martes, 2 de diciembre de 2014

No te pido




















No te pido que dibujes límites como manos, límites como espaldas.
No te pido la voluntad salvaje del macho eterno, cuernos, resople, estampida. La ternura casual del nuevo hombre, qué pelo tan suave, me hace cosquillas su lengua, ¿se ha extraviado el animalito?
No te pido que captures el resplandor del cielo, y tu esperma fluorescente me deslumbre en nuestro lecho.
No te pido que me cuentes del horizonte en los días de bruma.
Que seas león con mi gacela o steak tartar para mi leona.
Que calmes esta quemadura que pudre la carne ahí fuera. Que avives cada brote de locura, moriría por ti,¡lo juro! periódicamente moriría.
No te pido que me inmortalices en mi belleza, que te postres ante el misterio infinito, el eterno femenino y esas tontadas.
No te pido que derrapes al borde de ese abismo que se abre tras la felicidad, ¿has visto el cartel? LA FELICIDAD. Se acabó la carretera.
No te pido que ensanches con tus manos mi corazón, que lo des de sí y te acomodes en él (tengo un corazón subdesarrollado, se alimenta de comida basura y sobras, prueba acaso con el hígado).
Ni siquiera te pido que sepas volar como en aquella película.
Tan sólo que no cierres del todo la puerta, que permitas que penetre la luz agónica, la última luz antes del negro universal.

Usted no sabe quién soy yo, respondió él.


Ciertamente, no. 

5 comentarios:

Gandalf dijo...

En este mismo espaciotiempo en el que estás se han escrito cienes coma mil, de canciones.
Son endebles, pero dicen que si las vas pisando una tras otra es una forma demorada pero segura de llegar a puerto.

Anónimo dijo...

Cuántas cosas no pides!
Marián

el chico de la consuelo dijo...

"No te pido que me cuentes del horizonte en los días de bruma."

Pedazo de frase
que compensa el sueño.

Isabel dijo...

Pues yo si te pido: que sigas escribiendo, prosa o poema, da igual, eres genial en todo.
Abrazos

Bárbara dijo...

lo cierto, Gandalf, es que tengo a Pablo Milanés viviendo en mi cabeza desde que escribí esta entrada, no te pido... estoy empezando a odiarlo ;)

Por no pedir que no quede, Marián!

Me alegra el desvelo, chico de la consuelo.

Yo no pido lectores que me lean con cariño y generosidad porque ya los tengo. Un abrazo, Isabel,