miércoles, 19 de diciembre de 2012

La nada





















En un estado de Facebook, que viene a ser como un estado superior del alma, dice el amigo Vilas que tiene plena consciencia de que no morirá nunca. Yo por el contrario tengo plena consciencia de estar muriéndome cada minuto, qué digo cada minuto, cada segundo, qué digo cada segundo, cada milésima de segundo, qué digo. 
Y no sé por qué pongo por el contrario si en el fondo creo que las dos frases son la misma cosa. Morirse a todas horas y no morirse nunca. Entiendo a Vilas. Lo entiendo eternamente, a pesar de que sólo recuerdo haber sido inmortal en la adolescencia (pincha aquí y lo comprobarás.)

Lo cierto es que le vi las orejas a la muerte (eran peludas) y no me importa haberlo hecho, creo que me queda bien, me favorece bastante. -Tan mona y puede que tan efímera-, -tan sexy y tan maldita-. O algo así, que abuela no tengo. MURIÓ.
Creo de verdad que haber mirado a los ojos a la nada, no haber imaginado que uno le mira a los ojos sino haberlo hecho te llena la retina de todo. 

Y es rara la nada, tan inmensa, tan vasta, tan blanca. Uno se va quedando en pelotas a medida que avanza hacia ella, se despoja de prejuicios, de cáscaras, de culpas, de todas aquellas voces ajenas que pueblan las cabezas (Como aquel cura que exclamó en su agonía: todo era mentira!). Y se produce una magia extraña, nada por aquí, nada por allá, y tachán: Nada. Pero nada. Y detrás de esa nada, aún hay más nada. Hasta donde alcanza la vista, nada.Más allá, nada.
Lo más curioso es que cuando uno cierra los ojos, puede verlo todo, el mundo entero, qué digo el mundo, la galaxia, qué digo la galaxia, el universo, qué digo. 

8 comentarios:

Hammett dijo...

Lo mejor de la Nada, de la certeza de la Nada, es eso mismo, que sabes que nada hay después, que todo lo que hay ha sido antes, y que el antes, el pasado, es tan importante como el futuro. Y lo mejor de todo, es que uno tiene la certeza de que nuestro pasado se convertirá en nuestro futuro. Pero aparte de esa metafísica, no hay nada en la Nada.
Tan equivocado sería actuar por esta tierra teniendo la certeza de la Nada como la certeza del Algo.

Felipe Peña dijo...

Me muero si lo sé. Si no pienso, soy eterno. Así actúo. Un saludo.

Pablo Moreiras dijo...

Uy, que susto pensar que de verdad casi vas y te mueres... Yo, que tampoco me he muerto y no he decidido aún si lo haré, por mi parte me alegro de leerte, en mi larga ausencia, de nuevo. Saludos

Josep Vilaplana dijo...

Ando con la sospecha que para los que ya están en nada su instante, que yo no concibo, es algo; ando con la certeza que el mío, para ese tropel innumerable de los ausentes, es nada. Estas insensateces me llevan a pensar que esos vértigos y abismos que tanto nos inquietan son apenas una cuestión de perspectivas que se ignoran con inconcebible saña y tozudez; algo parecido a dos tardes distintas que no se hablan, pero tardes al fin y al cabo.

(Ya verás como tarde o temprano llegaré a entender lo que digo para así poder quedar contigo y verte y tomarnos unas cervezas y reinos y decirte con todo detalle lo que no entiendo).

Zavala dijo...

Sí que eras sexi cuando eras Inmortal. Ahora que sabemos que también somos mortales y nos acercamos a pasos inciertos a esa Nada tan parecida a la tundra siberiana en un día de ventisca, igual maduramos, ¿no?

Felices fiestas Bárbara!!

Bárbara dijo...

Menos mal, HAMMET, que ese capítulo de Barrio Sésamo- nadaaa, algooo- lo vi, que si no me hubiera costado entenderte ;) Yo cada día tengo menos certezas, ciertamente.

Tal vez sólo haya que pensar en el ahora, FELIPE, en un ahora tras otro, persiguiéndose.

Qué bueno que regresaste, MOREIRAS, para compartir alguno de estos ratitos que nos quedan entre los vivos. Abrazos.

Ay, qué bonito te quedó, JOSEP. Nosotros sabemos mucho de noches distintas que se hablan aunque estén lejos, ¿eh?
deseosa de hablar el suajili contigo, frente a unas cañas. Ya lo sabes.

Yo a veces tengo la sensación que de tanto que he madurado, me estoy pudriendo, ZAVALA. Felices fiestas para ti también, guapo!

Garriga dijo...

me gusta esta concepciòn budista. Aspirar a la nada. Claro que hay algo en mi que me dice que es una postura un tanto cómoda, pero ¿a quién le importa? Seguiré meditando, si dios quiere, je

Bárbara dijo...

Lo mejor es hacerlo todo aspirando a la nada. No es cómodo, ni fácil. Saludos!