viernes, 21 de septiembre de 2012

Locos o cínicos





















Me pregunto de verdad hasta qué punto. En serio, hasta qué punto. En ese instante justo antes del sueño, en que la realidad y la clarividencia se aparecen, vaporosas, confundiéndose como dos amantes univitelinas, y lo acorralan a uno suavemente, ¿hasta qué punto el ser humano es capaz de resistirse a ellas y autoengañarse?
Y cuando digo ser humano, estoy siendo generosa porque estoy pensando en algunos políticos.
Hasta qué punto Cospedal, justo después de depositar su amaestrada melena, en esa conversación privada que mantiene con la almohada, se autoconvence de que hace lo que debe.
 Bernard Show ha levantado la mano: Cuando un hombre estúpido hace algo de lo que se avergüenza, siempre dice que cumple con su deber.
Gracias por el apunte, Bern.

Hasta qué punto Rajoy, hasta qué punto Wert, hasta qué punto Gallardón, De guindos, Rubalcaba, el rey de España, el obispo de Alcalá de Henares, hasta qué punto. Es importante el punto.
Al margen de consideraciones filosófico-conceptuales, de que la realidad es tan abrumadora, inaprensible, tan alephiana la muy perra que nos sobrepasa, al margen de que existe una realidad de las cosas por fuera y una realidad de las cosas por dentro, al margen del relativismo postmoderno que nos lleva a equiparar con compulsión (me encanta mi amigo A. cuando, hablando de un tercero, ante argumentos como todos tenemos parte de culpa, exclama: ¿acaso soy yo igual que hitler?) al margen, digo, de todas estas consideraciones me pregunto, en qué grado se engañan, y en qué grado, inversamente proporcional, tratan de engañarnos.
Es decir si locura o cinismo. Cuánto de locura, cuanto de cinismo.

Yo diría que así a ojo, en el caso de Cospedal, el cinismo rondaría el 90 %, la locura apenas un 10%. Aznar sin embargo alcanzaría unos porcentajes de locura mucho más altos, alrededor del 80%, acercándose a Hitler o a Stalin. Felipe González sin embargo poseería un elevadísimo porcentaje de cinismo, y Bush…  Bush es tan imprevisiblemnte idiota que antes de poner la cabeza sobre la almohada, ya se ha dormido.

Te estarás preguntando ahora qué son son peores los locos o los cínicos. Los locos o los cínicos. Los locos o los cínicos. 
La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco, interviene Dalí.
Muy ocurrente, Salvador, aunque no estoy segura de que venga al caso.
Un cínico es un hombre que sabe el precio de todo y el valor de nada.
Más apropiado sin duda, Óscar, gracias. 

Yo por mi parte, creo que prefiero el cinismo.
Tiene a su favor que provoca odio y el odio es sabido que impulsa mientras que la locura incita más a la pena, y la pena lastra. Presume además de cierta salud el cinismo que no posee la locura, a pesar de conservar ciertos residuos éticos que casi nunca cuajan en acciones concretas.
Para acabar, te diré un truco para poder reconocerlos: los únicos que jamás admiten su locura son los locos, y los únicos que jamás admiten su maldad son los cínicos.

15 comentarios:

Ximo dijo...

Pues me has fastidiado, Bárbara, porque yo que presumía de loco, quizá reconociéndolo era sólo un cínico. Me encanta la definición de Bush, que la leo escuchando una preciosa canción de Selva de mar ( meduse ) que chirría por todas partes por culpa del ex americano.

Ximo dijo...

Pues me has fastidiado, Bárbara, porque yo que presumía de loco, quizá reconociéndolo era sólo un cínico. Me encanta la definición de Bush, que la leo escuchando una preciosa canción de Selva de mar ( meduse ) que chirría por todas partes por culpa del ex americano.

Anónimo dijo...

Yo añadiría una tercera opción que me parece la mas temible de todas, la del idiota, creo que es peor aun tener dirigentes idiotas que cínicos o locos, porque en el hecho de que un idiota dirija nuestros destinos creo que tenemos mucha pero que mucha culpa.

Vicent.

pere dijo...

Yo diría que para engañar a los demás primero hay que engañarse a uno mismo.
La locura y la cordura, sean lo que sean, definen un eje; la falta de empatía, de sensibilidad, la mala leche, están en otro eje que no tiene nada que ver con la locura, salvo por el hecho de 'hacerse el loco' para esconder la propia putrefacción.

Gemma dijo...

Cínicos y, sobre todo, redomados sinvergüenzas. Que les registren si no.
Un abrazo

Juan José Grefusa dijo...

Pues la com. valenciana se las come dobladas, cuando se desinfectará?
Piqué era pérfido. Y ahora preside Vueling.
Son, mezquinos.

NáN dijo...

Me has hecho pensar que nunca había pensado que uno de los sinónimos más potentes de "cínico" es "rico que quiere seguir siendo igual o más rico y sabe que la única opción válida es que los demás sean más pobres".

En ese mundo democrático en el que ya no existe democracia y los políticos han sido co-optados por los que manejan el cotarro (sinónimo de "mercado"), el porcentaje de "idiotas" es mínimo. Quizás algún concejal de fiestas.

Con respecto a la Cospe, el día que ha hecho recortes y trasvases a la empresa privada, que si es en Sanidad uno de los propietarios es su maridito, cuando se acuesta nota la vagina humedecida y él, que se ha puesto burro con la ganacia sobrevenida, sabe perfectamente que es la noche de los muertos vivientes.

Money goes the world go round. (and de sexual life alive).

Porque se trata de eso, ¿no?

Josep Vilaplana dijo...

Tal vez el problema estribe en que los peces grandes en realidad son chicos pero feroces e insaciables -los dientes no nos dejan ver el pez- y los peces chicos son grandes pero laxos -el pez no nos deja ver los dientes-. Luego, como es sabido, están los tiburones, los pulpos, las gaviotas y el mar.

¿Cínicos o locos? Mi Mula insiste que cobardes (dice que se agarran a todo por el pánico que tienen a soltarse).

Un beso sólo mío, Bárbara, y una muestra de afecto sin concretar de mi Mula.

Sombras Chinescas dijo...

Yo creo que la locura sólo puede encontrase en los políticos en dosis infinitesimales: el poco hueco que deja el cinismo lo rellenan con soberbia y endiosamiento.
Y lo del deber es para políticos del SIXX; los de hoy en día hacen lo que piensan que les conviene, no lo que deben.

Saludos.

Karibel Pérez Villalba dijo...

El problema es que los políticos son cínicos, por que siendo honrados, se sienten idiotas. Idiotas únicos de su especie...
Y redibujándose olvidaron para que vinieron....

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Puede que sea así, que haya una realidad de las cosas por fuera y una realidad de las cosas por dentro. Pero puede que se llegue en ambos casos por el método del curro: hay realidades internas hermosas y también las hay externas,,, y en ambos casos todo depende del método: en un caso “sedendo et quiescendo” –como diría el clásico- y en el otro, todo lo contrario, o sea pilates o similar.

Eso dependerá del cínico, porque uno de los clásicos, de los de barril, seguro que sabe más el valor de todo y el precio de nada… Aunque no estoy nada seguro a estas alturas.

~ Alejate de Mi ~ dijo...

Me pasó lo mismo que ha Ximo. Cínismo.

Bárbara dijo...

Todo lo que se reconoce, se adopta, XIMO. Las locuras con nombre y apellidos resultan entrañables. ¿Y quién es meduse? He de investigar.

Sí, VICENT, Bush entraría claramente en esa categoría. Y todos los que se creen que el resto somos idiotas, un poco también.

No siempre PERE, creo que hay gente capaz de engañar a otros sin engañarse a sí mismos. De hecho, todos los rasgos que nombras yo se los atribuiría al cínico.

Y cada día, más, GEMMA. La crisis es como la lluvia, les hace florecer. Megabrazo.

Sí, JUANJOSÉ, aquí tenemos buenos ejemplares de cínicos y de locos.

De eso se trata, NÁN, pero aunque no haya idiotas puros, tienen bastante porcentaje de idiotez estos que nombras. Cierta mesura, cierta contención en sus deseos ayudaría a seguir manteniendo este sistema capitalista que tanto les chifla. Así, lo van a reventar. Conclusión: al final, idiotas sí son.

Y no te olvides de los caballitos de mar, con sus enternecedoras contracciones de parto, JOSEP. Esa mula tuya y yo tenemos una larga conversación pendiente.
Un beso cargado de cordura.

No lo tengo claro, SOMBRAS, hay muchas clases de locura, entendida como pérdida de conexión con la realidad. Habrá que cultivar más el sentido del deber en cualquier caso.

El problema, KARIBEL, es que se convierte en una peligrosa cadena de desconfianzas, los políticos desconfían de los ciudadanos y los ciudadanos de los políticos.

Yo creo que a la realidad se llega pensando, MSM, pensando en la dirección adecuada, claro. Y tal vez con el pilates, no con el tal Poncio sino con su primo.

ALÉJATE DE MÍ, una de las premisas para ser cínico es no reconocerlo.

llorenç dijo...

Esto de qué piensa toda esta gente (maravillosa frase de Bernard Shaw)con la cabeza en la almohada me la he preguntado yo muchas veces. Si fueran normales, no podrían dormir.
O tal vez se la quitan y la dejan encima de su mesita, al lado del despertador.
Así cualquiera.

Petons.

Bárbara dijo...

Yo creo que sí, LLORENÇ, que se descabezan para echar una cabezadita. Por lo visto, igual que a los judíos que nada más nacer se les hace la circuncisión, a algunas clases sociales se les extirpa la conciencia.
Superpetons, amic.