jueves, 29 de mayo de 2014

De Podemos, masas y rodillos

La masa es esa pasta pegajosa, maleable, que se hincha, que se seca, que fermenta, que a veces alimenta, que a veces es insípida, a veces crujiente si está bien horneada. La masa es esa cosa de la que tú y yo formamos parte, por más que seamos gloriosas individualidades. A la que quedamos pegados sin remedio, hasta las miguillas finales.

Podemos despreciar la masa frente al individuo, claro que sí, podemos despreciar el grueso frente al matiz, la vastedad frente a la sutileza, pero no confundamos masa e individuo como está sucediendo estos días, rediós, porque son cosas distintas, ¿me oyes?, distintas.

Yo, como individua, soy una morenaza inteligentisísima, absolutamente maravillosa y un poco gilipollas, como ya le confesé a Albert. Una individua rica en ideas y amores, que ha vivido y pensado lo suficiente como para no ser ni utópica, ni descreída, sino todo lo contrario.
Como parte de la masa, soy una pobre que no llega a fin de mes, que sufre sarpullidos cuando llega la factura del agua y ve que el 80% está destinado a pagar “traductoras” rumanas, que se pone ojiplática cuando pretendan criminalizarla por emplear palabras con extrema violencia en las redes, que sonríe jeje, cuando lee que a su tocayo Blasco le han caído 8 años de cárcel.

Cada político quiere aplicarle su propio rodillo a la masa, bien: en eso consiste la política en una sociedad de masas, que tiene todas sus cositas de sociedad de masas, sus medios de comunicación de masas, sus campañas de comunicación de masas, etc.

Lo que me revienta estos días son los comentarios de algunos columnistas que confunden claramente individuo y masa, o que más bien ocultan su profunda aversión a que alguien los confunda a ellos, ¿acaso me ha tomado usted por masa, oiga? que miran por encima del hombro cualquier iniciativa avalada por una parte sustancial de la sociedad. Que acusan de demagogo al líder de un partido por haber jugado con las reglas de la sociedad de masas, que tachan de ilusos a sus votantes, de creer a pies juntillas en su programa.
¿No están cayendo ellos justamente en lo que critican, no son ellos los ingenuos al confundir masa e individuo, no hacen demagogia al mezclar ambos discursos, ellos al pretender situarse en una élite que lo mira todo desde la altura y la profundidad con cierto descreimiento, con cierta sospecha, con cierta condescendencia?

Pues resulta que sí, que se ha formado un partido, Podemos, que no hace trabajos de investigación para la comunidad científica, que no hace ensayos para las más prestigiosas editoriales, que hace las cosas típicas de un partido político, programas y campañas y movidas de esas, que utiliza conscientemente todos los mecanismos de la sociedad de masas a la que se dirige, incluida oh, sí, la tele, que ha simplificado el mensaje hasta el eslogan y que debe de haber hecho todo esto de forma inteligente y en el momento oportuno porque ha logrado sus objetivos: ha obtenido un apoyo importante de la masa. Entiendo que detrás hay individuos inteligentes pensando en estas estrategias (que la política es un puesta en escena, ¿lo duda alguien? Que a pesar de todo, hay puestas en escena mejores que otras, libretos mejores que otros, actores mejores que otros).
Entiendo que como individuo,  te puede gustar más o menos el discurso que subyace, que pueda repugnarte, que pueda hacer que te inmoles de la ilusión o simplemente esbozar una sonrisa de satisfacción, que te puede pillar en una posición individual con más ganas de cambios (de perdidos al río)  o de menos cambios (acomodada, vaya) pero criticar a un panadero por amasar pan en lugar de estar creando semillas en un laboratorio para acabar con el hambre mundial o elaborando tratados filosóficos que guíen el pensamiento de este siglo, ¿no es un poco absurdo?, ¿criticar a alguien por ser “populista” por el hecho de arremangarse y ponerse con el rodillo y con la masa, no es de tontos, en el fondo?

Y una última pregunta: ¿Si te doy un pan, puedo decirte tonto?



3 comentarios:

Francis Black dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
NáN dijo...

Estoy entusiasmado: una parte de la derecha se mete con la coleta, otra parte (Felipe González) se horroriza del venezuelismo (este no da puntada sin hilo).

Qué nivel, Maribel. No paro de leer digitales de la derechona. Temo que se me quemen las lentejas.

Microalgo dijo...

No merecería la pena, Maese Nán.

Pero estos tiempos son una juerga, ¿hein? No quiero llamarlos "interesantes" porque luego viene el Destino y me arrea.