sábado, 1 de noviembre de 2014

No quiero magia



















Si tuviera una varita mágica, la haría desaparecer, eso haría. No quiero magia en mi vida, sólo realidad, ese lujo de los supervivientes, y de los saciados de leche materna, de los acostumbrados a la mansa felicidad. Nada de fantasías posmodernas en forma de oración, de carambolas relativistas que acaban por hacer crash en algún lugar indeterminado entre el bien y el mal. Sólo realidad, ese oscuro objeto de deseo de la ciencia, y también de la literatura, por qué no. Esa creación por encima de la verdad, eso que puede tocarse aunque yo no lo pueda tocar, eso que puede tenerse aunque yo sólo lo pueda desear.
Decía Naipaul que escribir es como hacer magia. “Si te limitas a mencionar una silla, evocas un concepto vago. Si dices que está manchada de azafrán, de pronto la silla aparece, se vuelve visible”.
Decía también que cuando leía un texto, en dos líneas sabía si lo había escrito una mujer. Que no le interesaba la sensiblería femenina. Yo le hubiera estampado la silla (con su azafrán) en la cabeza, a Naipaul.
Hace años, trabajé con un mago. Me limitaba a enseñar cacha y sujetarle los conejos y las palomas y los cachivaches varios necesarios para sus trucos, con la gracia autómata de una azafata con apoplejía. Me daba mucha vergüenza porque yo conocía esos trucos, yo sabía positivamente que hasta un niño de ocho años podía ejecutarlos (que no era Tamarit el mago sino un asturiano oblongo y alcohólico).
Pero sobre todo me daba vergüenza hacer lo que mi jefe no cesaba de pedirme: sonríe, tienes que sonreír. ¿Sonreír por qué? ¿Cuándo? ¿A quién? ¿Con qué motivo? No, yo podía engañar tanto, no podía hacer esa magia. Que se me iba a ver el truco, que se me iba a ver el alma, bruto, loco, explotador. ¿Truco o trato? Siempre tuvo la magia para mí algo sospechoso.


10 comentarios:

NáN dijo...

No probé la leche materna. Quizá por eso soy más de mirar los culos que las tetas. Mi madre no podía amamantarme, pero en el puerto de Alicante atracaban los barcos repletos de la leche en polvo de Mr. Marshall para los italianos, y algunas fruslerías para quien nos gobernaba. Y los estibadores, que sabían que yo había nacido para alimentarme mal, robaban paquetes de esa leche para el hijo de Pepe. Quizá sea ese mi azafrán en la silla, que puedes seguir rompiendo con alegría en la cabeza de Naipaul; la imposibilidad o la desgana de saciarme.

No era tonto el alcohólico: mirándote sonreír nadie se fijaría en las palomas que sacaba de un bolsillo para meterlas, con torpeza, en el sombrero.

(Veo en la fecha del post que hoy es 1 de noviembre. No me podía imaginar que iba a terminar el día recordando mis muertos. ¿De dónde sacaste ese pajarillo dinosáurico?)

Josep Vilaplana dijo...

Pues yo nací azul, asomando el culo antes que la cabeza como si quisiera dar mi primera opinión, y con el cordón a modo de corbata soga intentando que mi primer aliento fuera el último. Ni que decir tiene que tampoco probé la leche materna y fue el Pelargon -así se llamaba mi madre en polvo- el que consigiuió que me gustaran más los tobillos que los culos y las tetas.
En lo referente al mago, no puedo más que darte la razón, Nán. Estoy completamente convencido que no sólo no se fijaba nadie en las palomas que sacaba del bolsillo, sino que nadie le prestaba a él la más mínima atención. Enzarzados en esa sonrisa, podía haber aparecido un elefante de la chistera sin que nadie se percatara de los esfuerzos del pobre hombre para meterlo en ella.

Por lo demás, he de admitir que nunca me han gustado los magos a excepción de los que consiguen hacerse desaparecer ellos mismos.

Dos besos itinerantes con sus correspondientes abrazos.

giovanni dijo...

Bella historia!

Un saludo desde Holanda

t minusculo dijo...

La ilusion es la ficcion de la realidad.Vale, si me encuentro una chustera ... me como al conejo; no vaya a salir y la supere.

Microalgo dijo...

Leche, ha hecho Usted de todo!!!

Bárbara dijo...

Bendito hijo de Marshall, partidario de los culos. En tantas ocasiones vemos muertos, NÁN, no sólo el 1 de noviembre. ¿y con el pajarillo te refieres a la foto? no sé de quién es, son esas cosas que va uno pescando en la red. Cuídeseme esa mano que me he enterado.

Así, en esta vida, puedes decir con propiedad: es que voy de culo! JOSEP. A mí hay magos que me gustan, pero tenía que cargarme la magia para exponer la idea del día... besos y abrazos multiplicados.

Gracias, GIOVANNI, saluditos.

había leído la ilusión es la fricción de la realidad, y me gustaba mucho eso, T MINÚSCULO.

Todo siempre que sea inútil, por quién me toma usted, DON MICRO!

el chico de la consuelo dijo...

Si el Se NaN vive de continuo en este rincón bloguero, es porque será bueno, así q saco corrusco y queso, y si me lo permiten, pasaré la noche en el zaguán de la entrada, a la espera de pasar a dentro con el día nuevo.

NáN dijo...

Busque, señor,busque la novela publicada por la señora, y luego hablamos. Yo soy de aquí desde tiempos remotos.

Sue dijo...

Tienes una bonita sonrisa, pero eso no es una excusa para sonreír. Yo tampoco sonrío si no veo motivos y sí, probé leche materna , me gustan los culos (NáN) y nací azul. Ah, y también sospecho de la magia. Demasiadas coincidencias ¿no?

Bárbara dijo...

Pasa sin miedo, CHICO DE LA CONSUELO, yo también soy hija de Consuelo.

bendito azul, SUE.