miércoles, 6 de junio de 2012

Sol, sol, sol, amor















Soy un monstruo de 250 años, recién nacido a la luz tras siglos de cautiverio. Virgen, con un doctorado en sombras cavernosas. Eso le dije que era.
Él pretendió haber cruzado el desierto, descalzo, con una cantimplora llena de rabia y un salacot del Coronel Tapioca.
Le besé las plantas de los pies.
Nos sentamos a ver el espectáculo de la muerte en forma de atardecer, el sol desintegrándose. El mismo sol, que es ausencia física, constante en la caverna, presencia pura. El mismo sol que es presencia fantasmal, intermitente en el desierto, ausencia pura.
No quedó nada por decir. Callamos con el mismo silencio, por respeto al sol, a los lagartos, a los cadáveres de hormigas, a las ruinas de ese horizonte antiguo. 

6 comentarios:

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Sol, sol, sol, amor... y silencio.

Besos.

Bárbara dijo...

Mucho silencio hay por aquí. Sshhh que nos hemos quedamos solos...
Besos

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Lo que no mengua la calidad de tu entrada, ni la tuya.

Besos.

NáN dijo...

En los 30 años de carrera, en Silencio he sacado siempre entre notable (cuando bebo) y Sobresaliente (cuando miro). 2 veces fui Premio Nacional (pero no tiene mérito porque estaba muy cabreado).

No sabes con quién estás callando

Bárbara dijo...

Oh, je t´aime, NAN.

Gemma dijo...

¡Grande, Bárbara!
Un abrazo