viernes, 19 de abril de 2013

Que Dios reparta





















El sábado presento mi primera novela, Suerte, a las 19.30 h en el Bibliocafé, por si te quieres pasar. Será divertido, no para mí, claro, que estaré nerviosa perdida y con ganas de huir a las antípodas australianas, como poco.
Ya me ha dicho mi editor que nada de denigrarme a mí misma en público, de resaltar mis defectos por encima de todas las cosas.
¿Pero no te das cuenta de que el antimarketing es una técnica de marketing rompedora?, le he señalado.
Sí, sí, pero los experimentos con gaseosa y en casa…
Corto y pego una entrevista que me ha hecho para el dossier que se envía sobre la autora.  

Entrevista de Bárbara Blasco con Manuel Turégano

Bárbara, ¿cuándo, cómo y dónde se gesta Suerte?
¿Cuándo? hace unos 5 años. ¿Cómo? una noche me visitó un hombre triste y gris que acababa
de descubrir a través de un programa cutre de videncia que su mujer ya no lo soportaba. Tuve
que escucharle. ¿Dónde? en algún rincón oscuro de mi cabeza, allí donde crece la ficción como
maleza, descontrolada y salvaje.

¿Ya habías escrito otras cosas antes? ¿O decidiste tirarte a la piscina así, de golpe, con una novela?
No, antes me había remojado los pies en varias charcas. Había escrito cuentos y poemas. Creo
que escribo buenos poemas. Creo que escribo poemas horribles. Ese es el problema con la
poesía: que uno nunca está seguro de lo que hace, por estar de alguna manera la poesía sujeta
a la capacidad musical del momento, del que la escribe y del que la lee. El terreno de la novela
me proporciona algo más de seguridad, aunque sea una falsa seguridad intelectual.

En Suerte, entre otras cosas, hay un debate soterrado entre vida y literatura. ¿Cómo definirías tú ahora tu postura ante esa extraña pareja inseparable?
Pues digamos que vivo ese binomio vida/literatura con disonante armonía. A veces he tenido
la sensación de que lo único adulto que me sucedía era la literatura, que vivir era una
chiquillada, algo intrascendente que transcurría a ras de suelo. Estúpido, ¿no? Otras veces he
coqueteado con Roland Barthes y he pensado que el lenguaje era incapaz de explicar la vida. Entre estas dos posturas navego, vivo y escribo, según soplen las mareas. Cuanto más intenso vivo, menos escribo. Cuando esa intensidad llega a doler, me retiro y escribo.

A pesar de que todos los personajes de Suerte viven más o menos insertos en realidades "sólidas" (familias, trabajos, amigos), sin embargo todos parecen perdidos, solos, ... ¿Es ese un signo de nuestro tiempo?
No sé si de nuestro tiempo o de todos los tiempos. Creo que el único estado posible del ser
humano es la perplejidad, yo desconozco qué cosa es esto de la realidad, tan extraña, lo raro
es vivir como decía aquel título de Carmen Martín Gaite. Por más que se haga uno funcionario,
asesor de Endesa o ferviente creyente, la incertidumbre acaba por alcanzarle. Mis personajes
son muy humanos en ese sentido, se resisten a reconocer que convivimos con la duda.

En Suerte introduces un ingrediente muy singular: para afrontar el destino se invoca el azar, la suerte... ¿Por qué? ¿Los personajes han perdido hasta tal punto el control de sus vidas que necesitan recurrir a esa vía o es simplemente que somos así, que apostamos un poco por lo que sea para salir del atolladero?
Bueno, creer en el destino supone ya de entrada una fatalidad, creer que algo está escrito te
invalida para escribirlo. Tiene que ver con esa incapacidad de asumir la incertidumbre de la
que hablábamos antes. Hay gente que recurre a la videncia, a la religión, a los bonos del
tesoro, con tal de asirse a algún agarradero, prefiere ponerse trampas, para saber que van a
caer ahí, precisamente ahí, y no en algún lugar desconocido.
En la novela, los personajes por el mero hecho de creer en un destino se encaminan sin
remedio hacia él. Es la famosa profecía autocumplida, si una situación es definida como real,
esa situación tiene efectos reales.
Sin embargo, la realidad es que caminamos en la noche, hacia el misterio siempre, y esa es la grandeza de la vida, nuestra suerte.

Cuando definiste la estructura de la novela, ¿seguiste tu propio impulso, ella te llevó por este camino o utilizaste algún modelo?
Soy un completo desastre, dejo capítulos esparcidos aquí y allá, ideas, palabras que han de ser
dichas, sucesos que han de suceder impepinablemente, hasta que empieza a devorarme el
caos y entonces voy y me coloco los guantes de goma y el delantal y me pongo a limpiar y a ordenar como una loca.
El impulso, la intuición, la inspiración son las puntas de lanza pero luego hay que sacar toda la
artillería pesada, la reflexión, el trabajo, la disciplina para poder plantar batalla.
En este caso, además, al ser una novela con varios personajes principales, debía ser especialmente pulcra en la estructura y alternarlos con cierto equilibrio, hacerlos aparecer y desaparecer de escena con cierto orden para que la historia avanzara sin tropiezos.

Suerte es un título con fuerza y capacidad de sugestión. ¿Cómo llegaste a él?
Pues con mucho sufrimiento. No me gustaba ese título, no me gustaba ninguno de los
veintisiete títulos que barajé antes. Padezco problemas crónicos para titular (es por una
malformación congénita), busco el título perfecto que resuma la obra y a la vez abra dos
puntos en la imaginación, que contenga toda la precisión de la poesía. Como no me sale, elijo
títulos cortos que disimulan mejor. Lo cierto es que cada vez me gusta más Suerte, y que me
digan: suerte con tu novela!, ¿cómo se llama? Suerte, respondo. Resulta tan palindrómico.

Suerte no es precisamente una novela "romántica" al uso. ¿Qué opinas de ese género de "literatura"?
Creo que vivimos secuestrados por la cursilería, en la oratoria, en la música- no hay más que
ver los ídolos de las adolescentes de hoy en día- en la televisión, pero también en la literatura.
Y no me refiero sólo a novelas de género, estilo Danielle Steele, también a la poesía seria, de
nivel, a la narrativa supuestamente libre de sospecha. Parece que excusamos la cursilería como
una suerte de buenismo, de bondad blanda no exenta de infantilismo. Yo trato de tener
activado el detector de cursilería cuando me pongo a escribir, pero no siempre lo consigo. La
cursilería no deja de ser la capa superficial, esa que se pudre pronto, de la belleza. Es lo que el
romanticismo al amor. En el fondo, hay que tener muchos cojones para escribir sobre el amor de verdad, para vivirlo de verdad.

17 comentarios:

Emilio Calvo de Mora dijo...

Ya está Suerte corriendo. Se está mejor corriendo que en la quietud, en las nubes digitales, en los correos, en los cajones, tú me entiendes. Que corras, que llegues, que disfrutes del viaje, compañera. Un eso.

Gemma dijo...

Interesante entrevista, Bárbara.
Antonio Báez tiene un libro de relatos (http://www.narrador.es/web/libreria/cuentos/mucha-suerte-detail.html) titulado "Mucha suerte". No sé si lo conoces, pero no está nada mal. Pensé que a lo mejor te hacía gracia leerlo. Buscaré tu libro. Mucha suerte para ti también y, sobre todo, feliz andadura

Isabel dijo...

Ya decía yo, Bárbara, que ese desaparecer tenía que traer algo bueno y eso parece Suerte. Me gusta mucho el título, es como dársela al lector.

Pues eso, cariño, suerte, mucha, y enhorabuena.

Karibel Pérez Villalba dijo...

Te envídio.
Tan sanamente como las escobas estropajosas, pueden limpiar una autopista.
Aún así, no me siento culpable. Por que en caso contrario, estaría muerta.
O por que soy un tanto cursi.. lo cual tampoco me hace sentir culpable... que hoy tengo el ego bien puesto...


Te buscaré para seguir leyéndote. La entrevista ya me encantó...sobretodo la idea de asumir la incertidumbre...

Una abrazo y unas enormes felicidades... de verdad que te echaba de menos.

Francis Black dijo...

Que vaya muy bien. Si que es raro vivir, te dejo un vídeo clip de los Love of lesbian que creo va bien para antes de estos eventos :

http://www.youtube.com/watch?v=oVhnt4jYFJ8

Anónimo dijo...

Mucha suerte en la presentación, y no es un juego de palabras...

En cuanto sepas dónde conseguirla en Alicante me lo comentas vía facebook, me apetece mucho leerla.

Un abrazo de ánimo.

Vicent

Angi dijo...

No estaré pero curiosamente voy a estar -el Espíritu Santp sabe de lo que hablo-. A primera vista parecerá que voy de viaje de fin de curso con cincuenta personas sentadas detrás, pero en realidad, muy discretito, estaré sentado justo a tu lado.

Un beso, Bárbara

Josep Vilaplana dijo...

Angi no es un curioso seudónimo recién adoptado, es sencillamente que este ordenador es "herramienta de todos y para todos".

En realidad, Angi soy yo.....

Albert dijo...

¡Pero coño! Esto sí que es un regreso a lo grande.

“Ayudante de mago, bailarina de cabaret, camarera, cocinera, dependienta, vendedora de enciclopedias, gasolinera, azafata de ferias, teleoperadora, actriz secundaria, periodista”, leo por ahí. Todo eso me lo he perdido, de modo que a la faceta de novelista voy a hincarle el diente con ganas.

Muchísimas felicidades, Bárbara, creo que puedes hacerte una idea de cuánto me alegro. Ya contarás cuándo y dónde podemos hacernos con ella los habitantes de la sufrida Villa y Corte. ¿Por qué estás nerviosa? ¡Pero si me va a gustar seguro, no tienes nada de qué preocuparte!

“Suerte es su primera novela. Acaba de terminar la segunda, titulada La memoria del alambre”, sigo leyendo por ahí. Pero chica, danos una tregua. Un beso, novelista.

Hugo Izarra dijo...

¿Qué tal salió la cosa? ¿Hubo Suerte o no hubo Suerte?

M. dijo...

No era necesario que publicaras una novela para considerarte escritora. Tenlo siempre claro, pase lo que pase con ella. En todo caso, suerte.

Carlos J. Galán dijo...

Felicidades, Bárbara. El viernes, que pasé por El Corte Inglés y la Casa del Libro, pregunté por si acaso, pero no... En cuanto se pueda adquirir por Madrid, infórmame dónde, que tengo ganas de leerte... Besos.

Bárbara dijo...

Es una sensación rara, EMILIO, como que te corten un brazo y ande solo por ahí. Besos.

Muchas gracias, GEMMA. Es todo muy modesto, editorial pequeña, distribución pequeña, pero estoy contenta. Lo buscaré, sí. Megabrazo.

Muchas gracias, querida Isabel, me gustaba muy poco ese título pero me he dado cuenta de que tiene cierto imán y ha acabado gustándome.

La envidia es estupenda, KARIBEL, yo me paso el día envidiando, lo importante es que las acciones no estén marcadas por la envidia. Muchas gracias por los deseos y por el cariño.

jajaja, fue bien el video, FRANCIS BLACK, y también la presentación. Gracias.

Descuida, VICENT, te diré. Creo que hay prevista en breve una presentación en Alicante. Te aviso sin falta. Un abrazo

Bárbara dijo...

Así que la misteriosa Angi de los Rolling, eras tú, JOSEP? siempre lo sospeché. Noté tu espíritu el otro día, muy elegante y muy bien vestido, por cierto. Muacs

¿Has visto ALBERT? Una de las cosas buenas que tiene publicar en una editorial pequeña es que puedes poner la biografía que te salga de los cojones. Y gracias, estoy segura de que te alegras de corazón. Ya te diré dónde estará en Madrid. Un besazo.

Hubo suerte, HUGO, mucha suerte. De hecho estoy pensando en hacer distribuidor a Dios y que reparta Suerte.

Mil gracias por el interés, CARLOS. Además de en Amazon, estará en breve en alguna librería de Madrid, ya te diré cuál. Beso

Araceli Esteves dijo...

Enhorabuena, Bárbara. Tengo muchas ganas de hacerme con tu novela. La entrevista me ha parecido muy interesante, y en la foto estás guapísima. Besos

NáN dijo...

Siempre he pensado de ti: esta chica me cae tan bien como ella se suele caer mal.

Quizá por ello. Quizá porque vas al corazón de las cosas. Quizá porque eres lista y sabes contarlo.

Ahora me das el deseo de leer el libro. Y últimamente ando falto de deseos que no sean sangrientos.

Gracias.

Antonio Vallejo dijo...

Muy interesantes y sencillas palabras, que por ser así son tan sabias...digo yo...


Felicidades.