viernes, 26 de diciembre de 2014

poema navideño





















Todos reunidos ante el animal cadáver
para celebrar el nacimiento del niño
-yo soy niña, niña anfibia, niña pecado, niña culpa, niña con bigote, niña cerda-
sentados a la mesa de gala
simulan no fijarse en mis antenas verdes
que trincan el asado
mis ventosas babeantes
sorbiendo con estruendo
mis cinco ojos amarillos que todo lo ven
en este planeta llamado Navidad.

Celebramos el nacimiento del niño
-yo soy niña, niña anfibia, niña pecado, etc-
y canto villancicos y como polvorones
y como villancicos y canto polvorones
sólo por agradar
pero no es suficiente: hay que matar a la niña, a la niña anfibia etc
ya resucitarás tres días después, te dices para calmarla
confía en el milagro, niña etc, confía
pero la niña llora

todo: tortura, crimen, sexo, navidad, familia parece normal
mientras devoramos los restos del cadáver.

sábado, 6 de diciembre de 2014

De uno en uno



















El doctor me ha dicho que no puedo amar
por cándida, que te infectas, so cándida, tu uretra es corta ¿no lo ves?
corta como la confianza en la humanidad, como el palito que sacó el gafe, como la risa del culpable.
Me he avergonzado de mi orina que no fluye, que sólo gotea al final del caño.

El doctor me ha dicho que no puedo besar
¡la mononucleosis ya está aquí! y además está la gripe.
Aprende del gesto de las putas, sé puta de barbilla para arriba.

El doctor me ha dicho que no puedo chupar
-chupar un plástico es como bailar sentado, como oler un cristal, como odiar a un niño. Nadie sabe a qué sabe el plástico, salvo a plástico-.
Cáncer de garganta, ha augurado.

Y se ha rascado el lunar solitario de su mejilla, como si quisiera arrancarlo sin maldad.
Me ha dado pena ese doctor a quien nadie ama, besa o chupa.

Me han dado ganas de amarlo, besarlo y chuparlo en la camilla de frágiles patas donde cae la luz lechosa al mediodía, para que deje de salvarnos a todos de una vez y empiece a salvarnos de uno en uno.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Blanco












Mamá, la nieve está cuajando fuera
la casa se ha hecho árbol y el árbol poste
el suelo cielo y el cielo suelo
se zamparon un horizonte
a la luz de las velas.
Se enamoraron, mamá
se fundieron en uno
tornando blanca la mirada.

Dejé las pesadillas fuera, mamá, como dijiste
pero hube de salir a por leña.

Hoy la nieve se ha derretido
y ya todo es río,
la hierba es río, las flores río,
el cielo río
que corre en todos los sentidos
ya puedes salir, mamá
a ver el reflejo florecido
de tu cuerpo sin vida.

martes, 2 de diciembre de 2014

No te pido




















No te pido que dibujes límites como manos, límites como espaldas.
No te pido la voluntad salvaje del macho eterno, cuernos, resople, estampida. La ternura casual del nuevo hombre, qué pelo tan suave, me hace cosquillas su lengua, ¿se ha extraviado el animalito?
No te pido que captures el resplandor del cielo, y tu esperma fluorescente me deslumbre en nuestro lecho.
No te pido que me cuentes del horizonte en los días de bruma.
Que seas león con mi gacela o steak tartar para mi leona.
Que calmes esta quemadura que pudre la carne ahí fuera. Que avives cada brote de locura, moriría por ti,¡lo juro! periódicamente moriría.
No te pido que me inmortalices en mi belleza, que te postres ante el misterio infinito, el eterno femenino y esas tontadas.
No te pido que derrapes al borde de ese abismo que se abre tras la felicidad, ¿has visto el cartel? LA FELICIDAD. Se acabó la carretera.
No te pido que ensanches con tus manos mi corazón, que lo des de sí y te acomodes en él (tengo un corazón subdesarrollado, se alimenta de comida basura y sobras, prueba acaso con el hígado).
Ni siquiera te pido que sepas volar como en aquella película.
Tan sólo que no cierres del todo la puerta, que permitas que penetre la luz agónica, la última luz antes del negro universal.

Usted no sabe quién soy yo, respondió él.


Ciertamente, no. 

viernes, 28 de noviembre de 2014

Hoy me levanté y sangraba





















No sé qué me sucede últimamente que tengo ganas de darle al Intro a cada frase. No quiero pensar que he vuelto a escribir poemas, a ese estado atroz desde el que se escriben los poemas.

Hoy me levanté y sangraba
sangré a lo largo del día
sin hablarlo con nadie
no era tema con la panadera, sangro
ni en la cola del banco, sangro
ni con el hombre que quiso ser máquina
indique el motivo de su llamada: sangro.
Lo tan cotidiano no puede ser nombrado.

En el semáforo- estaba nublado- pensé:
un hombre es una cosa ruda que va en moto
y sangra en silencio.
Tanta sangre fluyendo en secreto
tanta soledad animal
y los coches pasando, sin salpicar
a esa velocidad constante.


miércoles, 26 de noviembre de 2014

La que a veces no existe


















Y hay gente que crece en mi boca, bajo mis encías
socavando el silencio del árbol muerto

gente que reestrena el miedo de niña
miedo de negro puerta cerrada y es noche
de negro ojos cerrados y aún es día

gente que camina y a veces empuja, que se para, y a veces empuja, que ayuda a cruzar a la viejita y a veces empuja

gente cuyo dolor nace como excusa para el mal

hay gente con tanto ruido y tanta furia
que no deja oír el propio silencio

gente que controla los ingresos y los gastos, las entradas y salidas, los orgasmos y los nutrientes, los productos de limpieza y los rencores

gente que a solas nunca estuvo sola
y en compañía engorda su soledad

y luego está esa otra gente

la que a veces no existe. 

domingo, 23 de noviembre de 2014

Inercia y estrategia


Yo creo que avanzamos en la dirección correcta. Soy optimista, en fin. Creo que Rajoy está haciendo un gran papel, dinamitando desde dentro un partido y una forma de hacer política, una estética para caminar por la vida en definitiva, desde una tartamudeante desidia exterior y una cejijunta determinación interior. El hombre que supo balbucear, blando por fuera, duro por dentro, el que sí oye las palabras claras y de corrido en su cabeza pero al que se le pronuncian temblorosas está acelerando la agonía, dando paso a marchas forzadas a un nuevo panorama político.

También el PSOE arrima el hombro, rescatando una estética triunfadora de los 90, con ese marketing hecho hombre, de sonrisa perfecta y blanca como una promesa de felicidad ynoimportaeleuribor yvivetupropiatelenovela, con  la ayuda inestimable del oscuro puro de Felipe González como contrapunto, como símbolo fálico y fáctico. Tratando en definitiva de darle compulsivamente a la moviola del tiempo, con el utópico fin de hacer eyacular a un muerto.

Todos ellos contribuyen al viraje de esa categoría moral llamada aleatoriamente España, un cambio de rumbo ya imparable por la propia inercia (y sí, las parábolas cuando alcanzan su punto álgido empiezan a curvarse), esa inercia que muchos llaman Podemos (y el cabrito de Arcadi Espada Podéis) pero que no es más que inercia, tras tanto impulso conjunto.

Y es que una no puede dejar de ver la política como una partida de ajedrez viva, en la que las piezas tienen una identidad pero adquieren verdadero significado por su posición conjunta en el tablero, más que como manifestaciones inmutables de la moral individual, de unos colores propios, emocionales y futboleros.

Claro que muevo ficha con Podemos, visto el tablero, hoy, ahora, es la única opción estratégica posible. Mañana, ya veremos. 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Pronunciar bien




















Ha llegado el momento de mandaros a todos a tomar por culo. A todos sin excepción, que no es nada personal, más bien una propuesta filosófica, un dedo corazón empalmándose por encima de las cabezas universales, un baile asincopado con el que sacudirse la otredad asfixiante, y la artrosis de la culpa, y los cabellos al viento.

Igual una es vieja ya para ser punk ¿te acuerdas cuando existían las tribus, cuando no era un acto infantil disfrazarse para estar en contra de, cuando las poses no habían sido vaciadas de su significado y aún parecía que se pronunciaba como se escribía?

Hoy se pronuncia respeto tu opinión pero se escribe así sufras lo que predicas, mamón, se pronuncia ningún rencor pero se escribe me has hecho daño, hijo de la gran puta,  se pronuncia yo te quiero pero se escribe si alguien tiene que devorar corazones crudos, me pido yo.

Iros todos a la mierda me encanta como premisa vital, a partir de ahí ya podemos empezar a pasarlo bien, a divertirnos, a amarnos, a disfrutar con la pronunciación. 

jueves, 6 de noviembre de 2014

Por qué escribo













Una noche de pronto- fue anoche mismo- te apercibes de que ya no vives sino que más bien te cuentas la existencia, te narras, que la vida es sólo un material con el que te relacionas desde la más absoluta perplejidad, a través de las palabras, que corren por delante de la realidad, que llevan el timón, que todo lo usurpan, que todo lo ocupan, que ya sólo existen palabras, que lo han devorado todo. Que ya no vives las vivencias, ya no sientes las sensaciones, ya no te emocionan las emociones de forma directa sino traducidas- tú mediante- en palabras, en verbo, que antes de todo fue el verbo. Que después de todo también. Y es muy extraño. Es tristísimo. Hasta patológico si te descuidas. Es una puta locura. También es tranquilizador.
Anoche añoré tener quince años.

A mis flamantes alumnos, les pedí que contestaran a la pregunta de por qué escribo. Que lo escribieran, que escribieran por qué escribo (si menos por menos resulta que es más, incomprensiblemente!, tal vez escribir por escribir arroje como resultado vivir).

Traje a Banville para que contestara a la pregunta: “escribo porque la realidad no es real para mí hasta que no se ha pasado por el tamiz de las palabras. Escribo con el fin de imaginarme la realidad totalmente real”.
“¿Qué por qué escribo? por las mismas razones por las que leo, porque no me encuentro bien”, expresó con vital laconismo Juan José Millas.
“Porque siempre es mejor que descargar cajas en el mercado central”, apuntó Andrea Camillieri.
Ante la pregunta, Carlos Fuentes se marcó una contrapregunta: “¿Por qué respiro?”
Gonzalo Hidalgo Bayal compuso un sincero juego de palabras "Por afición, por aflicción".
Santiago Roncagliolo confesó escribir por no saber hacer nada más: “no sé montar bicicleta, llevo un año tratando de sacarme el carné de conducir, no entiendo las declaraciones de Hacienda y, cuando se estropea el ordenador, la única solución que se me ocurre es llorar hasta que se arregle solo. Pero intentaré una respuesta más profunda: Creo que la realidad no tiene ningún sentido. Las cosas pasan a tu alrededor de una manera errática, a menudo contradictoria, y un día te mueres. Las cosas en que creías dejan de ser ciertas de un momento a otro. En cambio, las novelas tienen un principio, un medio y un desenlace. Los personajes se dirigen hacia algún lugar, la gloria, la autodestrucción o la nada, y sus acciones tienen consecuencias en ese camino. Escribo historias para inventar algo que tenga sentido”.
Luisgé Martín nos clavó un dardo justo en el centro: “Cuando escucho a algún escritor explicar las razones por las que escribe, pienso que yo también comparto esas razones. Todas. Me siento como un compendio, como uno de esos hipocondríacos que encuentran en sí mismos todos los síntomas de los que oyen hablar. Escribo como terapia psíquica, para ordenar el mundo y comprenderlo, para explicar el mundo a los demás tal como yo lo veo, para cambiar el mundo, para vivir vidas que no he podido vivir, para enmendar la vida que sí he vivido, para curar mis culpas, para pasar a la posteridad, para sobrevivir a la muerte, para sentir, al menos durante un instante, que soy Dios. Pero hace poco, leyendo el discurso de Pamuk en la Academia Sueca cuando recibió el Nobel, encontré una razón que nunca había escuchado así formulada y que me parece formidable: "Escribo porque puede que así comprenda la razón por la que estoy tan, tan enfadado con ustedes, con todo el mundo".


Por qué escribo, pensé anoche, como si no fuera la vida la que le escribe a uno, la muy chupona, la muy pendeja, la muy palabra. Como si de noche pudiéramos taparnos con algún sentido. 

sábado, 1 de noviembre de 2014

No quiero magia



















Si tuviera una varita mágica, la haría desaparecer, eso haría. No quiero magia en mi vida, sólo realidad, ese lujo de los supervivientes, y de los saciados de leche materna, de los acostumbrados a la mansa felicidad. Nada de fantasías posmodernas en forma de oración, de carambolas relativistas que acaban por hacer crash en algún lugar indeterminado entre el bien y el mal. Sólo realidad, ese oscuro objeto de deseo de la ciencia, y también de la literatura, por qué no. Esa creación por encima de la verdad, eso que puede tocarse aunque yo no lo pueda tocar, eso que puede tenerse aunque yo sólo lo pueda desear.
Decía Naipaul que escribir es como hacer magia. “Si te limitas a mencionar una silla, evocas un concepto vago. Si dices que está manchada de azafrán, de pronto la silla aparece, se vuelve visible”.
Decía también que cuando leía un texto, en dos líneas sabía si lo había escrito una mujer. Que no le interesaba la sensiblería femenina. Yo le hubiera estampado la silla (con su azafrán) en la cabeza, a Naipaul.
Hace años, trabajé con un mago. Me limitaba a enseñar cacha y sujetarle los conejos y las palomas y los cachivaches varios necesarios para sus trucos, con la gracia autómata de una azafata con apoplejía. Me daba mucha vergüenza porque yo conocía esos trucos, yo sabía positivamente que hasta un niño de ocho años podía ejecutarlos (que no era Tamarit el mago sino un asturiano oblongo y alcohólico).
Pero sobre todo me daba vergüenza hacer lo que mi jefe no cesaba de pedirme: sonríe, tienes que sonreír. ¿Sonreír por qué? ¿Cuándo? ¿A quién? ¿Con qué motivo? No, yo podía engañar tanto, no podía hacer esa magia. Que se me iba a ver el truco, que se me iba a ver el alma, bruto, loco, explotador. ¿Truco o trato? Siempre tuvo la magia para mí algo sospechoso.


sábado, 4 de octubre de 2014

Dulce despertar




Repertorio 2.
Hacemos una versión en francés de Dulce despertar de Los Huracanes, un grupo valenciano de los años 60. Porque nos da la gana.


La realidad es ese lugar extraño. Ese en concreto. No otro sino ese. Sórdido, nítido, alucinógeno, kitsch, volcánico, real.

A la realidad se accede cayendo (que es la forma más realista de volar), por más que inmediatamente uno contraste que apenas existía desnivel. ¿tú no has soñado ese vértigo al caer de un ridículo bordillo que hace que despiertes sobresaltado?

Cuánto mide exactamente ese bordillo ya lo indagaron Platón y Aristóteles, y se siguen paseando por él, silbando sus teorías, los más grandes pensadores.

No creas que la realidad es lo contrario de la ficción o de la locura, ¿acaso España es lo contrario de Francia?  Que no es un concepto sino un lugar la realidad.

Algunos dicen que no existe, pero ¿cómo no va a existir? Se caerían los sueños, las locuras y los pájaros, ¿de dónde se sujetarían?

El problema es que tú no entiendes la realidad.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Lo importante es la melodía





Repertorio 1.


Mi soledad es un animal de compañía de tamaño mediano. Me mira y parece comprender. Mueve el rabo, se tumba a mi lado a comer moscas, rosas, restos de alas. Gruñe a veces. Le huele el aliento a padre podrido a veces.
Es hermosa mi soledad pero no desea que la posean (hay hombres que no te desean, te codician, le he dicho), sólo un plato fiel al final del día, una caricia en el lomo, cuando los lobos.
Pues claro que espera encontrar a otra soledad mi soledad- le jour où moi aussi- y follar como perros en celo en el fin de la noche.
Pero advierte, no toques su comida, no trates de herirla, porque se convertirá en una bestia salvaje, se comerá tu corazón y se alojará en el hueco que dejó, en silencio.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Decir















A veces se me olvida que el lenguaje sirve para decir, que la escritura sirve para comunicar, algo que parece evidente y no lo es tanto. Como cuando tuve por primera vez en mis manos un móvil de última generación, ¡OSTI, SI HASTA TIENE TELÉFONO!, exclamé excitada. A menudo se me olvida el sentido último del lenguaje, que no es otro que el primero. Algo muy básico. Y me envanezco luciendo prosa, y meneando estilo, me enredo en onanistas cuestiones, en demostrar inteligencia, o ingenio o belleza o incluso bondad, perversiones inconfesables incluso, me pierdo en la deriva de su música, en lugar simplemente de decir, de ir a por una idea y morderla como un perro de presa, de hallar la mejor manera de expresarla. Me quedo con en el dedo metido en el culo en lugar de dirigirlo hacia la luna.

Y no se trata, como creía antes, de la dicotomía entre ESTILO y TRAMA, de esa trampa que parte la literatura en canal, como si la trama fuera el corazón y no el hueso, como si el estilo fuera la piel y no la carne, como si la trama fuera el hueso y no la carne, como si el estilo fuera el hueso y no la piel (ya lo estoy haciendo otra vez). Como si ambas no formaran el cuerpo de la idea, un vehículo para que ésta alcance su destino.

No, el dilema es más bien otro: perderse o no perderse en el camino. Llevar a buen término la idea o dejarla tirada en la cuneta. Y tú dirás, ya, pero ¿y qué coño es eso invisible y etéreo, inodoro e insípido, de qué hablamos cuando hablamos de IDEA? ¿qué cabe exactamente en un idea? ¿Unos ojos, una moral, un universo portátil, un personaje, una emoción?

Tal vez habría que empezar por responder a la pregunta: ¿por qué escribe usted? “Para que me quieran” me satisfacía antes como respuesta (esta frase la dijo un intelectual peludo que si la llega a decir una hembra hubiera caído sobre ella toda la condescendencia erudita). Pero ya no me satisface del todo, ahora me doy cuenta de que se escribe para descubrir, para difundir unas ideas que van más allá de uno mismo y de su ego y de su vanidad y de su prestigio y de su necesidad de amor, se escribe como parte de una MISIÓN donde la idea es algo TRASCENDENTAL. Oh, una misión, y tengo miedo al leer lo escrito, una misión, Jesusito de mi vida, que eres niño como yo, ¿cómo sigues tan presente en mi adulto corazón DE ATEA?

Una misión que es decir. Decir sin más. Decir ¿con fe? pse… decir.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Incoherencia













Sufrir no es bueno pero haber sufrido es la hostia.
Que esta vida está hecha de contradicciones- que me muera ahora mismo si no es cierto- una lo asume con alegría. Que algunos más finos las llamen paradojas, que vienen a ser como el cerdo agridulce o el orgasmo melancólico, que vienen a ser, si me apuras, la materia prima de la literatura, da cierta tranquilidad.

Pero de ninguna manera contradicción o paradoja equivalen a incoherencia. No a INCOHERENCIA.

Las consultas de los psicólogos están llenas gracias a la incoherencia, a insolubles contradicciones compuestas por sólidas firmezas incompatibles entre sí, “odio a las mujeres pero amo a María”, “quiero olvidar pero no quiero recordar lo que quiero olvidar”, los partidos se frotan las manos gracias a la incoherencia, ante tanto proletario defendiendo los intereses de los proavariciosos, abre uno un diario y sólo lee incoherencias, a cuatro columnas, incoherencias con foto, incoherencias.

Admitir ciertas contradicciones, hacer que combinen bien, paradojizar en fin con estilo y sin pudor, nos llevará sin duda a la aniquilación definitiva de la incoherencia, a acabar con la lucha encarnizada ahí dentro, con esa suerte de nacionalismo interior en el que un yo quiere independizarse de los otros, cuando no conquistar israelitamente el territorio. ¿Que no?
 
Ahí va mi  receta contra la incoherencia:

Agarras los ingredientes, han de ser contradictorios (naturales o en lata), los echas en un bol y  los amasas con las manos. Esto puede llevar un tiempo. Normalmente, hará falta echarle un par de HUEVOS para que la masa se haga más fluida y se ligue mejor. Con el ungüento resultante, ya compacto, haces albondiguillas con forma de planeta imperfecto y te las comes. Te las comes, crudas, especiadas, con salsa si quieres, pero te las comes, en soledad te las comes, sin salpicar a nadie te las comes, sin escupir te las comes, sin vomitar te las comes. Y de paso haces de este mundo un lugar un poco mejor por más que pueda resultar paradójico que tragar sea un acto de generosidad. 

lunes, 25 de agosto de 2014

Lovescepticismo




















Dice mi protagonista: “Soy escéptica en cuestiones de amor. Creo en la geometría, en la física, en la ortografía, pero no en el amor. Desconfío de todo lo que necesite de mi fe para existir. Creo apenas en las breves treguas escatimadas a la gravedad, en el deseo como algo tangible, en una erección súbita, en una humedad perceptible en las bragas. En pruebas físicas, contundentes. De la volatilidad del amor, desconfío. No necesito arrancar unos ojos de sus cuencas para redescubrir el mundo a través de ellos, y ver después cómo se secan y se opacan y se pudren por la falta de riego sanguíneo. No, mi cuerpo caza en solitario. No busco enamorar, sólo seducir. No quiero demostrarles lo buena que soy. No quiero fingir.

Y unos capítulos más allá:

 “Al bajar del escenario, sabía que estaba en deuda con él pero no tenía claro cómo pagar, con qué pagar. Porque yo no creo en el amor. Porque el amor no es más que descontextualización, la pérdida temporal de toda referencia, un oscuro túnel cuya luz al final es el deseo, un túnel del que, tarde o temprano, sale uno escupido a la realidad, mientras se pregunta qué demonios hace en pleno día y con las luces encendidas.”

Y va y se enamora, claro.
Va de chulita y de dura, y se enamora. En el fondo es una imbécil con mucho miedo.

Dice Kate Mollet: “ El amor ha sido el opio de las mujeres, mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban".


Igual como soy mujer hablo de amor. He de pensarlo. ¿Creo en el amor? He de pensarlo. Cuanto más creo, menos me enamoro, cuanto menos creo, más me enamoro. He de pensar en todo eso. Ya gobernaré mañana. 

jueves, 21 de agosto de 2014

Viólame, pero sólo un poquito


Sea delito o no el asunto de Málaga, haya fundamentos jurídicos o no para meter a esos chicos en prisión (de hecho, no creo que sea la mejor opción) el asunto es triste, por no decir vomitivo, moralmente reprobable, por no decir execrable.
No me hace falta ver el vídeo de marras, me basta con saber que HAY UN VÍDEO, no me hace falta haber estado allí, me basta con escuchar a mi sentido común y mi experiencia para saber que si tienes 20 años y dos chicos te la meten por el culo (sin el cariño de la vaselina), por la vagina, por todos tus orificios, mientras otros lo graban, si además te roban el bolso, eso no es agradable.
¿Se corrió la chica? Yo apostaría a que no. Yo cuando me corro, acabo feliz y relajada, y no llorando en un bordillo y desorientada. ¿Se corrieron ellos? Yo apostaría a que sí, porque acabaron desayunando churros con chocolate y eso es una prueba irrefutable.
Sea delito o no- ya sabemos que la justicia debe decidir en una colisión de derechos, la opción más favorable para el interés general, que no es fácil ser juez, etc- mal vamos cuando para decidir si algo está bien o mal, buscamos el límite en las leyes, y no dentro, allá por donde la conciencia.
Si yo me ligo a un tío una noche- puedo ser muy convincente cuando me lo propongo-, y me lo llevo a mi casa, y se la chupo, y lo pongo cachondo, y lo ato, mmmm, y le meto un consolador marca Nacho Vidal por el culo, aunque no quiera, porque eso me pone, qué le voy a hacer: ¿estoy cometiendo un delito?
¿Un sí inicial a una relación sexual es una carta blanca para que el otro haga de ti lo que quiera?
Por lo visto en el caso de las mujeres, sí, por lo visto las mujeres debemos ser la encarnación de la sabiduría, la serenidad y la resignación. Debemos ser no ya vírgenes Marías, sino Putas Marías, pero siempre Marías.
Por lo visto, a nosotras no nos está permitido calibrar mal, los errores los pagamos con sangre y en nuestras carnes. A nosotras sólo nos está permitida la libertad sexual siempre y cuando no colisione con la del hombre, porque si es así, es esta última la que se impone. Y si te duele, te jodes, haber elegido muerte.
Que esta sociedad en la que vivimos es asquerosamente machista, hechos como este, e interpretaciones de hechos como este, aunque provengan de intelectuales, lo demuestran. El porno que consumimos es un reflejo de esta sociedad machista, un reflejo que a su vez contribuye a perpetuar unos estereotipos machistas, muy difíciles de derrumbar, porque el porno no se comenta en el bar con el café, ni en el descanso con los compañeros de trabajo.
¿Cuándo, por dios y por la virgen, cuándo veré a una mujer correrse en una peli porno, aunque sea de mentira, que ya sabemos que el cine es mentira? ¿Cuándo dejaré de ver a actrices pagadas (porque cobran) fingiendo (porque fingen) que es un gran placer que te metan dos pollas a la vez por el culo sin ni siquiera rozarte el clítoris (ah, el clítoris, ese pobre actor de reparto sin apenas frase)? ¿Cuando dejaré de presenciar con perplejidad el rostro de una mujer cuando  la obligan a tragarse un pollón hasta el fondo y pone cara de  “oh, sí, oh, cómo disfruto de mis arcadas”. ¿Cuándo dejaremos de pagar nuestro placer con dolor?
Que las arcadas no molan no me hace falta un juez que venga a decírmelo, que el porno mola pero no la violencia, la sumisión y el menosprecio que se ejerce contra la mujer en el porno es para mí evidente, aunque no lo sea para todos.

Que por eso, igual estos pobrecitos chavales de Málaga creían que eso es lo que nos gusta a las mujeres, y no entienden el revuelo que han montado, y se sienten víctimas también porque no hacen más que lo que se les ha enseñado. Que por eso hay que buscar la manera de hacerlos conscientes, de que entiendan. 

martes, 19 de agosto de 2014

Mi loca y yo



Leo que decía Steve Jobs que la creatividad consiste en conectar las cosas, que cuando les preguntas a personas creativas cómo han hecho algo, se sienten un poco culpables porque en realidad ellas no han creado nada, se han limitado a ver las conexiones entre las cosas.

Me pregunto quién habrá puesto todos estos trozos de novela aquí, que yo trato de conectar, a veces sin mucho sentido, a vece sin éxito. Juro que no recuerdo haberlos escrito. Yo sólo corrijo, corrijo, corrijo, a veces hasta la extenuación, a veces hasta la estupidez, a veces malogrando un texto, a veces desandando el camino para dejar las señales como estaban. Yo me limito a supervisar lo que hace esa demente con cierto talento innato, cuyos pasos persigo.  
Me pregunto de verdad, y no es una pose, de dónde vienen esos personajes, esas situaciones, cómo han brotado estos capítulos, NO RECUERDO haberlos creado.
Y pienso si acaso será tan traumático crear que uno necesita olvidarlo para sobrevivir, para poder seguir alumbrando letras en el futuro.
Si la creación es como un trauma de infancia, un trauma que se resuelve en la madurez de forma racional, lo que viene a ser corregir, corregir, corregir.
Me pregunto si las ideas, cualquier idea, nace del dolor o simplemente nace con dolor, de ahí el olvido.
Sin embargo, el sufrimiento sí lo recuerdo. El sufrimiento es tan mío que soy yo quien firma las obras con mi nombre y apellidos, mientras a la loca demente me hace pedorretas, a ella se la suda porque ella se caga en estas cosas mundanas, en el ego y en la autoría, y en el reconocimiento.

Y sé que es la loca la que me salva a mí de caer en ese abismo, ella quien me ayuda a conservar la cordura en el sufrimiento.

jueves, 24 de julio de 2014

Dejad de ser unas hierbas





















Chicas, dejad las hierbas a un lado. Tomad marihuana, plantad geranios, echad orégano a los guisos, bebed litros de té verde pero por Buda, por Visnú y por la reencarnación de Elvis Presley, dejad de ser unas hierbas. Y digo chicas porque suelen ser féminas  las que buscan el secreto de la vida en el Tao, en la astrología, en el Reiki, en la decodificación genética, en la biodanza curativa, en la aromaterapia o en los posos del café. Los machos suelen estar haciendo caja y/ o follándose a tanta ingenua. (Como a mi querida M. a la que hace años un maestro le buscaba el chakra dentro del coño, ¿pero tú crees que está ahí?-le preguntaba yo-. Uno de ellos, es que hay ocho, -aclaraba ella-, aunque ahora que lo dices, un poco de insistencia sí pone justamente en ese. Poco después mandó al maestro, que ni siquiera estaba bueno, a hacer mantras, allá por donde amargan los chakras.)
En serio, dejad de buscar la gran respuesta a la gran pregunta: no existe. La vida es un misterio que no acaba nunca. Bueno, sí acaba, porque no vamos a salir vivos de aquí, no sé si lo sabes. Igual ese es el problema, que nos vamos a morir, con todas las letras y con un solo cuerpo. Tú, yo, todos. Admítelo de una vez y acabemos ya con las supersticiones, con los quitamiedos, con los atajos. Que igual que no puede uno hacerse rico de la noche a la mañana, no puede alcanzar el zen con una fórmula mágica. No inflemos más la burbuja espiritual porque acabará reventándonos en el centro mismo de la conciencia, poniéndolo todo perdido.
Claro que las novelas de García Márquez las recorre un sustrato mágico (ha llegado a er odiosa esa palabra) claro que no todo se explica de forma racional. Por eso mismo: no tratéis de hacerlo de una forma aparentemente racional aplicando conceptos tan vacuos como chakra, mantra o energía (desde que vi La gran belleza siempre me acuerdo de Jep Gambardella preguntando a la neurótica artista performance, ma ché cosa è la energía).

Hoy hemos sustituido la religión por estas pseudoreligiones que calman, alivian y dan frescor, que nos hacen especiales, que prometen un paraíso espiritual, que permiten tener una aparente sensación de control sobre nuestra vida, y a la vez nos eximen de responsabilidad (aunque parezca lo contrario), porque la culpa ya no es de Dios sino de la conjunción Júpiter-Neptuno, de la energía que no dejamos fluir o del mal karma por aquella otra vida. A corto plazo, claro, que al final no se libra uno de acabar como aquel cura que exclamó, justo antes de morir: ¡todo era mentira!
Y es que la base del engaño es la misma: se aprovecha el miedo a la muerte, el miedo en todas sus formas, la debilidad en suma, para someter, manipular y lucrarse.
Evidentemente meditar puede ser bueno, hacer yoga puede ser bueno, tener fe puede ser bueno, comer algas crudas puede ser bueno, hacer el ritual de la pata coja puede ser bueno, pero no construyamos con ello una teoría con la que explicar el universo entero, no le demos un envoltorio científico, una carcasa teórica cuando ni siquiera las disciplinas que llevan siglos de ventaja han conseguido explicarlo todo. Nadal no gana por sacarse el calzoncillo de la raja en cada punto, sino porque entrena duro y de forma inteligente. Su ritual lo tranquiliza pero él no lo coloca en el centro de su éxito o su fracaso.
No me mezcléis churras con merinas y dejad las metáforas para el arte, creed en dios y en la numerología si queréis pero no tratéis de convencer a nadie de que una virgen puede tener un bebé sin follar, que si naciste el 4 tu vida va a ser dichosa, o bajo el signo de Escorpio aciaga.
La fe se caracteriza por ser  irracional, se tiene y punto, no se enseña, no se argumenta, no se teoriza, porque eso es como buscarle las esquinas a un círculo, o la ternura a la Cospedal. Absurdo. Vividla en la intimidad.
Y si queréis comprender mejor cómo funciona el mundo, estudiad física, estudiad historia, si queréis saber más del comportamiento humano, estudiad psicología, sociología, de espiritualidad, estudiad la filosofía griega, y a Nietche y a Kant y la filosofía oriental y las religiones si me apuras, y para comprender aún más, disfrutad de la literatura, de la música, de la pintura. El camino es infinito y gratificante.
Escuchad a la anciana que sabe por experiencia cuándo va a llover, maravillaos con los sucesos increíbles que acontecen a diario, tan cerca, pero no tratéis de reducirlos, metiéndolos a presión en extravagantes teorías sin fundamento.
Sabed que no hay nadie con wifi directo con el más allá (que no esté más allá, claro) ni compañía que dé ese servicio.
¿Queréis ser espirituales? dadle fuerte al amor, amad a vuestra pareja, a vuestro perro (sin guarrerías), a vuestros hijos, a vuestras amistades. Y si no tenéis bastante, participad en alguna asociación de vuestro barrio que reparta amor gratis a los necesitados. Pero dejad de ser unas hierbas ya, por dios y por la virgen santa.
Dejad de intentar acabar con el punto de interrogación, buscadle compañía con otro puntito, abrid dos puntos, o puntos suspensivos… abrid los ojos y mirad la realidad, tan cruel, y tan hermosa.   



sábado, 19 de julio de 2014

La ficción la carga el diablo




La ficción es peligrosa. La ficción llevó a Flaubert ante un tribunal por atentar contra la moral pública, provisto de una peligrosa arma: su novela. Allí se marcó la famosa frase Mme Bovary soy yo, que en el fondo-dicen- nunca llego a pronunciar. Y es que la ficción se nos cuela por las rendijas de la realidad, ¿o es la realidad la que se cuela por las rendijas de la ficción?
Año 2014. El teniente Luis Gonzalo Segura ha sido recluido en un centro de internamiento disciplinario (traducido del eufemismo: prisión) por escribir la novela “Un paso al frente”. Sí, una novela, no un informe, ni un artículo, ni un diario personal “Mi vida en el ejército español”, no un libro de autoayuda, “Mi general es de Marte y yo de Plutón”, o “Cómo ser teniente y no perder la autoestima” sino una novela, con dos cojones, con su estructura, su trama, sus personajes de nombres inventados, sus escenarios de nombres inventados, en la que muestra un estamento militar obsoleto y corrupto.
No ha gustado a su general la novela. No ha gustado al ejército en general. Se han sentido como muy identificados, como muy retratados. Se han delatado, autoproclamándose personajes, y han tomado represalias. Si hasta hace nada recordábamos la anécdota judicial de Flaubert, sucedida hace más de ciento cincuenta años, dedicando una sonrisilla condescendiente a aquella sociedad puritana y pueril que confundía realidad y ficción, hoy asistimos boquiabiertos y ojipláticos a un espectáculo similar.

No resulta fácil definir los límites de la ficción y la realidad, a menudo se solapan sus orillas, a mí me cuesta determinar qué es ficción cuando ni siquiera sé en qué consiste esa cosa tan extraña llamada realidad, si son antónimos, si toda no ficción se convierte automáticamente en realidad, si cuando está la una, desaparece la otra y viceversa. Cuando Rajoy dijo no saber lo de Bárcenas, ¿eso era ficción?, las noticias de El mundo today, ¿son otra realidad?
Lo que sí sé es que no ficción son las paredes físicas de esa celda. No ficción es la huelga de hambre que ha iniciado el teniente, su estómago, su hígado, sus riñones, sus intestinos, han alcanzado la categoría de no ficción en mi mente.
No ficción es el desprecio y la tristeza que me producen los controladores de ficción, los censores modernos, los cazadores de sueños. No ficción es la creencia firme de que la peor represión es la de la imaginación, la que se produce en lo más profundo de nuestro cerebro, donde se gestan mundos propios, no necesariamente idílicos, pero sí libres, tantas veces mejores.  

jueves, 29 de mayo de 2014

De Podemos, masas y rodillos

La masa es esa pasta pegajosa, maleable, que se hincha, que se seca, que fermenta, que a veces alimenta, que a veces es insípida, a veces crujiente si está bien horneada. La masa es esa cosa de la que tú y yo formamos parte, por más que seamos gloriosas individualidades. A la que quedamos pegados sin remedio, hasta las miguillas finales.

Podemos despreciar la masa frente al individuo, claro que sí, podemos despreciar el grueso frente al matiz, la vastedad frente a la sutileza, pero no confundamos masa e individuo como está sucediendo estos días, rediós, porque son cosas distintas, ¿me oyes?, distintas.

Yo, como individua, soy una morenaza inteligentisísima, absolutamente maravillosa y un poco gilipollas, como ya le confesé a Albert. Una individua rica en ideas y amores, que ha vivido y pensado lo suficiente como para no ser ni utópica, ni descreída, sino todo lo contrario.
Como parte de la masa, soy una pobre que no llega a fin de mes, que sufre sarpullidos cuando llega la factura del agua y ve que el 80% está destinado a pagar “traductoras” rumanas, que se pone ojiplática cuando pretendan criminalizarla por emplear palabras con extrema violencia en las redes, que sonríe jeje, cuando lee que a su tocayo Blasco le han caído 8 años de cárcel.

Cada político quiere aplicarle su propio rodillo a la masa, bien: en eso consiste la política en una sociedad de masas, que tiene todas sus cositas de sociedad de masas, sus medios de comunicación de masas, sus campañas de comunicación de masas, etc.

Lo que me revienta estos días son los comentarios de algunos columnistas que confunden claramente individuo y masa, o que más bien ocultan su profunda aversión a que alguien los confunda a ellos, ¿acaso me ha tomado usted por masa, oiga? que miran por encima del hombro cualquier iniciativa avalada por una parte sustancial de la sociedad. Que acusan de demagogo al líder de un partido por haber jugado con las reglas de la sociedad de masas, que tachan de ilusos a sus votantes, de creer a pies juntillas en su programa.
¿No están cayendo ellos justamente en lo que critican, no son ellos los ingenuos al confundir masa e individuo, no hacen demagogia al mezclar ambos discursos, ellos al pretender situarse en una élite que lo mira todo desde la altura y la profundidad con cierto descreimiento, con cierta sospecha, con cierta condescendencia?

Pues resulta que sí, que se ha formado un partido, Podemos, que no hace trabajos de investigación para la comunidad científica, que no hace ensayos para las más prestigiosas editoriales, que hace las cosas típicas de un partido político, programas y campañas y movidas de esas, que utiliza conscientemente todos los mecanismos de la sociedad de masas a la que se dirige, incluida oh, sí, la tele, que ha simplificado el mensaje hasta el eslogan y que debe de haber hecho todo esto de forma inteligente y en el momento oportuno porque ha logrado sus objetivos: ha obtenido un apoyo importante de la masa. Entiendo que detrás hay individuos inteligentes pensando en estas estrategias (que la política es un puesta en escena, ¿lo duda alguien? Que a pesar de todo, hay puestas en escena mejores que otras, libretos mejores que otros, actores mejores que otros).
Entiendo que como individuo,  te puede gustar más o menos el discurso que subyace, que pueda repugnarte, que pueda hacer que te inmoles de la ilusión o simplemente esbozar una sonrisa de satisfacción, que te puede pillar en una posición individual con más ganas de cambios (de perdidos al río)  o de menos cambios (acomodada, vaya) pero criticar a un panadero por amasar pan en lugar de estar creando semillas en un laboratorio para acabar con el hambre mundial o elaborando tratados filosóficos que guíen el pensamiento de este siglo, ¿no es un poco absurdo?, ¿criticar a alguien por ser “populista” por el hecho de arremangarse y ponerse con el rodillo y con la masa, no es de tontos, en el fondo?

Y una última pregunta: ¿Si te doy un pan, puedo decirte tonto?



martes, 13 de mayo de 2014

Ante todo, condeno la hipocresía

No voy a empezar este artículo diciendo que condeno el asesinato de Isabel Carrasco, porque me revientan las coletillas políticamente correctas, porque no tengo 6 años y ya yo sé que matar= malo, caca. (aviso a los lerdoviscerales que no sigan leyendo porque no voy a entrar en el debate subnormaloide de si matar es bueno o malo o si el fin justifica los medios).
 Ni lo condeno ni lo dejo de condenar porque no soy juez, porque jamás he visto que se modificara una ley o una sentencia por lo que humilde servidora opinara desde su casita, y porque no conocía de nada a esa señora como para sentir ni alegría ni pena por su muerte.
Trato, eso sí, de analizar la noticia en clave social, en la medida en que transforma el panorama social, en que supone un punto de inflexión.

Porque creo que es una noticia tremendamente importante, que marca un antes y un después aunque no sé de qué. Una noticia que en principio agudiza la falacia polarizadora a la que algunos nos quieren arrastrar, o te sometes a mí o estás contra mí, o estás a favor de la violencia o estás a favor de la paz, desplazando el verdadero asunto de la cuestión: que la política ha llegado a tales niveles de mafiosidad que ya resuelve sus asuntos a tiros.
No cuela esa lectura facilona del pueblo cansado de corrupción y abusos que atenta con violencia contra sus gobernantes. Que no ha sido un desahuciado que, teniendo que elegir entre dormir bajo el puente o bajo el techo de la cárcel, se ha liado a tiros en un puente. Que ha sido una ingeniera que figuró en las listas del PP, que trabajó como asesora para el PP, la que, acompañada de su mamá (de verdad que España es el mejor lugar para vivir y escribir) le ha descerrajado dos tiros a la presidenta de la diputación.
De la misma manera que los propios capos mafiosos arreglan sus cuentas entre ellos.
No obstante se culpabiliza al ciudadano de a pie si no se rasga las vestiduras ante este hecho, si no empieza cada frase con Condeno el asesinato de Isabel Carrasco, ¿me pondría tres barras de cuarto por favor?

No voy a negar que es una noticia que hace tiempo esperaba ver en los periódicos (uh, ha dicho esperaba, eso es que la deseaba… Calla, lerdo-visceral), pero lo que me resulta más curioso es que sus protagonistas sean precisamente tres mujeres, si tenemos en cuenta que las féminas son casi unas novatas en esto de mangonear en el poder, y si tenemos en cuenta también que estadísticamente son mucho menos violentas, sobre todo con armas de fuego. ¿son tal vez más vulnerables?

En algunos análisis hipócritas y ramplones de la noticia, muchos han olvidado una lección básica en ciencias: que la correlación no es causalidad, que por más que se observe que cuando aumenta el consumo de helados, aumenta el número de ahogados, comerse un Magnun de chocolate no mata. Que por más que alguien sienta rabia por el abuso de sus gobernantes, eso no mata, por más que se alegre de la muerte o la condene, eso no mata.
 Un poco de responsabilidad, y de coherencia, por favor, y no esa ética de tres al cuarto que muchos sacan a pasear estos días. Una ética rancia y rígida, que se quiebra ante la menor presión, la ética ha de ser flexible como un junco para que sea firme, ha de aplicarse en cada caso concreto, requiere el esfuerzo moral de entender las partes y luego posicionarse, no puede existir a priori, no puede existir fuera de la conciencia. Si no, se llaman intereses. 

Lo que sí parece es que esta noticia va a abrir un nuevo camino, o más bien un camino de vuelta, una vez alcanzado el destino: el del miedo. Muchos políticos, que antes solo inspiraban miedo,  a partir de ahora podrán sentir ellos mismos en sus carnes un miedo concreto, basado en un hecho real, como los telefilmes de A3.
 Analizado con un poco de sentido común, nada de lo sucedido atenta contra la lógica. Cuando se lleva tiempo comportándose como un mafioso o un narco, cuando se gana dinero en principio fácil (a la larga no resulta tan fácil), uno debe empezar a asumir que eso conlleva aparejados unos riesgos entre los que se encuentra que te vuelen la tapa de los sesos.
 Es lo que tiene caminar por el lado salvaje de la vida.
Aún así, si le preguntaran a Isabel si hubiera preferido vivir a tope hasta los 59 años, viajando, comiendo en los mejores restaurantes, disfrutando de privilegios, o llegar a los 80, limpiando pisos y cobrando una pensión de 300 euros, ¿qué hubiera elegido ella?

Siguiendo la estela del post anterior, si yo tuviera que elegir entre matar a Isabel o votar a Isabel, elegiría un poney. Si tuviera que elegir entre la avaricia y la violencia, elegiría una cerveza. De trigo. 

martes, 29 de abril de 2014

Si tuviera que elegir






















Si tuviera que elegir entre una enfermedad degenerativa y un éxito súbito, elegiría una isla,
si tuviera que elegir entre la velocidad y el paisaje, elegiría mirar,
si tuviera que elegir entre un Ribera y un Rioja, elegiría a Monet,
si tuviera que elegir entre la locura y el coma, elegiría el volcán,  
si tuviera que elegir entre un señor de Murcia, y un bohemio desarraigado, te elegiría a ti,
si tuviera que elegir entre la locura y la velocidad, elegiría Ribera del Duero,
si tuviera que elegir entre una enfermedad degenerativa y un señor de Murcia, elegiría mirar el paisaje,
si tuviera que elegir entre vivir como única opción y morir entre múltiples opciones, elegiría la libertad de morir (x),
si tuviera que elegir entre la duda y la fe, elegiría sin duda la fe, sin fe la duda, la duda sin fe, la duda, y la fe, la duda y la fe. Elegiría sin duda la duda.  


lunes, 14 de abril de 2014

Alegato a favor del editor
















Soy incapaz de analizar el presente, como soy incapaz de verme a mí misma, salvo en esos breves arranques esquizoides que, afortunadamente, con la medicación y el afecto incondicional y estupefacto de quienes me rodean, cada vez son menos.
Soy incapaz- digo- de analizar limpiamente el presente por tener los piezacos metidos en el barro, incapaz de comprender en su totalidad el alcance de Internet, de las redes sociales, de los móviles, de los manoslibres (cada día hay más locos que hablan solos, shhh), de la compresión del espacio, de la paradójica dilatación del tiempo (¿estás bien?, te mandé un mail hace veinte minutos y no me has contestado), de la transformación de la soledad de antaño, de esa idea de soledad, en la soledad moderna, esa soledad que es precisamente el alimento y el veneno de quien escribe. La condición y el alivio.

¿Qué es hoy la soledad? Hoy que estamos dentro y fuera, en Facebook y en Twiter, en comunidad de escritores (si eres escritor, si eres zoofílico de rumiantes con pelo, en la comunidad de zoofílicos de rumiantes con pelo), hoy que vivimos expuestos a la radiación total, a Blogger, a Instagram, a Youtube, que podemos comunicar con una tecla en cuanto el vértigo a uno mismo se nos manifiesta dentro, ¿dónde queda la soledad?, ¿y cómo afecta eso a la literatura?

Inmediatamente me sale hacer un alegato a favor de la figura del editor, hoy más necesaria que nunca.
Del editor de carne y hueso. Frente a esa marea acristalada, frente a los grandes grupos editoriales que ya no se sabe si están controlados por fabricantes de armas o farmacéuticas, la figura del editor estable, humano o de apariencia humana,  que confía casi trascendentalmente en lo que publica. El editor de carne y hueso. Con sus estupideces, sus errores, sus aciertos, sus grandezas.
Y es que yo no quiero estar directamente expuesta en Amazon, no quiero convertirme en puta y encerrarme en un escaparate holandés. Claro, que mejor ser puta en Holanda que puta en la Jonquera, argüirás. Que no quiero ser puta, leñe!!!!
Que no quiero hacer un libro con alguien que no cree en mí, por más que piense que un puñado de lectores creerá en mí. Que no quiero ser dueña de mi propia obra porque como Kafka, salvando las distancias, un martes optaría por quemarla y un jueves por salvarla, y como todo el mundo sabe por elementales leyes físicas, la obra ardería por toda la eternidad a partir del martes.

Que son necesarios los editores, Vilas lo explica muy bien en “España”:
“Fue Brod el que, antes que Kafka, se dio cuenta de quién era su amigo. A Brod le apeteció que Kafka fuese Kafka. Sólo que Kafka no fue Kafka mientras Kafka estuvo vivo. (...) Kafka no fue nunca un escritor tal y como hoy lo entendemos. Ni concedía entrevistas ni le agobiaban los editores para que entregase un nuevo libro. Ni daba conferencias ni fallaba premios ni le daban premios. Ni le llamaban los periodistas ni le invitaban los políticos ni opinaba en la prensa. Ni reseñaban elogiosamente sus libros o no elogiosamente, porque no había libros que reseñar. Ni siquiera hablaban mal de él, porque nadie sabía que existía. Lo único que hacía Kafka era quedar a comer con su amigo Max Brod, Kafka nunca supo que era Kafka. Esto parecen olvidarlo casi todos, casi todos los kafkianos que tantas pegas y desdenes infligen al pobre Brod. Pero, quién era Kafka sino lo que Brod imaginó que Kafka sería. Que Brod (de quien yo soy especialista) fuese celoso de Kafka era lo normal. Pues Kafka fue la gran novela de Max Brod, y díganme ustedes qué novelista no es celoso de su obra.
El mundo está lleno de manuscritos que van y vienen. Lo saben bien los editores, que tienen sus casas llenas de árboles impresos. Pero, dios mío, ¿por qué estos manuscritos sí, y aquellos otros, con millones de hojas escritas, no? Preguntádselo a Brod. Él fue quien decidió que aquello era Kafka antes de que existiese Kafka. Él fue el primero que lo vio y lo entendió. Él era más Kafka que Kafka. Él, Brod (de quien yo soy especialista), y sólo Brod, lo supo, y lo sigue sabiendo, allá en las alturas donde los judíos buscan el soplo que creó este mundo, este mundo deshabitado de todo soplo divino”.

viernes, 10 de enero de 2014

Atente a las consecuencias





















- Tienes dos opciones: hacerte un poco la tonta, ser más sumisa, ¿pero no entiendes que así no puedes progresar económicamente, no puedes tener a un hombre, que no está bien ir por ahí, mirando hasta el fondo mismo de las cosas, como si tuvieras rayos X en los ojos, poniendo bombas en el centro de los convencionalismos?, ¿no te das cuenta de que la gente necesita protegerse tras una autoimagen, construir sus castillos, que los dejen en paz tras sus falsedades? Prueba una mirada entornada, a lo Marilyn, superficial, ingenua, ajústate la piel de tonta hasta el cuello, ¿pero no ves que la gente no sabe qué hacerse con una inteligencia así, que resultas molesta? Y encima eres mujer, sabes que algunos te desean, que quieren follarte, y no sólo tu cuerpo, quieren follar tu cerebro, ya ves cómo están los tiempos, si hasta hay leyes para controlar tu útero, lo que sucede ahí tan dentro de ti, leyes hechas por hombres, ¿aún no entiendes que la violencia contra tu género adopta muy distintas formas, muchas veces la forma del amor?
También tienes otra opción: tomar el camino de la obstinación, del empecinamiento, seguir tus estúpidos principios y no renunciar a tu libertad, lo que seguramente te lleve a la soledad, a la marginación, a la miseria. Yo creo que es casi un suicidio, pero tú verás.

- Joder, no sabía que tenía que renunciar a tantas cosas… Y Marilyn se suicidó, murió en un país extraño, ¿recuerdas? Con lo bien que hizo la tonta. Después de todo, casi suicidarse es vivir, ¿no? Hay gente que muere por dentro en cómodos plazos. Casi suicidarse es seguir estando vivo al fin y al cabo.
Además, caben tantas cosas en un casi… con la edad, uno se conforma con esas pequeñas cosas, entra esperanza en un casi, es suficiente, no necesito vastos espacios donde vivir, no necesito cientos de personas para amar, me basta con un pequeño casi, y además ya no puedo echar marcha atrás, ya he llegado hasta aquí y no puedo echar marchar atrás, se ha borrado el camino, ha desaparecido bajo mis pies.
Así que: ¿y si casi los mando a tomar por el culo? 

- Tú verás, pero atente a las consecuencias.