jueves, 24 de julio de 2014

Dejad de ser unas hierbas





















Chicas, dejad las hierbas a un lado. Tomad marihuana, plantad geranios, echad orégano a los guisos, bebed litros de té verde pero por Buda, por Visnú y por la reencarnación de Elvis Presley, dejad de ser unas hierbas. Y digo chicas porque suelen ser féminas  las que buscan el secreto de la vida en el Tao, en la astrología, en el Reiki, en la decodificación genética, en la biodanza curativa, en la aromaterapia o en los posos del café. Los machos suelen estar haciendo caja y/ o follándose a tanta ingenua. (Como a mi querida M. a la que hace años un maestro le buscaba el chakra dentro del coño, ¿pero tú crees que está ahí?-le preguntaba yo-. Uno de ellos, es que hay ocho, -aclaraba ella-, aunque ahora que lo dices, un poco de insistencia sí pone justamente en ese. Poco después mandó al maestro, que ni siquiera estaba bueno, a hacer mantras, allá por donde amargan los chakras.)
En serio, dejad de buscar la gran respuesta a la gran pregunta: no existe. La vida es un misterio que no acaba nunca. Bueno, sí acaba, porque no vamos a salir vivos de aquí, no sé si lo sabes. Igual ese es el problema, que nos vamos a morir, con todas las letras y con un solo cuerpo. Tú, yo, todos. Admítelo de una vez y acabemos ya con las supersticiones, con los quitamiedos, con los atajos. Que igual que no puede uno hacerse rico de la noche a la mañana, no puede alcanzar el zen con una fórmula mágica. No inflemos más la burbuja espiritual porque acabará reventándonos en el centro mismo de la conciencia, poniéndolo todo perdido.
Claro que las novelas de García Márquez las recorre un sustrato mágico (ha llegado a er odiosa esa palabra) claro que no todo se explica de forma racional. Por eso mismo: no tratéis de hacerlo de una forma aparentemente racional aplicando conceptos tan vacuos como chakra, mantra o energía (desde que vi La gran belleza siempre me acuerdo de Jep Gambardella preguntando a la neurótica artista performance, ma ché cosa è la energía).

Hoy hemos sustituido la religión por estas pseudoreligiones que calman, alivian y dan frescor, que nos hacen especiales, que prometen un paraíso espiritual, que permiten tener una aparente sensación de control sobre nuestra vida, y a la vez nos eximen de responsabilidad (aunque parezca lo contrario), porque la culpa ya no es de Dios sino de la conjunción Júpiter-Neptuno, de la energía que no dejamos fluir o del mal karma por aquella otra vida. A corto plazo, claro, que al final no se libra uno de acabar como aquel cura que exclamó, justo antes de morir: ¡todo era mentira!
Y es que la base del engaño es la misma: se aprovecha el miedo a la muerte, el miedo en todas sus formas, la debilidad en suma, para someter, manipular y lucrarse.
Evidentemente meditar puede ser bueno, hacer yoga puede ser bueno, tener fe puede ser bueno, comer algas crudas puede ser bueno, hacer el ritual de la pata coja puede ser bueno, pero no construyamos con ello una teoría con la que explicar el universo entero, no le demos un envoltorio científico, una carcasa teórica cuando ni siquiera las disciplinas que llevan siglos de ventaja han conseguido explicarlo todo. Nadal no gana por sacarse el calzoncillo de la raja en cada punto, sino porque entrena duro y de forma inteligente. Su ritual lo tranquiliza pero él no lo coloca en el centro de su éxito o su fracaso.
No me mezcléis churras con merinas y dejad las metáforas para el arte, creed en dios y en la numerología si queréis pero no tratéis de convencer a nadie de que una virgen puede tener un bebé sin follar, que si naciste el 4 tu vida va a ser dichosa, o bajo el signo de Escorpio aciaga.
La fe se caracteriza por ser  irracional, se tiene y punto, no se enseña, no se argumenta, no se teoriza, porque eso es como buscarle las esquinas a un círculo, o la ternura a la Cospedal. Absurdo. Vividla en la intimidad.
Y si queréis comprender mejor cómo funciona el mundo, estudiad física, estudiad historia, si queréis saber más del comportamiento humano, estudiad psicología, sociología, de espiritualidad, estudiad la filosofía griega, y a Nietche y a Kant y la filosofía oriental y las religiones si me apuras, y para comprender aún más, disfrutad de la literatura, de la música, de la pintura. El camino es infinito y gratificante.
Escuchad a la anciana que sabe por experiencia cuándo va a llover, maravillaos con los sucesos increíbles que acontecen a diario, tan cerca, pero no tratéis de reducirlos, metiéndolos a presión en extravagantes teorías sin fundamento.
Sabed que no hay nadie con wifi directo con el más allá (que no esté más allá, claro) ni compañía que dé ese servicio.
¿Queréis ser espirituales? dadle fuerte al amor, amad a vuestra pareja, a vuestro perro (sin guarrerías), a vuestros hijos, a vuestras amistades. Y si no tenéis bastante, participad en alguna asociación de vuestro barrio que reparta amor gratis a los necesitados. Pero dejad de ser unas hierbas ya, por dios y por la virgen santa.
Dejad de intentar acabar con el punto de interrogación, buscadle compañía con otro puntito, abrid dos puntos, o puntos suspensivos… abrid los ojos y mirad la realidad, tan cruel, y tan hermosa.   



sábado, 19 de julio de 2014

La ficción la carga el diablo




La ficción es peligrosa. La ficción llevó a Flaubert ante un tribunal por atentar contra la moral pública, provisto de una peligrosa arma: su novela. Allí se marcó la famosa frase Mme Bovary soy yo, que en el fondo-dicen- nunca llego a pronunciar. Y es que la ficción se nos cuela por las rendijas de la realidad, ¿o es la realidad la que se cuela por las rendijas de la ficción?
Año 2014. El teniente Luis Gonzalo Segura ha sido recluido en un centro de internamiento disciplinario (traducido del eufemismo: prisión) por escribir la novela “Un paso al frente”. Sí, una novela, no un informe, ni un artículo, ni un diario personal “Mi vida en el ejército español”, no un libro de autoayuda, “Mi general es de Marte y yo de Plutón”, o “Cómo ser teniente y no perder la autoestima” sino una novela, con dos cojones, con su estructura, su trama, sus personajes de nombres inventados, sus escenarios de nombres inventados, en la que muestra un estamento militar obsoleto y corrupto.
No ha gustado a su general la novela. No ha gustado al ejército en general. Se han sentido como muy identificados, como muy retratados. Se han delatado, autoproclamándose personajes, y han tomado represalias. Si hasta hace nada recordábamos la anécdota judicial de Flaubert, sucedida hace más de ciento cincuenta años, dedicando una sonrisilla condescendiente a aquella sociedad puritana y pueril que confundía realidad y ficción, hoy asistimos boquiabiertos y ojipláticos a un espectáculo similar.

No resulta fácil definir los límites de la ficción y la realidad, a menudo se solapan sus orillas, a mí me cuesta determinar qué es ficción cuando ni siquiera sé en qué consiste esa cosa tan extraña llamada realidad, si son antónimos, si toda no ficción se convierte automáticamente en realidad, si cuando está la una, desaparece la otra y viceversa. Cuando Rajoy dijo no saber lo de Bárcenas, ¿eso era ficción?, las noticias de El mundo today, ¿son otra realidad?
Lo que sí sé es que no ficción son las paredes físicas de esa celda. No ficción es la huelga de hambre que ha iniciado el teniente, su estómago, su hígado, sus riñones, sus intestinos, han alcanzado la categoría de no ficción en mi mente.
No ficción es el desprecio y la tristeza que me producen los controladores de ficción, los censores modernos, los cazadores de sueños. No ficción es la creencia firme de que la peor represión es la de la imaginación, la que se produce en lo más profundo de nuestro cerebro, donde se gestan mundos propios, no necesariamente idílicos, pero sí libres, tantas veces mejores.