martes, 11 de diciembre de 2012

Decálogo






















Construir con el tesón del arquitecto loco, como si cada mañana trajera en su luz un nuevo seísmo. 

Mirar adelante como una forma de inventar horizontes. Aquí. Allí. Ahora. 

Vivir despacio la intensidad. Des-pa-cio. 

¿A qué tanta prisa si vamos a estar muertos tanto tiempo?

Mirar adentro como si el mundo fuera un reflejo en tus aguas, y el mundo ahí afuera, sólo agua.

Acaso la muerte sea tan sólo falta de intensidad.

Pisar con garbo la calle.

No detenerse aun sabiendo que la vida cabe toda en un adoquín, observado con calma por un solo pie.

 Amar como esa serie de flexiones que haces cada mañana. Con disciplina.

10 comentarios:

Isabel dijo...

¡OLE,OLE,OLE! ¡BÁRBARA!

El últmo punto dará qué hablar... sin disciplina.

Felicidades con retraso, ¿entro en la novena de los santos?

Besazo

Gemma dijo...

"¿A qué tanta prisa si vamos a estar muertos tanto tiempo?" Este y el de "Pisar con garbo la calle" lo dicen casi todo. Me apunto a lo de inventar horizontes...
Un abrazo

Josep Vilaplana dijo...

Dice mi Mula que de existir teclados adaptados a sus abruptas particularidades, ese sería el texto que le hubiese gustado colgar en esta cama enorme mal llamada red. Dice, y yo como de costumbre suscribo, que muchas de nuestras penas y no pocos de nuestros dolores nacen de la inveterada costumbre de morirse un poco antes de la muerte; de agarrar la vida con papel de fumar para no ensuciarse las inertes manos; de disciplinarnos con ajenas disciplinas olvidando caer en todas aquellas tentaciones que aun saben reír.

De todo esto, si así lo quieres, hemos de hablar y espero que muy pronto.

Besos cálidos e indiferentes a un contexto gélido (10º bajo cero)

Francis Black dijo...

Creo que la gente piensa que le van a dar un premio al final de la vida por recopilar anécdotas y de eso las prisas. La biografía como anecdotario.

Zavala dijo...

Me gustan sobre todo los que hacen referencia a la velocidad. Tenemos que echar el freno a muchas cosas.

NáN dijo...

Ah, un decálogo de nueve. Eso está muy bien.

Pero lo que me preocupa es que nadie se dé cuenta que el relatista de Moisés era disléxico: quiso referirse no a la propuesta de diez logos para mejorar, sino a diez cagadas sobre el mundo. Lo que él quiso escribir fue el neologísmo "decágolo".

Anónimo dijo...

Precioso, me ha encantado.

Vicent.

El Dios vitaminado dijo...

Bonito post, Bárbara.

Saludos vitaminados.

Papaver somniferum dijo...

Opio, del bueno

Bárbara dijo...

Gracias, ISABEL, eres un sol, como ese que te da en la cara. Entras. Un beso.

Pues cualquier día, quedamos, GEMMA, para tomar unas cañitas e inventar unos cuantos horizontes. Megabrazo.

Lo más importante, JOSEP: ¿podrás subir a tu mula en el bus? porque he de hablar con ella largo y tendido (sospecho que nadie me va a entender como ella). Espero que sea pronto, sí. Un beso enorme, a los dos.

Sí, es extraño, FRANCIS, hay gente que vive la vida como si fuera un concurso de la tele.

Y echarles el freno a algunos, de paso, ZAVALA.

Así que decágolo, NÁN, jeje. Yo creo que tengo al menos uno, la he cagado por lo menos diez veces en mi vida. ¿y tienes que andar contándolo todo?

Lo he escrito para eso, VICENT.

Gracias por esa vitamina, Dios vitaminado.

Y por ese opio también, PAPAVER.