martes, 29 de mayo de 2012

He bebido un poco de vino















Pudiera ser un estorbo la belleza. Pudiera ser que caer en la trampa de la estética nos condene a merodear eternamente por las afueras, a no encontrar nunca el camino de regreso al centro.
O pudiera ser un arte eso de perderse. La única forma de vida el dar vueltas alrededor de.
No sé. A menudo me sorprende la superioridad moral, la cualidad casi divina que muchos hombres atribuyen a la belleza, como si ese combinado genético, aleatorio y casual fuera una suerte de destino superior, un rasgo heroico, un verdadero talento, que llega a confundirse con el bien. Como si el barman no fuera dipsómano perdido.

A los delincuentes físicamente agraciados les caen condenas más suaves, lo dice un estudio.
Los bebés sonríen más a las personas guapas. Lo dice otro estudio.
Hay estudios que avalan esta tesis, y estudios que avalan la contraria. Lo dice otro estudio.
Hay estudios sobre lo que dicen los estudios que dicen los estudios.
En fin, salgamos de este jardín de puntillas.

Decía que no sé si la belleza puramente física es un estorbo, una cualidad, un síntoma, un valor que empieza y termina en sí mismo, o la parte visible de un esplendoroso iceberg.  
Yo misma me sorprendí el otro día, hipnotizada por la cadencia de un culo (femenino) que caminaba delante de mí, extasiada por el milagro de esa curva perfecta, por la gravitante belleza del volumen hecho carne. De verdad que no pude dejar de mirar ese culo.

Ya convinimos tú y yo que inteligencia y bondad- las auténticas y no esas impostoras políticamente correctas que se pavonean por los medios- eran dos formas de referirse a lo mismo, pero ¿y la belleza?, ¿dónde queda la belleza en todo esto?
Los griegos, que todo lo inventaron, hasta la palabra crisis, le formularon al tiempo, aún virgen, todas las preguntas posibles, haciendo del interrogante acerca de la belleza el objeto del arte, ahorrándonos siglos y siglos de frivolidad.
Sócrates distinguía entre las cosas bellas y la belleza, para Platón, la belleza tangible era sólo una sombra, el concepto real de belleza sólo podía hallarse en la inteligencia.
En la ética de Aristóteles lo bello era lo bueno, cuando el bien adquiría visibilidad, se hacía bello. Un beso, Aristóteles.
Bondad, inteligencia, belleza, al final va a resultar todo lo mismo, vivir, morir, lo mismo, vaya mierda de conclusiones a las que llego ¿verdad?, ¿la verdad? también al saco. Bondad, inteligencia, belleza, verdad. Todo lo mismo.

A veces estoy deseando arrugarme y degradarme (y hasta depravarme) para dejar que la auténtica belleza emerja, para ir centrándome, despejando incógnitas y que no quede espacio para la duda.
Mientras, el mejor piropo sigue siendo el que dijo Sacha: Dios mío, ¡qué guapa estabas esta tarde cuando hablamos por teléfono!

7 comentarios:

t minúsculo dijo...

Pues a mi me han dicho justamente hoy que la belleza es lo que perdura en el recuerdo... y mi comentario puede que no venga al caso, pero sí...es por los urinarios y las estadísticas que medio mencionas. Diría sin temor a equivocarme que los han subido de altura, sí es algo que me he fijado porque suelo frecuentar los lavabos masculinos cuando micción avisa al pajarito y tengo que cambiar el agua a ese canario...

Definitivamente han subido la altura de esos urinarios, la altura (quizá la largura) del españolito medio se ha incrementado respecto al que muestras en la foto ¿ es bello no?

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

No hagas caso a los filósofos, que no quieren más que liarla. Haz caso del poeta, pero sustituye la palabra poesía por belleza. Ya verás como cuadra.

Besos.

NáN dijo...

Tienes aquí un experto. Claro que tuve que ir ampliando el campo: me encanta un buen culo (y me da ideas y deseos), pero también las arrugas de un viejo, la cara de sueño de un inmigrante a primera hora en el metro, pero también la de fatiga cuando vuelve por la tarde; la tristeza de la mirada de los gordos y los feos; me apasionan los perros, pero los gatos me chiflan. Odio las caras “tratadas” que cambian el paso del tiempo por la tersura estúpida de quien carece de sentimientos, las caras de los satisfechos. Todo lo que es como es, es bello. La sonrisa de los jóvenes es tan bella como la tristeza de los vencidos.

También son bellos los dos últimos versos del segundo libro de Alejandro Simón Partal:

“Vivir resbalando es una forma
de evitar la caída”.

Edu Reptil dijo...

El vino - el alcohol en general -, es un magnífico catalizador de la belleza.

Anónimo dijo...

Lo de los mingitorios masculinos se ha consensuado con el Imserso?. Es un tema preocupante para este colectivo.

La belleza es algo subjetivo pero donde este un buen culo...

Vicent.

Félix (esta vez nada precipitado) dijo...

Hace un rato una amiga se descojonaba de que el espejo mágico de la última de Blancanieves se decidiera por comosellame en lugar de Charleze Theron, como si más que un espejo se tratara de unas gafas mal graduadas. Y he de decir que me acabo de zampar el tráiler para acompañar el café con tostadas, he recordado de reojo el cuento, y han destruido al personaje; ojala comosellame tuviera el más mínimo interés, o ingenio, o lucidez, o vida, o en definitiva ese tipo de chispa capaz de deslumbrar cualquier otra belleza en el espejo adecuado.
Pero dado no ocurre, habrá que conformarse con Charleze.

Bárbara dijo...

Es bello que aumente la largura, pero está por demostrar la relación entre altura (es un hecho, sí) y largura. Habrá que preguntar a los de Dúrex que seguro que manejan estadísticas, T MINÚSCULO (y siento llamarte hoy así;)

No creas, MSM, los poetas son aún más liantes. Sí cuadra, sí, es cierto. Besos, bello.

Otro más que investigar, NÁN, me encanta eso de vivir resbalando. Es que los captadores de belleza como tú no descansáis jamás, es puro vicio lo tuyo.

Sí, EDU, yo bebo por eso, por una búsqueda filosófica de la belleza ;)

Jeje, VICENT, no sé si se ha consensuado pero lo del culo viene consensuándose desde tiempos inmemoriales.

En general los espejos acaban con cualquier belleza. Claro que Charleze es mucha Charleze.
Y me alegro, FÉLIX, de que hayas puesto un poco de orden entre tus díscolas letras.