lunes, 2 de julio de 2012

Realidad y ficción
















Me avergüenza profundamente introducir la realidad dentro de la ficción. No se trata de una vergüenza moral, es decir social, sino íntima, es decir, húmeda. No pongo objeción a la hora de sodomizar, traicionar, matar, pero incluir el nombre de un pueblo real, de una calle real en mis ficciones, eso me turba hasta extremos parasubnormales.

El otro día trataba de explicarle a F. la divertida polémica, ya antigua, entre Espada y Cercas a raíz de la crítica de Espada al libro de Cercas sobre la guerra civil, en el que lo acusaba de agitar impunemente un cóctel de datos reales y ficticios; la respuesta de Cercas en defensa de "una verdad irónica y emancipada de la tiranía de lo literal"; la contrarrespuesta de Espada en forma de columna en El Mundo difundiendo (?) la falsa (?), candorosa noticia (?) de que el escritor había sido detenido en una redada a un prostíbulo.
Me reí tanto en su día, qué bien lo pasé con esa florida revisitación de esgrima dialéctico entre literatos del siglo dorado.

Pero preguntada que qué hay de malo en mezclar realidad y ficción en un producto que se sabe de ficción, no supe explicarle a F. por qué yo estaba más con Espada que con Cercas.
Ya, ya sé que todo, absolutamente todo, cabe dentro de la realidad, que es infinita e inmarcesible por más que traten de lastrarla los pesimistas, de convertirla en un concepto agorero y opaco. Y que por otra parte, todo lo que se escribe es ficción, desde los diarios personales, el género de ciencia ficción por excelencia, hasta los libros de historia. Incluso la lista de la compra es ficción, y siempre acabamos comprando de más.
Pero me sigue pareciendo hermoso y necesario establecer los límites.

Tal vez la clave estribe en la honestidad- concepto resbaladizo en ese oficio de decir al verdad a través de embustes que es la literatura- a la hora de establecer los códigos, con uno mismo y con el lector, entendiendo el género como un código socialmente establecido y, a otro nivel, el código particular de cada autor, hecho de un sinfín de elementos, desde la sintaxis a la elección de los mitos.

Yo no sé cuánta realidad hay en el Johnny Cash de Vilas, de viaje por España en un Dodge rojo. Que se comprara una espada toledana en Toledo entra dentro de lo posible, que se le apareciera a su chófer en mitad de la noche y le enseñara la polla (sin mariconadas) entra dentro de lo posible, que convenciera al arzobispo para que le dejara cantar en la catedral de Santiago entra dentro de lo posible. Que a Juancar, rey de España, le ponga sentarse a muchachas gordas en las rodillas entra dentro de lo muy posible.
Pero lo de menos es si es posible o no, lo importante es que el pacto que tenemos con Vilas está firmado con ironía, y en él se incluye la cláusula de la diversión, de la suplantación de la identidad, de la metáfora pop. Que es un pacto real. 

Que Espada provenga del periodismo, provenga y a menudo permanezca en él, le obliga sin duda a merodear por los lindes entre realidad y ficción.
No se trata de delimitar con celo aduanero las fronteras, hace años que dejó de emplearse en concepto de objetividad en los manuales de periodismo, pero sí de seguir indagando acerca de su paradero. 
Y si no, date una vuelta por un psiquiátrico.
Que no sepamos establecer con claridad esos límites no significa que se diluyan, que pierdan su identidad, y formen una salsa compacta en lugar de una emulsión. De la misma manera que uno no se diluye en el sexo sino que palpa sus propios límites en el otro.

Mientras, yo sigo inventando nombres de pueblos realmente ficticios. Tengo ya Villanueva del Arroyo, Mirambel del retiro, Casas del Campo viejo, La Iglesuela del pastor, Calambete, pero lo cierto es que se me está agotando la imaginación, ¿se te ocurre alguno?

14 comentarios:

Edu Reptil dijo...

Johnnycash de la Frontera.

NáN dijo...

Eres tan previsible como lo era qué pregunta iba a cabrear a Fraga (me contaron que los periodistas hacían una porra). Contestas a todos y publicas.

Me alegra enormemente no estar de acuerdo contigo de vez en cuando. Fue Espada el que tuvo un embotellamiento neuronal con brotes sicóticos de gilipollez, porque:

La literatura hace real la ficción. Es su único deber

El periodismo ficciona la realidad. Es su único deber.


Espada se olvidó de esto y salió a torear vestido de futbolista (o a jugar al fútbol con traje de luces).

Que le den.

Por otro lado, para mí el único genio de los últimos 20 años es David Foster Wallace (que no es posmoderno, sino seguidor de la línea que va de Gargantúa, pasando por Quijote y Trsistram Shandy y Ulysses, hasta él mismo).

Y el hijoputa va y se ahorca, cuando era uno de los escasos autores vivos que leo.

Siempre que leo el relato "Lyndon", al llegar al final lloro de alegría por pensar que el ser humano pueda hacer cosas tan hermosas.

(no descarto volver)

NáN dijo...

Ya he vuelto.


*---------------@------------*

Me gusta mucho cómo lo explica Amos Oz en su autobiografía.

La rroba es la obra, el asterisco de la izquierda es el autor y el de la derecha es el lector.

Pues bien, la línea que recorre el espacio-tiempo entre el autor y la obra, pertenece al autor; y la que recorre el espacio-tiempo entre la obra y el lector, pertenece al lector.

No hay manera posible que una de esas líneas quiera saber algo de la otra: preguntarse si "esto pasó o no pasó" es una bobada, porque lo que estás leyendo es ficción, y en la obra de ficción SÍ PASÓ. Preguntarle al autor si algo de la obra "pasó o no pasó" es una impertinencia fuera de lugar.

pere dijo...

Ramón Sanvisens solía decir que una buena pintura "es un montón de pequeñas mentiras que muestra una gran verdad".

También se expresan verdades sin salirse para nada de la ficción (aunque, claro, esto no es aplicable a todos los autores)

¿qué tal "Pedalillos del Monte", "Amer sur mer" o "Shunsbury on Thames" ?

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

La verdad, no me creo la realidad, porque tiene demasiada ficción. Y tampoco la ficción, porque tiene demasiada realidad.

O sea, que lo dejamos en un beso, y au.

t minúsculo dijo...

¿puedo intentarlo Bárbara? ... a mi se me ocurren dos.

1.Hipotenusa del cateto, el menor.
2 Hipotenusa del cateto, el mayor.

Lo que sean dos ayuda, por eso de fregar los platos de esa paella popular con una botella de ® Fairy.

El nombre de esos pueblos tiene su argumento, además es descriptivo, con lo que ayuda a situarlos en el mapa.

A saber, dado el triangulo ABC ...y dado que ABC es rectángulo e isósceles por una cuestión Pitagórica puedes pensar que si A es el vertice del pueblo uno C es el vértice del pueblo dos y donde B es el tercer pueblo de ese triángulo con angulo recto que he situado en el mapa. B podría ser perfectamente Lepe ...lo demás, inculos la ® de Fairy es para dar sensación de credibilidad.

Josep Vilaplana dijo...

Desde el rinconcito de lo que ignoro, pienso que realidad y ficción es algo parecido al día del padre: un consenso para controlar la angustia de no saber que cosa es un día y que cosa es un padre.

Como nombre de pueblo te propongo el siguiente: Guarda-Si-Venes (ganas de ir, la verdad, no dan…) y dejo a tu infinita curiosidad el investigar si tal lugar existe o no.

En realidad sólo quería enviarte un beso, pero prefiero enviarte cien y esperarte en la posada.

Josep Vilaplana dijo...

Desde el rinconcito de lo que ignoro, pienso que realidad y ficción es algo parecido al día del padre: un consenso para controlar la angustia de no saber que cosa es un día y que cosa es un padre.

Como nombre de pueblo te propongo el siguiente: Guarda-Si-Venes (ganas de ir, la verdad, no dan…) y dejo a tu infinita curiosidad el investigar si tal lugar existe o no.

En realidad sólo quería enviarte un beso, pero prefiero enviarte cien y esperarte en la posada.

Josep Vilaplana dijo...

Disculpas, pero sin saber como me dupliqué....

Un beso bis...o tris.

Coaching K bron dijo...

Cuentacuentos + Ortodoxia = Panoplia

Me juego lo que quieras a que jamás ven la luz tus ficciones

Sólo vale una cosa, el instinto. Y sabes que lo tienes civilizado y con grande intermitencia.
Te da miedo ser salvaje.
Tienes una hija de puta dentro tímida, justificada y no alineada.
Te mueres de ganas de morder aunque pases la mayor parte del tiempo pastando en rebaño.
No esperes a los 70
Acelérate por dentro ya o sigue tirando la cadena

NáN dijo...

¿Percibo un cachondeíllo a mis propuestas de humanista no anumérico?

¡Qué placer!

Me voy a ganar otro enemigo. Solo vale una cosa: saber escribir. El instinto sirve para salir sin sangre de los navajeos y tiroteos (me avala la experiencia). O de no haberse hipotecado en vano (pronunciar en vano el nombre de dios me la suda). O de mantener el tipo. O de caer como el pobre tipo que todos somos.

La literatura, es escritura.

(Sigo estando en desacuerdo con tu Realidad versus ficción, por que la literatura es Realidad & Ficción, en una combinación que no se puede desentrañar).

Gemma dijo...

Del mismo modo que apuntas que todo cabe en la realidad, sobre todo en estos tiempos revueltos y desquiciados que vivimos, desrealizados en realidad; a mí me parece que este fenómeno está provocando que suceda de igual modo a la inversa: es decir, que la realidad quepa toda entera en la ficción (por el argumento de antes, y porque la primera se ha vuelto tan grotesca que necesitaríamos urgentemente de un Valle Inclán u otra mente preclara que pusiera un poco de sentido a tanto guirigay como nos rodea). Eso es más o menos lo que pienso.
Un fuerte abrazo

Bárbara dijo...

Lo apunto, EDU. Si existiera ese pueblo, me iba de cabeza a vivir allí.

Ya sé que no aprecias demasiado a Espada, NÁN, pero no me negarás que tuvo su gracia aquella polémica. Ya sé que no debe haber una correspondencia real entre esas dos líneas que menciona Amos, pero si se propone un juego, me parece que las reglas han de ser las mismas para todos los jugadores. Aunque cada autor invente su propio juego.
Lo de Foster Wallace es un fenómeno paranormal, acabo de leer Algo supuestamente divertido que jamás volveré a hacer y no concibo cómo alguien con tanto sentido del humor fuera capaz de ahorcarse, te prometo que me rompe los esquemas. Y encima ahorcarse, que es mucho más trágico que salir por la ventana.

PERE, habría que distinguir entre verdad y realidad. A veces pueden coincidir pero no son lo mismo. Pedalillos del monte me apaña bastante, gracias!

Pues no dejemos que la realidad nos estropee un buen beso, MSM.

Es que no me ayudáis nada, T MINÚSCULO, yo pidiendo auxilio toponímico, y tú de choteo. En fin...

Existe, JOSEP, está a medio camino entre la realidad y la ficción. ¿quedamos allí? Me quedo con los cien y te los canjeo in person. Por duplicado.

Gracias por confiar en mí, COACHING.

Sin querer pecar de egocéntrica, creo que se metía más conmigo que contigo, NÁN.

GEMMA, un exceso de realidad resulta psicodélico, de la misma manera que un exceso de ficción acaba por resultar excesivamente real. Valle Inclán forever! Lo que está claro es que vivimos tiempos raros, raros, raros. Un megabrazo.

Iñaki dijo...

No hay diferencias entre realidad y ficción...