lunes, 22 de abril de 2013

Blablabla



















 Yo quería hablar en Suerte de un tema trascendental, de cómo afecta a nuestra vida la creencia en el destino, de cómo la idea de que algo está escrito nos invalida para escribirlo, que incluso pretendiendo escapar a ese destino nos encaminamos fatalmente hacia él. Lo que viene a ser la famosa profecía autocumplida, elaborar una definición en principio «falsa» de una situación real, que desencadena un comportamiento que hace que esa situación se vuelva «verdadera».
Yo quería hablar de algo tan metafísico y elevado como es el destino, digo, y sin embargo he acabado hablando de videntes gordas que son sodomizadas.

Quería hablar de la imposibilidad de la literatura para explicar la vida, en la línea de Roland Barthes que decía no puede haber libertad sino fuera del lenguaje, que la vida excede cualquier formato que no sea la propia vida.
Y sin embargo he acabado hablando de un profesor de literatura que escupe citas de forma compulsiva, que quiere sodomizar a una vidente gorda.

Yo quería hablar de esa frontera de alambre de espino que separa la adolescencia de la edad adulta, de ese viaje sin retorno donde el juego empieza a ir en serio, y el dolor es la ficha con la que se apuesta. Quería hablar de lo difícil que es encontrar el propio ritmo, no llegar demasiado pronto, ni llegar demasiado tarde.  
Y sin embargo he acabado hablando de éxtasis mezclado con matarratas, de mamadas a ritmo de tango.  

Yo quería hablar de sexismo en forma de destino impuesto desde arriba, de esa amarga raíz que es la culpa y que crece en el interior femenino.
Y sin embargo he acabado hablando de una madurita que se tira a un joven gigoló.

Yo quería  hablar de la realidad, qué cosa tan extraña es eso de la realidad, de Cioran que decía “Yo sé que todo es irreal pero no sé cómo probarlo”, de que “lo raro es vivir” como decía aquel título de Carmen Martin Gaite, de la perplejidad como el único estado posible. Quería hablar de Proust, de Flaubert, de Rimbaud, de Boris Vian.
Y sin embargo he acabado hablando de esa poesía tangible que crece en los anuncios publicitarios, “en Burguer King, tú eres el king”y “A veces, a la vida se le escapa una sonrisa. Bombones de la Caja Roja de Nestlé”.

Yo quería, en definitiva, escribir la gran novela americana, y me ha salido un vodevil castizo y procaz.

Pero no pasa nada, que no cunda el pánico.
Creo que entre la noble intención de narrar algo elevado y el deseo raso de contar cabe mucha literatura.
Entre la cabeza, donde habitan las grandes obras maestras, y el papel, donde no logra sobrevivir casi ninguna, existen muy diversas formas de vida.

Yo aún no sé bien qué es la literatura, si es arte o entretenimiento, si forma parte del show business o es el pilar básico sobre el que se asienta el saber, si escribir es un acto de fe o es una herejía por jugar a ser dios, a crear tu propio mundo clic de Famobil donde poder violar, traicionar y matar a gusto. Si los que escribimos somos trabajadores del ocio, pertenecemos al gremio de los camareros, artistas circenses y funambulistas o formamos parte de la comunidad intelectual.

Sólo sé que la literatura que me gusta es la que es capaz de aunar estas aparentes contradicciones, la que se nutre de la paradoja, la que es capaz de hablar de lo universal a través de lo particular, la que se cubre con las palabras para desnudarse, la que cuenta la verdad a través de embustes, la que trata de responder a interrogantes abriendo dos puntos.

No sé qué pretendía al escribir Suerte, supongo que responder a algunos interrogantes personales, poder entender algunas cuestiones de la vida, no mostrar aquello que uno ya conoce, sino ponerse de puntillas para intentar atisbar aquello que nos  sobrepasa. No he llegado a ninguna conclusión pero creo he aceptado esas dudas, que las he integrado y he aprendido a convivir con ellas. (¿literatura terapéutica?)

No encontraba título para esta novela, probé 26 títulos antes que Suerte (en general me cuesta titular, es por una malformación congénita que padezco),  hasta que al final se quedó Suerte, por agotamiento, y porque los títulos breves disimulan más.  
Ahora sin embargo me gusta todo lo que sugiere la palabra suerte, en contraposición sobre todo con la palabra destino. Porque la suerte implica precisamente un interrogante, un caminar en la noche, pero con todos los sentidos abiertos, porque supone cierta valentía ante esa incertidumbre.  
Mientras que el destino huele a fatalidad, por más que sea el destino de un héroe, la suerte implica una incógnita, y una ilusión también.

Suerte es la primera novela, no que escribí, pero sí que logré terminar. Ha costado bastante de parir, todo lo que tiene esquinas se pare con dificultad, por lo que he decidido que el próximo libro he decidido que será redondo, en todos los sentidos.
La ilustración es de mi amigo, el gran Burguitos, que creo que ha captado perfectamente el espíritu que vive dentro. Espero que os guste.

15 comentarios:

Archerphoto dijo...

Muchas felicidades :)

Gemma dijo...

Buen texto de presentación. Que la suerte sea tu destino.
Un abrazo, B.

Zavala dijo...

Me apetece mucho leer Suerte.
¿Dónde se puede encontrar?

Que la novela te proporcione montones de alegrías.

Felicidades Bárbara.

Isabel dijo...

Bárbara, si lo que dices es tan bueno, será estupendo leer tu SUERTE.

Besazo

NáN dijo...

Uno de los mejores poetas que conozco, Alejandro Simón Partal, titula en su blog todas las entrevistas, etc., como "blablablá".

Supongo que el editor se pondría nerviosito al oírte. Eso es bueno.

Superabrazo

Josep Vilaplana dijo...

Yo no quería hablar, yo sólo quiero escuchar, y para ser un poco más preciso: escucharte.

Por cierto, retomando un poco el hilo de una de mis pocas obsesiones, Nán, si yo fuera tú editor no sólo insistiría en editar tus libros, sino que te pediría periso para "editarte". Una cosa es dar a conocer lo que dices y otra conocerte. Ambas cosas, a mi entender, complementarias e imprescindibles.

¿Tú sabes que pasos hay que dar para crear una editorial?

NáN dijo...

Los recuerdo con angustia, Josep, porque tuve una editorial y me arruiné que no podía ni tomar una caña.

Te anuncio que la editorial de libros elctrónicos Sigueleyendo, de Cristina Fallarás, ha creado una nueva colección de poesía, Versarme, y ha elegido a 16 poetas muy distintos para que presentemos cada uno una antología personal. http://www.sigueleyendo.es/versame/

En uno, dos o tres meses (o cuatro), saldrá la mía con el nombre falso que va en mi DNI, al módico precio de 1 € la descarga.

De momento, aquí tienes los tres de este mes:

http://www.sigueleyendo.es/sigueleyendo-edita/

Abrazo

Josep Vilaplana dijo...

Buscaré, y encontraré, Nán. Abrazo agradecido.

NáN dijo...

No te preocupes, que avisaré desde mi blog. ¡Ah, y lleva foto!!!!

Se me ocurre que un día que puedas podemos tener un encuentro a tres en Valencia, ¿no?

Josep Vilaplana dijo...

Eso que propones no es una pregunta, es una forma precisa de declinar el futuro pluscuamperfecto (por cierto, aquí estamos tú y yo dale que te pego, de cháchara amistosa en el saloncito acogedor de Bárbara y sin llamada previa para prevenirla....).

De momento te/os anticipo que el 24, 25 i 26 de Mayo, bus mediante, pienso corretear por Madrid (podría, sin problema alguno, llevar a cabo pequeña circunvalación valenciana).

Te/os mantengo informados.

Josep Vilaplana dijo...

Esta tarde mis dos neuronas han roto su relación. El fin de semana al que me refiero es el del 17, 18 y 19 de Mayo.

Dos besos (el tuyo, Bárbara, con solicitud de perdón adherida por la invasión de territorio...)

NáN dijo...

Ché, mandáme un mail para que nos veamos tú y yo en Madrí.

Darko Wiggin dijo...

Enhorabuena
Espero que todo vaya bien con las letras fuera del blog
^^

Bárbara dijo...

Gracias, SERGI!

De eso va precisamente, GEMMA. un megabrazo.

Gracias, ZAVALA. En Valencia está en París Valencia, en Primado, en Ramón LLul y en alguna más.

Bueno, ten en cuenta, ISABEL, que tengo que venderla ;) Besos

No, creo que el editor ya está curado de espanto, NÁN. Pero seguiremos provocando.
Y sería estupendo poder tener un encuentro los tres, JOSEP. A mí por esas fechas me será difícil ir a Madrid pero si venís a Valencia, seré feliz, obscenamente feliz.
¿y quién es el loco que monta una editorial hoy en día?

Gracias, DARKO, el panorama está jodido pero habrá que intentarlo.

Bárbara dijo...

Gracias, SERGI!

De eso va precisamente, GEMMA. un megabrazo.

Gracias, ZAVALA. En Valencia está en París Valencia, en Primado, en Ramón LLul y en alguna más.

Bueno, ten en cuenta, ISABEL, que tengo que venderla ;) Besos

No, creo que el editor ya está curado de espanto, NÁN. Pero seguiremos provocando.
Y sería estupendo poder tener un encuentro los tres, JOSEP. A mí por esas fechas me será difícil ir a Madrid pero si venís a Valencia, seré feliz, obscenamente feliz.
¿y quién es el loco que monta una editorial hoy en día?

Gracias, DARKO, el panorama está jodido pero habrá que intentarlo.