sábado, 28 de septiembre de 2013

Realidades




















El lenguaje es una trampa que nos engancha desde los dos años y no nos suelta hasta oírnos expirar. Gritamos porque duele. Pedimos auxilio porque tenemos palabras. 
El lenguaje como puente, como barrera, como límite, como mecha. La forma de estar con uno mismo, la forma de enajenarme y poseerte.

Conversamos sobre novela y realidad, cada uno desde su trampa. Escupiendo palabras por no poder escupir vísceras. Qué extraño es eso de la realidad,  dices, un territorio de intersección entre nosotros y el mundo, un espacio nunca compartido. Mi realidad linda con la tuya, digo. Con la de ese, no. Linda, repites. Linda.
¿Y la novela? Las novelas, joder, son puñados de palabras que viajan entre realidades, que pueden traspasar fronteras, que nos traen noticias de otras realidades, afirmas.

Yo callo con la palabra. Callo.