martes, 19 de agosto de 2014

Mi loca y yo



Leo que decía Steve Jobs que la creatividad consiste en conectar las cosas, que cuando les preguntas a personas creativas cómo han hecho algo, se sienten un poco culpables porque en realidad ellas no han creado nada, se han limitado a ver las conexiones entre las cosas.

Me pregunto quién habrá puesto todos estos trozos de novela aquí, que yo trato de conectar, a veces sin mucho sentido, a vece sin éxito. Juro que no recuerdo haberlos escrito. Yo sólo corrijo, corrijo, corrijo, a veces hasta la extenuación, a veces hasta la estupidez, a veces malogrando un texto, a veces desandando el camino para dejar las señales como estaban. Yo me limito a supervisar lo que hace esa demente con cierto talento innato, cuyos pasos persigo.  
Me pregunto de verdad, y no es una pose, de dónde vienen esos personajes, esas situaciones, cómo han brotado estos capítulos, NO RECUERDO haberlos creado.
Y pienso si acaso será tan traumático crear que uno necesita olvidarlo para sobrevivir, para poder seguir alumbrando letras en el futuro.
Si la creación es como un trauma de infancia, un trauma que se resuelve en la madurez de forma racional, lo que viene a ser corregir, corregir, corregir.
Me pregunto si las ideas, cualquier idea, nace del dolor o simplemente nace con dolor, de ahí el olvido.
Sin embargo, el sufrimiento sí lo recuerdo. El sufrimiento es tan mío que soy yo quien firma las obras con mi nombre y apellidos, mientras a la loca demente me hace pedorretas, a ella se la suda porque ella se caga en estas cosas mundanas, en el ego y en la autoría, y en el reconocimiento.

Y sé que es la loca la que me salva a mí de caer en ese abismo, ella quien me ayuda a conservar la cordura en el sufrimiento.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Soy de la opinión de que quien es feliz escribe poco...
Muacks!

Llorenç