lunes, 1 de octubre de 2012

Un alien amador





















Reventó.
Llevaba unos días notando moverse algo en mi estómago, una sensación extraña, entre los gases y el enamoramiento, entre el dolor menstrual y la expectación intensa.  
Reventó. Salió de mi tripa, de mis entrañas como una bestia salvaje, cubierta por una gelatina uterina, para decirme, con voz cavernosa: Tranquila, estoy aquí para quererte y cuidarte.
Pero eres tan... feo. Tan… tan… viscoso.
Eso es lo de menos, melona. A partir de ahora todo irá mejor, dijo. Yo soy parte de ti y voy a quererte siempre, incondicionalmente. Todo va a ir bien mientras yo te quiera.
Y me besó. Solo aquellos lugares a los que alcanzaba su monstruoso cuerpo de movilidad reducida: el vientre, la ingle, el brazo que tenía cerca.
La baba que dejaron esos besos olía a infancia fresca.


10 comentarios:

aP dijo...

:)

Zavala dijo...

No se si me quedo con el otro Alien, jaja. Que sea tan tiernito me da más grima todavía.

Psicobiólogo de guardia dijo...

Para su información, en su vientre también se ubican neuronas, concretamente en el sistema nervioso entérico del intestino.
De ahí las verdades de barriga seculares de toda la vida.

Pues sí, tenemos parte del cerebro en la barriga.

Sin más, me esperan asuntos, quiero encontrar la molécula de la religión y hacer la fotografía neurotransmisora de Dalí.

M.(bcn) dijo...

Es tranquilizador eso de que alguien te cuide y te quiera. Mi jefe viene cada día a mi despacho a decírmelo, sólo que cuando se marcha noto un extraño olor a azufre...
M. (bcn)

Josep Vilaplana dijo...

Mi "alien" particular calza un 34 y me quiere y se deja querer, aunque, tímida pero irreversiblemente, parece que otros también la van queriendo y se van dejando querer. Sin duda aproximaciones, aunque señal inequívoca que de lo vendrá (ni a dos mil metros de altura se pueden postergar, por no decir alejar que suena de lo más feo, los grandes amores/moscardón con sus acrobáticos vuelos de una tarde).
Se llama Daniel -Danielito para los amigos- y es mucho más bajo que Violeta. Cuando me ve, sonríe y se sonroja. Yo cuando le veo, sonría y me sonrojo, aunque por distintos motivos.

Un beso enorme, Bárbara, en plena caída libre.

Josep Vilaplana dijo...

Mi "alien" particular calza un 34 y me quiere y se deja querer, aunque, tímida pero irreversiblemente, parece que otros también la van queriendo y se van dejando querer. Sin duda aproximaciones, aunque señal inequívoca que de lo vendrá (ni a dos mil metros de altura se pueden postergar, por no decir alejar que suena de lo más feo, los grandes amores/moscardón con sus acrobáticos vuelos de una tarde).
Se llama Daniel -Danielito para los amigos- y es mucho más bajo que Violeta. Cuando me ve, sonríe y se sonroja. Yo cuando le veo, sonría y me sonrojo, aunque por distintos motivos.

Un beso enorme, Bárbara, en plena caída libre.

NáN dijo...

Hala, ¡qué bruta!, has parido a ti misma de niña.

Bárbara dijo...

Besito, ANA.

Eso es porque estás alienado, ZAVALA. Este alien tan grimoso es mi autoestima ;)

Manténganos informados de sus descubrimientos, señor PSICOBIÓLOGO.

Jajaja. No te quejes, M, que tú aún tienes jefe.

Cuida a Danielito, JOSEP, que ese es un amor para toda la vida. Beso con paracaídas.

Es justamente eso, NÁN, qué sensación tan rara, casi olvidada, la de quererse a uno mismo!

Zavala dijo...

jajaja, pues haberlo dicho!!
O sea que era una adivinanza..., desde luego cómo sois los intelectuales!!

Bárbara dijo...

Eh, eh, sin insultar ;)