lunes, 21 de enero de 2013

Buscando la fórmula















Me he dado cuenta de que mis conversaciones con F. han pasado de ser puramente literarias, o impuramente literarias, a ser puramente sentimentales. Pero con el mismo espíritu analítico, echando mano del mismo aparataje teórico con el que nos enfrentamos a los textos o al hecho de escribir, abordamos los sentimientos, y en concreto el amor en todas sus formas. (Tal vez no ha habido tal traslocación y el amor en todas sus variantes sea el único tema de la literatura y el único tema de la vida y blablabla).

El caso es que yo sigo buscando la fórmula del amor, con mentalidad científica, aplicando el método observación, hipótesis, experimentación y teoría. A veces la experimentación me deja flojita porque uso mis propios sentimientos como ratas de laboratorio (siempre con guantes de silicona) pero creo que la fórmula anda cerca. Me he puesto gafas. Y una bata muy blanca sexy. No desespero.

Ya probé otras fórmulas sin resultado:

Deseo x oportunidad
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soledad

Pasión + seguridad
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libertad

Soledad : deseo
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afecto

No sé si debería incluir la palabra correspondencia.
El otro día pensaba si el amor no sería una cadena Mercedes quiere a Alfonso, Alfonso quiere a Eva, Eva quiere a Andrés, Andrés quiere a Clara, Clara quiere a Pierre, Pierre quiere a Mary, Mary quiere a Mohamed, Mohamed quiere a Alfonso- y así hasta dar la vuelta al mundo tres veces, no una ni dos sino tres- una cadena que necesita de esa falta de límite para extenderse, para propagarse cual polen al viento.
Si darse la vuelta y amar a quien te ama sea romper esa cadena, agotar el amor entre dos cuerpos, acabar con la propagación, convertirnos en el último eslabón.
Si ser continuidad o fin. Si principio o fin.

Decía Juarroz que el amor es simplemente eso:
la forma del comienzo
tercamente escondida
detrás de los finales.

Yo sigo investigando.

jueves, 3 de enero de 2013

Amigo Facebook





















Día 1. Abro Facebook: Bárbara, ¿cómo te sientes?
Fatal, tío, fatal. Me separé, me rompieron el corazón. No entiendo bien al ser humano así en su mismidad. 

Día 2. Abro Facebook : Bárbara, ¿qué novedades tienes?
Pues pocas ya que lo preguntas. Trabajando, escribiendo un poco. Mirando las nubes, lo cierto es que el otro día por primera vez que me pregunté qué habría detrás. ¿Vale eso como novedad?

Día 3. Abro Facebook: Bárbara, ¿cómo estás?
Sola, amigo Facebook, muy sola, a pesar de tu solicitud y de tu constante atención. Sola.

Dia 4. Abro Facebook: Bárbara, ¿cómo te va?
De puta madre, tío, de puta madre. 

Dia 5. Abro Facebook: Bárbara, ¿cómo te sientes?
Empiezo a pensar que eres un puto robot. 

Día 6. Abro Facebook: Bárbara qué novedades tienes?
Que te vayas a la mierda. Que no me hables más.

Día 7. Bárbara, ¿cómo te sientes? 

Día 8. Bárbara, ¿cómo estás?

Día 9. Bárbara, ¿qué novedades tienes?

Día 10. Bárbara, ¿cómo te va?