lunes, 27 de febrero de 2012

¿Cómo hace la gente que no escribe para sobrevivir?




















No sé si escribir es un acto de fe o una herejía por jugar a diosear, a crear tu propio mundo clic de Famobil donde poder violar, traicionar y matar a gusto.
No sé si arte o entretenimiento, ni me importa. No sé si elitismo virginal u orgasmo terrenal, si calidad o superventas, si trama o estilo, si realista o esto qué coño es que no es una novela por más que lo diga la contraportada. Si cursi o cínica, si sentimentaloide o áspera. Si Pynchon o Salinger, si Wallace o Dickens, si Nothomb o Wolf, si Proust o Plá, si Pessoa o Pizarnik.

Sólo sé que cuando escribo, ese inmenso vacío que crece dentro se vuelve blanco y entonces caer y mantenerse son ya la misma cosa. Como un astronauta levitando entre palomas.

Y vivir o morir carece ya de solemnidad, ocupada en menesteres menores, mucho más importantes. Escribir como ese menester que está justo a medio camino entre vivir y morir. En el centro mismo.

El rescate cuando soy únicamente el vacío que cuelga de un hilo.

Sólo sé que escribir me salva de mí misma.

Dime, ¿cómo hace la gente que no escribe para sobrevivir?

viernes, 24 de febrero de 2012

El destape de Rosell


Vuelve el destape. Rosell ha enseñado sus carnes, se ha aflojado la liga y ha contoneado sus caderas con liberal obscenidad ante las cámaras, poniendo morritos, cual una Nadiuska de la transición, abriendo caballones en la terrosa imaginación de los españoles.

Ya está toda la carne en el asador, las cartas sobre la mesa, los puntos sobre las ies.
La carne podrida, claro está, las cartas marcadas, las ies con hernia de hiato.
Ya no es una sospecha, ya sabemos lo que opina verdaderamente este terrorista económico: que los trabajadores son esa panda de vagos a los que hay que explotar y dar palos porque no entienden otra cosa.
Bien.

Venimos de una época extraña en que, por una parte, se habían degradado las formas a pesar de centrar toda la atención en ellas, o por centrar toda la atención en ellas, en que el debate político había alcanzado altas cotas de miserabilidad y el discurso de los principales partidos era de una puerilidad, de una teatralidad y de una agresividad que competía con los peores programas de tele 5, y por otra, las verdaderas intenciones se mantenían bien ocultas, más enterradas que nunca entre tanta expresión histriónica y vacua. Primaba la forma sobre el contenido, el marketing sobre el producto, la apariencia sobre la verdad.

Así es que no está tan mal lo de Rosell si lo miras desde ese punto de vista. De alguna manera contribuye a la coherencia, nos acerca a la verdad. Ya claras sus intenciones: joder a los trabajadores, a ver quién es el obrero gilipollas que va y se identifica ahora con el patrón o con el partido político que defienda sus intereses.

Las líneas de batalla delimitadas, los enemigos identificados, resulta más fácil apuntar.

Y es que la verdad, por dura que sea, es siempre el lugar más habitable.

Eso sí, como decía Machado, después de la verdad, nada hay más bello que la ficción.

domingo, 19 de febrero de 2012

Como si mi vida les fuera en ello


Los lirios como bocas, las bocas como lirios. Abiertas y húmedas. Efímeras.

Es un tiempo extraño éste. Cuando la desgracia sopla, trae vientos de presente. Desde que el futuro ha muerto, ¡viva el futuro! que somos más reales, los moratones, los besos, las arrugas, los diagnósticos, los autobuses, los peluquines, las conjeturas, los delirios, los decretos, las costuras, los sonetos, las tristezas, todo es más real.

El viento atornilla la realidad, removido el polvo de las expectativas.
Es un tiempo hermoso éste. Frío. Diáfano. Fronterizo. Acogedor y decadente como un puticlub de carretera.
Y aunque el dinero corta como cartulina afilada, se extienden luchas como almohadas.

Somos fuertes. Somos vulnerables. Somos fuertes porque somos vulnerables. Somos vulnerables porque somos fuertes. Nos comemos el presente crudo y escupimos los huesos. Eructamos al viento, las bocas abiertas como lirios, los lirios…
Qué es sino mi vida lo que sucede ahí fuera, como en este poema de Pablo García Casado:


1972

parís, texas
por qué travis qué hay de esa oscura pregunta
por qué la casa en ruinas por qué él por qué ella
por qué el verano de mil novecientos setenta y uno

qué tuvo que pasar qué clase de química por qué
la huelga en el sector metalúrgico por qué el atasco
por qué llegaron rendidos y aún así se besaron

como si mi vida les fuera en ello


Aún así se besaron, como si mi vida les fuera en ello. Ese es el único resumen posible, el milagro por el que seguimos en pie, por el que el viento, por el que la lucha, por el que el presente, por el que los versos, los lirios y las bocas.

martes, 14 de febrero de 2012

No respiro bien


Y esa manía de relacionarlo todo, de dar puntadas a los acontecimientos con el hilo de la causalidad. No respiro bien últimamente. Hace meses que no riegan las calles. Me cuenta M. que quieren hacer un ominoso ERE en la empresa de limpieza municipal donde trabaja. No respiro bien. Tal vez tenga ansiedad. Nunca en mi vida he tenido ansiedad, salvo la de tenerte en mis brazos, musitando palabras de amor. Ya no riegan las calles. Hoy he visto un vomitado en la acera que parecía la expresión artística de un hijo bastardo de Pollock. No respiro bien. El otro día, hablando sobre la reforma laboral, me sorprendí clamando, clarividente y febril: la culpa es de Fernando VII! Y esa manía de dar puntadas, de relacionarlo todo. Algunos miraron hacia otro lado. Ya no riegan las calles. No respiro bien. Coso a Garzón a la inquisición, las traductoras rumanas al derecho de pernada, el tocino a la velocidad, los dimes a los diretes, los vómitos a la pintura abstracta.

Desde Cristóbal Colón que no respiro bien. Despido de 20 días por año. Ay, la pepa, suspiro. Estudié en el liceo francés. Tal vez por eso añoro a los afrancesados, particularmente su guillotina. Ya no riegan las calles. Si el cerebro tarda unos segundos en morir, ¿verá el suelo aproximarse? Y más importante aún: ¿pueden considerarse arte los sesos reventados en el asfalto, las tripas reventadas en el asfalto? Ya no riegan las calles. Arde la cuna de la civilización. No respiro bien. Y esa manía de dar puntadas, de relacionarlo todo, como un pasatiempo de esquizoide. Para no rematar nunca con un nudo. Y es que al mismo tiempo estoy convencida de que nada es crucial (como ese libro de Pablo, que es de las cosas más bonitas que he leído en mi vida).
Soy a la vez el detective que desprecia las pistas, y el delincuente que las busca para borrarlas. Arden las calles. Ya nadie riega las calles. No respiro bien.

viernes, 10 de febrero de 2012

Cómo no, Garzón

A los niños españoles ya no debería asustárseles con el hombre del saco (que además según últimas noticias, va a empezar a cobrar las bolsas) sino uh, con otra guerra civil, niño, pórtate bien y cómete la cena o tendremos otra guerra civil, no desobedezcas a tu madre o guerra civil, no rechistes a tu padre o provocarás otra guerra civil.

Es el fantasma español que arrastra sus largas cadenas. Ese aguilucho de garras afiladas que sobrevuela el territorio español en busca de nuevas presas, que diría Rodríguez de la Fuente.

Hace dos años ya, escribí esto sobre Garzón:

"Muchos son los que se echan las manos- limpias- a la cabeza ante el quebrantamiento de las pequeñas normas, los guardianes de la estabilidad de la nación, los que creen que de no ser por ellos iríamos derechitos al caos absoluto, a Sodoma y Gomorra, a otra guerra civil, a la subversión del orden establecido, o peor aún, a la eliminación de las plazas de aparcamiento reservadas para sus Mercedes.

Qué gente más peligrosa ésta que se salta las normas, y que además ni siquiera lo hace- al menos en este caso- , para enriquecerse o empoderarse, sino simplemente para cebar su ego.

Al lado de tamaña atrocidad, el que haya cientos de personas aún desaparecidas, el que permanezcan intachables las memorias de contrastados asesinos, cuyos descendientes disfrutan hoy de unas golosas rentas tanto pecuniarias como de prestigio social, es pecata minuta.

El escrupuloso cumplimiento del procedimiento, por absurdo que sea, es lo importante, no vayamos a socavar los cimientos de la cohesión social, por Dios, que España se nos rompe con un pedo fuerte.

Aunque sus coches atropellen a los peatones, hay que ponerle una multa a aquel que se salte el semáforo en rojo, por mucho que alegue que iba a socorrer al accidentado. Faltaría más.

Podríamos llamarlo estrechez de miras, exceso de legalismo o gusto desmedido por el orden pero todos sabemos que es puro y cruel egoísmo".

Ayer Garzón fue condenado por las supuestas escuchas ilegales entre investigados y letrados de la Gürtel. No soy jurista y me da pereza leerme la sentencia entera de Garzón pero así abote pronto me pregunto si para condenar a un juez por prevaricación no debería demostrarse fehacientemente su interés bastardo, palpable y notorio en el caso, favorecido claramente por su sentencia. Ya sea en forma de saco cargado de billetes con una nota de para mi amiggggguito del alma o en favores manifiestamente beneficiosos para su persona.

Dice la RAE que prevaricar es dictar una resolución a sabiendas de que es injusta (a sabiendas… con lo que ya situamos el escenario del crimen en los alrededores de la conciencia…)

Sí, puede que no sea un juez intachable, puede que haya cometido errores de procedimeinto (que empiecen a caer piedras, aquí) pero la acusación de prevaricar no pasa de ser una mera sospecha, una intención subjetiva, especulativa. Porque si hay que prevaricar, se prevarica pero prevaricar pa ná, es tontería. ¿Dónde está el interés oculto y demostrable en el caso por parte del juez? ¿Puede considerarse la aversión a la corrupción un prejuicio infundado que atente contra algún derecho fundamental de terceras personas?
Sí, ya sé que el derecho a la defensa es un derecho fundamental que hasta las sabandijas de la Gürtel deben disfrutar pero ¿no bastaría con anular las pruebas obtenidas de forma ilícita según un tribunal?
No. Por lo visto, los magistrados que han condenado a Garzón se han colocado en fila india justo delante de su conciencia para emitir su veredicto de culpable por prevaricación.

No quedarían jueces si examináramos ese intersticio con lupa, si bajo el microscopio, ese delicado tejido debiera presentarse siempre completamente limpio de prejuicios, de ideologías, de moral, de intereses propios, de simpatías. O hace tiempo que todos los jueces habrían sido sustituidos por máquinas.

Tengo miedo, mamá. Y no de los fantasmas precisamente sino de todos esos ultraconservadores perversos que quieren darnos susto. O muerte. Susto o muerte. Que vuelva el hombre del saco.

martes, 7 de febrero de 2012

Eterno lepidóptero


Han encontrado más fotografías inéditas de Marilyn. Estoy convencida de que en el compartimento secreto de la lavadora donde desaparecen los calcetines impares, hay fotos inéditas de Marilyn, en todos los pozos (sin fondo) del mundo, fotos inéditas de Marilyn, en el triángulo de las Bermudas, fotos inéditas de Marilyn, bajo los faldones del Papa, fotos inéditas de Marilyn, en los agujeros negros del espacio interestelar, fotos de Marilyn, inéditas, bajo los sujetadores-faja de las abuelas, arrepretás junto al monedero, fotos inéditas de Marilyn.

Es un hecho que Marilyn pasó gran parte de su corta vida posando, cual lepidóptero, que nació para posar, como otros nacen para disparar, y otros para esquivar balas.
Por eso no es de extrañar que nuevos viejos negativos hayan sido descubiertos en el depósito de la revista Life, que debe de tener medidas de campo de fútbol megalómano, comparables a las del museo del Prado, donde han tardado varios siglos en apercibirse de que poseen un clon coetáneo de la mona lisa.

El mundo habrá dejado de tener imágenes, superada definitivamente la ordinaria bidimensionalidad y seguirán apareciendo fotografías inéditas de Marilyn.
Y lo que es peor: seguiremos sintiendo interés por esas fotografías, pinchando para ampliar la imagen, queriendo saber un poco más de la rubia, siempre un poquito más, poniéndonos de puntillas para atisbar por esa mirilla que hizo click un día para quedar abierta toda una eternidad.

Tal vez en el año 2076, expertos mitómanos dictaminen que Marilyn está completamente resuelta, descifrada, rebanado todo su misterio, finiquitada y archivada como mito junto a Cleopatra o la reina de Saba, pero hoy por hoy en Marilyn sigue cabiendo una cantidad moderadamente infinita de misterio.
Y es que una condición indispensable para ser mito y germen seminal de ese misterio es ser multitud de cosas al mismo tiempo, todas ellas contradictorias: inteligente y tonta, depresiva y frívola, práctica y romántica, divertida y trágica, desinhibida y traumatizada, indulgente e intransigente, impuntual y perfeccionista, adorada y desamparada, lozana y drogadicta, suicida y vivaz.

Puediera parecer que ser muchas cosas conduce a no ser nada, ya que nos definimos por contraposición, (sin necesidad, eso sí, de llegar a los extremos de Artaud: "yo me destruyo para saber que yo soy yo y no todos esos"), que nos hacemos del material que no son los otros, de sus desechos.

Pero no sucede así con los mitos, cuanto más contradictorios, más comprensión suscitan, cuanto más logran estirar la goma de sus propios extremos, más misterio tensan y más perduran en el tiempo. Más nos pertenecen. Ese es el secreto.

Yo creo que tener mitos es un poco idiota y una puede ser muchas cosas pero idiota… también. Por eso no puedo dejar de recordar a Marilyn, de pinchar una vez más en la imagen, de indagar en ese elástico, tan confortable misterio.







jueves, 2 de febrero de 2012

Alma, literatura y un lucio



La verdad es que esto de la literatura, sobre todo la que lleva MAYÚSCULAS, es un asunto espinoso, más espinoso que un lucio, y que deja así como un poco boquiabierto también.
Me ha hecho gracia lo que dice malherido que dice CB (ni idea de quién es CB por cierto) de que hay gente que más que gustarle la literatura, “les gusta que les guste la literatura, les gusta abrir un libro y entender enseguida que no son lectores comunes ni mucho menos ramplones, les gusta pensar que la literatura primero lo parece y luego lo es”.
Abundan los ejemplares de esta especie. La literatura como un club elitista, con sus colores de equipo, su sentimiento irracional de pertenencia, sus cánticos y sus ritos. Hay mucho forofo literario.

Dice Javier Moreno en Alma: (acotación literaria: te amo, Javier)

"Hasta los veinte años no escribí una sola palabra que tuviese que ver con la literatura. Sigo sin saber muy bien de qué hablo cuando uso esa palabra. Quizá lo mejor sea no intentar hacer literatura. Tan solo escribir, a secas."

"Mi pieza favorita del ajedrez es el caballo. Con ella puede recorrerse todo el tablero sin posarla dos veces en el mismo escaque. Saltar por encima de las demás piezas. Ni siquiera el rey puede hacerlo. El caballo es algo así como la tercera dimensión del ajedrez. Con la escritura pasa algo parecido. Uno puede saltar por encima de las frases hechas, por encima del espacio y del tiempo. La tercera dimensión del lenguaje, se me ocurre que esa podría ser una buena definición de la literatura."

"No me gusta aparecer en ninguna imagen si no soy yo el que maneja el encuadre. Sólo me veo bien en los autorretratos. La escritura es una especie de autorretrato. Casi siempre tengo las manos frías. La literatura es una especie de pensamiento del que es necesario erradicar las conclusiones definitivas. La literatura es el camino que va del cero al uno, sin incluir ninguno de los dos extremos. Los extremos son siempre de una vulgaridad intolerable. "

(Pie de página: te amo, Javier).


El problema es que no se puede leer literatura como quien lee las sagradas escrituras y luego ponerse a escribir, porque se siente uno poco menos que un hereje, y sus neuronas, acojonadas, tardan poco en apostatar de su propio cerebro y emigrar a lugares más libres. No se puede escribir una obra maestra así de entrada. Ni siquiera leerla.
¿Cómo combinar entonces esa pasión por algunos libros, esa gravitación que producen sin caer en la vanidad, en la pedantería y el intelectualoidismo, sin distinguirse con desdén de esa masa que lee a Coelho?
Yo, de entrada, soy más de restarle importancia a la cosa literaria. Lo comentaba el otro día con F. que ante mis rebajas de la literatura (ahora hasta un 60%), recordó lo que dijo Bloom: que Shakespeare había inventado el amor, los celos, la envidia, la venganza, había inventado la humanidad, ni más ni menos.

Le expliqué a F cuáles eran mis pequeños trucos a la hora de escribir para no caer en la trampa vanidoso-literaria, que nos acecha aún más a los mindundis que a los consagrados. Cómo lograba yo mantenerme a salvo:

En primer lugar: confianza en mi poder de imitación. Pienso que si alguien ha podido escribir así, yo también puedo, sólo he de fijarme. Imito como un monito (Javier Moreno, yo también tengo las manos frías. Te amo, Javier )

En segundo lugar pienso: esteeee, bueno, al fin y al cabo no es más que literatura, contar historietas que la gente lee en sus ratos de ocio, mentirijillas para distraer esas mentes que llegan cansadas de una larga jornada dedicada a descubrir vacunas de verdad que salvan a niños de verdad o a plantar puerros de verdad que nos alimentan de verdad.

En tercer lugar me digo que a través de la literatura se explica el mundo, que tiene razón Bloom y Shakespeare y F, y que no sólo se explica, se crea el mundo, y no sólo se crea, se salva el mundo. No sólo se salva él que nos salvamos con él.

Un sencillo método en 3 pasos, con su sistema hidraúlico incorporado.
El secreto, claro está, reside en pensarlo todo a la vez: yo también puedo contar mis humildes historietas que salven el mundo y me salven con él.

Que la literatura es alma al fin y al cabo (te amo, Javier) y que probablemente haya más verdad en un trocito de alma volátil e invisible que en varios tomos de historia de la literatura pergeñados por insignes kilos de sesos.

(Por cierto que en el próximo club de lectura de la librería Ramón Llul, el 26 de febrero, Alma de Javier Moreno es el libro elegido. Por si alguien se apunta…)