viernes, 19 de julio de 2013

Si fuera ciega






















Me crucé con una vendedora de la ONCE que era un ángel, con canicas en los ojos, todo amor. El amor, que es un vendedor de la ONCE.
Me hubiera gustado leerle este poema:

Si fuera ciega, mis manos tratarían de comprender el vacío
Si fuera ciega, pensaría que siempre voy mal vestida
Si fuera ciega, el volumen se inventaría en tu cuerpo
Si fuera ciega, tu tacto me sabría a palabra justa y precisa
Si fuera ciega, dejaría que lavaras mis partes más íntimas, que las podaras y las regaras como un jardín japonés
Si fuera ciega, creería que todos me miran
Si fuera ciega, pensaría que nadie me mira
Si fuera ciega, cuando entraras en mí, la oscuridad se volvería blanca
Si fuera ciega, no habría comparaciones, sería más única
Si fuera ciega, compondría palabras con migas de pan olvidadas
Si fuera ciega, los pájaros cantarían más cerca
Si fuera ciega, te vería en cada tiniebla.
Exactamente como ahora.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Si fuera...
Vamos a ver que dicen en plató sobre Si fuera...
Karmele te toca

Josep Vilaplana dijo...

Leído tu poema con los diferentes sentidos que zarandeo en esta tarde de lluvia y menta, he tomado una firme, o tal vez dos, determinación: se acabaron las costosas revisiones anuales de esos dos pillastres casquivanos que se obstinan en hacerme creer que lo que ellos ven es lo que yo veo. Cuando ande en lo de Borges, cogeré mi bastón y mi mejor y luminosa obscuridad y me instalaré en Valencia. El resto, que sin duda será hermoso como lo que sucede ahora tras mi ventana, te lo dejó a ti, Bárbara, que garabateas las cosas que suceden en nuestras entrañas con muchísima más belleza y precisión que este conductor de autobuses.

Un beso Braile....

Bárbara dijo...

Vente, Josep, ésta dicen es la tierra de la luz y del color, y quién mejor que un ciego para apreciar estas cosas.
Tú me lees mejor de lo que soy. Un beso hecho de miguitas para que sigas el rastro.