domingo, 6 de mayo de 2012

Gran Vilas














Vino Vilas y habló de autoficción.
Vino Vilas para tomar Valencia y hacernos súbditos de Ciudad Vilas, como Elvis hizo con Las Vegas, como Dylan con el cielo.
Habló el gran Vilas de ese otro Vilas que merodea por sus novelas y por su poesía y al que, no conforme, últimamente le ha dado por asaltar los títulos, el muy bandolero, Gran Vilas.
Confesó Vilas que le horrorizaba envejecer, y que los escritores son todos unos tarados, como si él mismo fuera un escritor y no un personaje de autoficción.
Habló Vilas de Houellebecq degollado, habló de la picha con baba verde de Paul Auster, habló del cadáver aún caliente de la ficción pura, del deseo postmoderno, impúdico, de besar ese cadáver.
Habló Vilas. Vilas habló. Y al final de todos los espejos, quedó plantado un tipo con aspecto rockero y ojos castizos, mirándose fijamente. Qué loco, pensé.
Habló Vilas de cómo fortalecer los bíceps de la autoficción para ensanchar la vida, lo suficiente como para que quepa en un libro.
Habló Vilas de Javier Cercas, y de la imposibilidad del relato real de driblar la ficción, de Vila Matas y de la autoficción como una autobiografía bajo sospecha.

Habló Vilas de lo que quiso porque todo le está permitido a alguien capaz de titular un libro Amor, y otro España. Todo.

Bebimos vino y habló Dylan en boca de Vilas: no fear, no envy, no meaness.
Bebimos vino y recitó Vilas un poema de Gran Vilas, Ciudad Vilas, y fue un regalo luminoso o un luminoso regalo, no me quedó claro. 
Bebimos vino hasta que las mejores versiones de nuestra autoficción, las del vino, hablaron, y tomaron las calles, y se hicieron las reinas de la noche, tan hermosas y desarraigadas, que reventaban todos los espejos a su paso.
Muy lejos, en el horizonte, parpadeaban melancólicas las luces de Ciudad Vilas.



Ciudad Vilas

Crímenes contra la humanidad en Ciudad Vilas.

Hoteles de lujo decadente a precios populares en Ciudad Vilas.

Descapotables negros con mujeres
de vestidos rojos con grandes escotes en Ciudad Vilas.

Mac Donalds colgdos del cielo en Ciudad Vilas.

Hombres ahorcados en los árboles más altos
de los góticos parques de Ciudad Vilas.

Sacerdotes predicando subidos en barcas
en los ríos de ciudad Vilas.

Estatuas de Manuel Vilas en las palazas,
en las rotondas, en los museos de Ciudad Vilas.

Adosados radiantes, institutos luminosos
de enseñanza secundaria
en las circunvalaciones de Ciudad Vilas.

Bares con hombres destruidos dentro
y cervezas de marcas desconocidas
en los arrabales histéricos de Ciudad Vilas.

Hospitales con médicos y enfermeras negligentes
construidos sobre las colinas desérticas de Ciudad Vilas.

Piscinas doradas, con agua de diamantes, en ciudad Vilas.

Calles con alma en Ciudad Vilas.

Mujeres enamoradas en los balcones
de las casas antiguas de Ciudad Vilas.

Fnacs Y Corte Inglés y Casas del Libro
donde sólo venden libros de Manuel Vilas
en el centro neurálgico de Ciudad Vilas.

Heladerías subterráneas donde se hace el amor en Ciudad Vilas.

Veleros y balandros en las playas agnósticas de Ciudad Vilas.

Concesionarios Mercedes- Benz en las calles principales de Ciudad Vilas.

Iglesias metodistas en Ciudad Vilas.

Armerías con armas automáticas sin licencia en Ciudad Vilas.

Mujeres verdaderamente libres al fin en Ciudad Vilas.

Negros de lujo casados con chinas comunistas en Ciudad Vilas.

Gente que se besa, que se muerde con furia en los lujosos vagones del Metro de Ciudad Vilas.

Pelirrojas enamoradas de Manuel Vilas en Ciudad Vilas.

Rubias bellísimas y fatales enamoradas de Manuel Vilas dándose muerte porque Manuel Vilas ya no las ama en Ciudad Vilas.

Estatuas neoclásicas con el rostro del padre
de Manuel Vilas en los jardines infantiles de Ciudad Vilas.

La primavera es una época de tormentas radiantes en Ciudad Vilas.

Novios de veinte años besándose en las avenidas de Ciudad Vilas.

Alegría sin fin hasta la desesperación luminosa en Ciudad Vilas.

Pasiones que devoran toda forma de civilización en Ciudad Vilas.

El conde de Montecristo y madame Bovary se casaron y viven felices en un apartamento del centro en Ciudad Vilas.

Jimi Hendrix da un concierto todas las noches de verano en el gran auditorio al aire libre en Ciudad Vilas.

Mujeres enamoradas de hombres gloriosamente
enamorados de sí mismos en Ciudad Vilas.

Hombres que lloran porque aún quieren amar más en Ciudad Vilas.

Elvis Presley vive completamente solo y anónimo
en un barrio obrero a las afueras de Ciudad Vilas.

El capitalismo es una rosa humana y revolucionaria en Ciudad Vilas.

Los mejores ministros de Dios consuelan a los pecadores
En las elegantes iglesias de Ciudad Vilas

Amor, amor, y amor siempre en Ciudad Vilas.

Hombres y mujeres que no creéis en nada
pero sin embargo estáis enamorados
os esperamos a todos en Ciudad Vilas.

Ven a Ciudad Vilas, te queremos.

Ven a Ciudad Vilas, triunfarás aquí.

Segundas y terceras y cuartas oportunidades auténticas
para cambiar tu vida de una vez por todas en Ciudad Vilas.

Ella dijo a todos sus amantes “os espero en Ciudad Vilas”.

Él dijo a sus chicas “Nos casaremos en Ciudad Vilas”.

Bienvenido a Ciudad Vilas.

Bienvenido a la ciudad del Amor.

6 comentarios:

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Magia. Ese es el Vilas que leí hace mucho tiempo. Un libro de 2.004 (DVD Ediciones, creo) de una ciudad llamada Z. Recuerdo la intensidad de la escritura. Que hablaba de Zara y de los políticos de la época. Metáforas de la vida que corre en las afueras de la novela. Los inmortales lo compré hace unos días. Lo cojo esta semana.

Fernán dijo...

Una s.o.o.b.e.r.a.n.a mi-er-da

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

¿Y para cuándo la Ciudad Bárbara? Por sus calles sí me gustaría pasear.

Besos.

Darko Wiggin dijo...

- ¿Donde estoy?
- En Ciudad Vilas
- ¿Y como se sale de quí?
- Nadie lo había preguntado nunca...

Edu Reptil dijo...

Y también habló Felipe Pino no? :)

Bárbara dijo...

Es bueno, EMILIO, es intenso y original, sobre todo en poesía. Los inmortales es divertido.

No entendí la segunda o, FERNÁN.

Y a mí, y a mí, MSM, cualquier día me decido a habitar en mí. Besos.

Jeje, DARKO, nunca nadie quiso escapar de Ciudad Vilas.

Por supuesto, EDU, él o alguno de sus heterónimos.