira? ¿Cuándo dejaré de ver a actrices pagadas (porque cobran) fingiendo (porque fingen) que es un gran placer que te metan dos pollas a la vez por el culo sin ni siquiera rozarte el clítoris (ah, el clítoris, ese pobre actor de reparto sin apenas frase)? ¿Cuando dejaré de presenciar con perplejidad el rostro de una mujer cuando  la obligan a tragarse un pollón hasta el fondo y pone cara de  “oh, sí, oh, cómo disfruto de mis arcadas”. ¿Cuándo dejaremos de pagar nuestro placer con dolor?
Que las arcadas no molan no me hace falta un juez que venga a decírmelo, que el porno mola pero no la violencia, la sumisión y el menosprecio que se ejerce contra la mujer en el porno es para mí evidente, aunque no lo sea para todos.

Que por eso, igual estos pobrecitos chavales de Málaga creían que eso es lo que nos gusta a las mujeres, y no entienden el revuelo que han montado, y se sienten víctimas también porque no hacen más que lo que se les ha enseñado. Que por eso hay que buscar la manera de hacerlos conscientes, de que entiendan. 

martes, 19 de agosto de 2014

Mi loca y yo



Leo que decía Steve Jobs que la creatividad consiste en conectar las cosas, que cuando les preguntas a personas creativas cómo han hecho algo, se sienten un poco culpables porque en realidad ellas no han creado nada, se han limitado a ver las conexiones entre las cosas.

Me pregunto quién habrá puesto todos estos trozos de novela aquí, que yo trato de conectar, a veces sin mucho sentido, a vece sin éxito. Juro que no recuerdo haberlos escrito. Yo sólo corrijo, corrijo, corrijo, a veces hasta la extenuación, a veces hasta la estupidez, a veces malogrando un texto, a veces desandando el camino para dejar las señales como estaban. Yo me limito a supervisar lo que hace esa demente con cierto talento innato, cuyos pasos persigo.  
Me pregunto de verdad, y no es una pose, de dónde vienen esos personajes, esas situaciones, cómo han brotado estos capítulos, NO RECUERDO haberlos creado.
Y pienso si acaso será tan traumático crear que uno necesita olvidarlo para sobrevivir, para poder seguir alumbrando letras en el futuro.
Si la creación es como un trauma de infancia, un trauma que se resuelve en la madurez de forma racional, lo que viene a ser corregir, corregir, corregir.
Me pregunto si las ideas, cualquier idea, nace del dolor o simplemente nace con dolor, de ahí el olvido.
Sin embargo, el sufrimiento sí lo recuerdo. El sufrimiento es tan mío que soy yo quien firma las obras con mi nombre y apellidos, mientras a la loca demente me hace pedorretas, a ella se la suda porque ella se caga en estas cosas mundanas, en el ego y en la autoría, y en el reconocimiento.

Y sé que es la loca la que me salva a mí de caer en ese abismo, ella quien me ayuda a conservar la cordura en el sufrimiento.