viernes, 8 de febrero de 2013

Que vivo sin vivir en mí
















A veces tengo la sensación de que lo único adulto que me sucede es la literatura, como si el vivir fuera una chiquillada, ¿no es idiota?
Que cuando leo, escribo, conecto con un tiempo más allá de los tiempos, y me elevo estratosféricamente hasta que la tierra es una pelotilla surgida de entre los dedos de los pies, mientras que cuando me lío a vivir, ay, cuando me lío a vivir, soy ese gusano que se arrastra a ras de suelo, supurando presente. ¿No es estúpido?
Que cuando escribo, o leo, soy trascendente, y oigo la voz del mundo, redonda y con eco- como si me hubiera zampado a Jean Gabin- rebotando en mi esternón, mientras que cuando vivo, joder, cómo chilla la gente. ¿No es subnormal?
Como si la literatura fuera cosa de adultos y vivir una chiquillada, como si contar historias no fuera la primera diversión de niños, y vivir la última obligación adulta.
Como si leer o escribir fueran morir un poco.
Que estoy viva y escribo. Y leo. Que porque estoy viva, escribo. Y leo. Que porque escribo y leo estoy viva.
Que vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,
que muero porque no muero (ésta es Santa Teresa. Muerta ya. Y viva también)
Esa es la clave, creo, llegar a confundir vida y literatura, literatura y vida, vida y literatura hasta que se borre la muerte.

10 comentarios:

t minúsculo dijo...

Bueno, también puedes ser ese gusano que había en la manzana de Blancanieves ...porqué ¿había gusano?¿no? ... así durmió plácidamente hasta que vino el príncipe ese de color azul y... (escrito está)

¿o era una gusana?

Isabel dijo...

Yo pienso morirme así que escribir y leer, además de dar placer no cuesta mucho. Por eso siempre digo:
¡vigencita, vigencita! Que mis ojitos se queden como están.

Besos, Bárbara.

Anónimo dijo...

el juego no es patrimonio infantil... y el arte como manifestación lúdica adulta te convierte en dios...especialmente al creador pero también al diletante...así que no sufras desconsuelo.
;)

Josep Vilaplana dijo...

Las palomitas te sientan muy bien -sin duda añaden risas a tu risa-. Esta noche nada sabemos de la película ni falta que nos hace. Ya inmersos en la luminosa oscuridad de lo que sucede, nos organizamos mínimamente: a la mano izquierda le da por la vida y busca tu mano; a la mano derecha le da por la literatura y remueve las palomitas -azúcar o sal es una cuestión del todo trascendente-. Tal vez en la noche que nos espera al salir no haya estrellas, pero ni falta que nos hacen -de tanto mirar hacia arriba, no hay mierda que se resista a ser pisada-. Algunos esperaran a las absurdas críticas para saber si les ha gustado; reconozco que a mi me importa una higa lo que opinen esos archiveros de suspiros, flácidos hacedores de todo lo innecesario. Del todo suficiente: como el bueno de Sancho Panza, nos comimos las palomitas a dos carrillos y creo recordar que en más de una ocasión intenté besarte.

Me sabrán perdonar, pero ni me acuerdo del título.

Un beso de cinemascope....

Zavala dijo...

A mí también me ocurre algo parecido.Y es que pienso que estamos muy saturados ya de lo real. Que es malo y más de lo mismo. Y buscamos reposo de nosotros mismos y del mundo en la dimensión literaria. Yo creo que leo más cuando vienen mal dadas. Ahora arrecian mis lecturas.

Un beso Bárbara!

Francis Black dijo...

Es uno de los mejores discos del año anterior.

http://www.youtube.com/watch?v=BPIXd2RTzr8

Aquí entero

http://pjaro.bandcamp.com/

NáN dijo...

¡Manda huevos! (gracias, mi Nistrillo, que siempre estás al quite).

¿Por qué es más vida la que se vive sin la escritura que la que se vive con ella.

Los que leemos,
si tenemos hambre, ¿no comemos?
Si tenemos sed, ¿no bebemos?
Si nos lo pide el cuerpo, ¿no folgamos?
Si nos vemos rodeados de estúpidos tele-evidentes, ¿no huimos?
Si nos joden, ¿no salimos a la calle?
¿No pensamos mejor? ¿No azuzamos más los sentimientos? ¿No nos manejamos mejor con la sensibilidad?


Me voy a tatuar en la frente un cartel que diga: "Si ves que estoy leyendo, ¡no molestes, coño!"

Meternura dijo...

Me gusta tu blog. Alguien dijo que la vida no basta. Entonces... palabras, palabras, palabras.
Un saludo.

Juan Carlos Garrido dijo...

Supongo que la famosa máxima de Baudelaire :"Hay que ser sublime sin interrupción", es imposible de trasladar a la vida real.
Bastante es tocar el cielo con las letras.

Salud.

Bárbara dijo...

No había gusano en la manzana de Blancanieves, si había veneno, no había gusano, T. MINÚSCULO EN MAYÚSCULAS.

Que se queden como están, ISABEL, nos gustan tus ojos y la mirada que arrojan al mundo. besos.

Gracias por tranquilizarme, ANÓNIMO. tiendo al dramatismo ;)

¿Cómo vamos a concentrarnos en la película,JOSEP, concentrados como estamos en... las palomitas? A veces ya no sé de qué hablamos, me encanta. Besos, encadenados.

Que vivan las lecturas, ZAVALA, y a las que vienen mal dadas, que les den. Muchos besos (bien daos)

No lo conocía, FRANCIS, y mola mucho. Siempre me sorprendes, pájaro.

Jajaja, cuánta razón, estás sembrao, NÁN. Te robo lo de folgar.

Gracias, METERNURA. A mí también me gusta el tuyo. Y nunca basta. nunca.

Sí, JUAN CARLOS, a menudos las arrastramos por el suelo ;)