sábado, 19 de julio de 2014

La ficción la carga el diablo




La ficción es peligrosa. La ficción llevó a Flaubert ante un tribunal por atentar contra la moral pública, provisto de una peligrosa arma: su novela. Allí se marcó la famosa frase Mme Bovary soy yo, que en el fondo-dicen- nunca llego a pronunciar. Y es que la ficción se nos cuela por las rendijas de la realidad, ¿o es la realidad la que se cuela por las rendijas de la ficción?
Año 2014. El teniente Luis Gonzalo Segura ha sido recluido en un centro de internamiento disciplinario (traducido del eufemismo: prisión) por escribir la novela “Un paso al frente”. Sí, una novela, no un informe, ni un artículo, ni un diario personal “Mi vida en el ejército español”, no un libro de autoayuda, “Mi general es de Marte y yo de Plutón”, o “Cómo ser teniente y no perder la autoestima” sino una novela, con dos cojones, con su estructura, su trama, sus personajes de nombres inventados, sus escenarios de nombres inventados, en la que muestra un estamento militar obsoleto y corrupto.
No ha gustado a su general la novela. No ha gustado al ejército en general. Se han sentido como muy identificados, como muy retratados. Se han delatado, autoproclamándose personajes, y han tomado represalias. Si hasta hace nada recordábamos la anécdota judicial de Flaubert, sucedida hace más de ciento cincuenta años, dedicando una sonrisilla condescendiente a aquella sociedad puritana y pueril que confundía realidad y ficción, hoy asistimos boquiabiertos y ojipláticos a un espectáculo similar.

No resulta fácil definir los límites de la ficción y la realidad, a menudo se solapan sus orillas, a mí me cuesta determinar qué es ficción cuando ni siquiera sé en qué consiste esa cosa tan extraña llamada realidad, si son antónimos, si toda no ficción se convierte automáticamente en realidad, si cuando está la una, desaparece la otra y viceversa. Cuando Rajoy dijo no saber lo de Bárcenas, ¿eso era ficción?, las noticias de El mundo today, ¿son otra realidad?
Lo que sí sé es que no ficción son las paredes físicas de esa celda. No ficción es la huelga de hambre que ha iniciado el teniente, su estómago, su hígado, sus riñones, sus intestinos, han alcanzado la categoría de no ficción en mi mente.
No ficción es el desprecio y la tristeza que me producen los controladores de ficción, los censores modernos, los cazadores de sueños. No ficción es la creencia firme de que la peor represión es la de la imaginación, la que se produce en lo más profundo de nuestro cerebro, donde se gestan mundos propios, no necesariamente idílicos, pero sí libres, tantas veces mejores.  

6 comentarios:

Adazea dijo...

Muy buen artículo, Bárbara. Se escudan diciendo que no lo condenan por la novela, sino pro las entrevistas que ha mantenido sobre ella.

Nadie se lo cree.

Marián

Jordi Santamaria dijo...

Es un poco maricón hacer una novelita pudiendo utilizar la Justicia para denunciar.
Y tal vez no muy inteligente.
Ho sento però algú ho tenia que dir.

Josep Vilaplana dijo...

Nada más lejos de mis capacidades e intenciones abrir aquí, en casa de alguien a quien tanto aprecio (quería poner quiero pero esta timidez cualquier día me va a matar), la feísima brecha de la polémica y el exabrupto. Del caso en cuestión sólo se lo que he leído en los diarios, es decir, casi nada, pero me ha llamado la atención, en el acerado comentario que ahora reposa justo encima de mi, la proximidad, casi el roce, de cuatro palabras que dan para pensar: maricón, novelita, justicia e inteligencia. Mi desolador paisaje neuronal me lleva a considerar posible ser maricón (yo mismo los meses de marzo y abril suelo serlo un poco), escribir una novelita (que digo yo que debe de ser una novela bajita y un pelín maricona) e incluso a ser inteligente (tengo una Mula que categóricamente lo es), pero considerar la Justicia el "espacio" adecuado para denunciar posibles "prácticas irregulares" en nuestro amádisimo ejército (ya saben, esas peligrosísimas instituciones que nos protejen de posibles peligros, es decir, de otros ejércitos), lo considero o bien "farcidet" de candidez o "rellenito" de….(descartados los diez adjetivos por impropios de alguien de maneras y tendencias suaves y amistosas).
Dejo en lo probable, Jordi, que el malentendido provenga de la natural falta de espacio que un comentario en un blog permite.

Disculpas, Bárbara, y un petó.

NáN dijo...

Es curioso. Cuando uno duda ya de lo que pensaba, de que es capaz de pensar, vienen "los otros" y te certifican que estabas pensando bien. Lineal, aburridamente. Pero con necesidad.

Ya podían dejar que nos perdamos en paz.

etsira dijo...

Congratulaciones, Bárbara. Por otro lado la candidez, es casi, casi mas atrevida que la ignorancia.

Bárbara dijo...

La evidencia es evidente, valga la repugnancia, Marián ;)

Tonterías, Jordi.

Yo también soy una maricona que escribe novelitas, querido Josep. Cada día me da más pereza argumentar ciertas cosas.
Otras como que os quiero, a ti y a Nán, no necesito ni argumentarlas.

A veces pican las cándidas Etsira, sobre todo en los genitales.