sábado, 28 de septiembre de 2013

Realidades




















El lenguaje es una trampa que nos engancha desde los dos años y no nos suelta hasta oírnos expirar. Gritamos porque duele. Pedimos auxilio porque tenemos palabras. 
El lenguaje como puente, como barrera, como límite, como mecha. La forma de estar con uno mismo, la forma de enajenarme y poseerte.

Conversamos sobre novela y realidad, cada uno desde su trampa. Escupiendo palabras por no poder escupir vísceras. Qué extraño es eso de la realidad,  dices, un territorio de intersección entre nosotros y el mundo, un espacio nunca compartido. Mi realidad linda con la tuya, digo. Con la de ese, no. Linda, repites. Linda.
¿Y la novela? Las novelas, joder, son puñados de palabras que viajan entre realidades, que pueden traspasar fronteras, que nos traen noticias de otras realidades, afirmas.

Yo callo con la palabra. Callo. 

7 comentarios:

Emilio Calvo de Mora dijo...

No sé qué somos, Bárbara. Tal vez novelas. Nosotros mismos somos tramas de novela que buscan un lector. Es todo tan maravilloso y todo tan mediocre y todo tan irrelevante. Depende de las páginas. Ojalá hubiese algún capítulo noble, reseñable. Novelas enteras que merezcan la pena no sé si hay. Yo no soy ninguna de ellas, ni tengo interés en serlo. O se tiene, en el fondo. De verdad que todo es muy complicado. O todo muy sencillo. Lo mío es pura novela. Un saludo grande, amiga.

Sue dijo...

Me encantó.
El lenguaje es una bendición y una condena.

(Gracias por el descubrimiento NáN)

Un saludo.

Garriga dijo...

Claro que es cierto. Claro que se puede pedir auxilio con cualquiera de todos los otros lenguajes pero es el traje que nos encaja y nos moldea. Los que le otorgan sentido a algunas palabras, también, como en casi todo, son los poderosos. Por eso hay gente que intenta revolucionar el lenguaje.
Las novelas son instrumentos módicos, por supuesto, como todo lo que no nos pertenece apenas terminamos no digo de escribirlas, sino de pensarlas.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Los burros rebuznan, los elefantes barritan, los bueyes mugen, las cabras balan, los cabritos chozpan (¡cuánto chozpeo, señor!), Los búhos ululan, las gallinas cacarean, los lobos aúllan, los pavos gluglutean, los pajarillos trinan, las golondrinas trisan... las personas hablan/mos, Tampoco es para tanto, ¿no?

Beso siseantemente serpentil.

Josep Vilaplana dijo...

Tal vez me gusta la fotografía porqué es un lenguaje callado, palabras de luz y sombra de una timidez extrovertida que resuelve en su particular griterío de silencios. Tal vez me gusta lo que escribes por lo mismo.

Un beso, dejando en esta ocasión que seas tú la que decidas a qué cosa se refiere la palabra beso.

t minúsculo dijo...

Jajaja!!! yo me río ¿me dejas? Cuando llegas a descubrir eso del Lenguaje, te puedes dar cuenta que el Lenguaje es una trampa y cuando piensas en ello (al menos yo) es que esa trampa es la única que tenemos...

¿Río? no, grito tanto cómo tú callas pero sin la onomatopeya posible para que tú lo oigas. :)

Carlos de la Parra dijo...

Cierto que callas. Pero hasta haberlo dicho.
Anticlimatismos de nuestra cotideaneidad, así nos adaptamos a la realidad que nos rebasa como seres en perpetuo proceso.