domingo, 22 de abril de 2012

Regar de vez en cuando



Madurar, ser capaz de cuidar de esa lechuga llamada inocencia, verde como el porvenir. El corazón es un invernadero hecho de plástico y retales del que escapa un tallo salvaje que pincha el cielo y derrama una gota de sol.
Protegerla del viento, de las heladas, de los telediarios, de las pezuñas de los que huyen.
Que no muera. Cuidar cada hoja.
Y comprender lo delicado, la perennidad del presente, las rodillas, el mentón alzado,
la salvaje determinación de lo delicado.
Regar de vez en cuando.

Dicen que en este mundo hay tres clases de personas: las que saben contar y las que no.
Dicen que existen dos millones trescientas veinticinco mil setecientas cincuenta y tres maneras de traicionarse, una forma de ser fiel.
Hablan de la renuencia del alambre a ser enderezado una vez se ha torcido.
Del hambre que sólo se sacia con más hambre.  
Del pájaro negro que se posa en el pecho y picotea verdades.
De los garbanzos que germinan en el estómago.

Creo que soy feliz por ser capaz de toda esta tristeza aún.

16 comentarios:

NáN dijo...

esto se merece varios regresos.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Hale, epatando al personal, ¿eh?... es que cuando te pones...


Besos de admiración: ¡Besos!

Darko Wiggin dijo...

Si no hubiera tristeza no habría felicidad, pero aún así no hay que olvidarse de regar de vez en cuando

Oscar Alonso dijo...

Muy hermoso.

Oscar Alonso dijo...

Muy hermoso.

2.325.754 y siguientes dijo...

¡traidora! desde hoy vamos ha dejar de leerte ...

Josep Vilaplana dijo...

“El vuelo alto y ligero, el amor con que arde y la simplicidad con que va”.
De no ser por lo improbable que resulta el hecho de que te haya leído, diría que el místico no sólo te leyó, sino que se tomó unas cervezas contigo.

Siempre atento.

Besos.

Edu Reptil dijo...

Chapeau!

Raúl dijo...

¡Bravo!

Alejo Zapico dijo...

Me encantó este texto. Por donde lo mire me gusta.
Saludos.

NáN dijo...

Y los cuatro mejores escritores españoles vivos son tres: Vila Matas y Bolaño

Albert dijo...

"Comprender la salvaje determinación de lo delicado". ¡Exacto, es eso! Esa frase merecería figurar como subtítulo, debajo del "Dame una tregua". A partir de ahora, cuando aconseje a alguien leer este blog, lo haré argumentando que la autora comprende la salvaje determinación de lo delicado. O que aspira a comprenderlo, eso todavía no lo tengo claro. Pero da igual. Lo importante, efectivamente, es sentirse capaz.

Corderín dijo...

Yo sí que te regaría de vez en cuando cordera!

pasar-la-noche-entera-m...

Bárbara dijo...

NÁN, cuántas mentiras caben en una frase, y no aclaro qué me parece mentira y qué no ;)

MSM, eso se lo dirás a todas... Besos agradecidos, siempre!

Sí, DARKO, creo que la tristeza y la alegría se pescan en el mismo pozo, tan profunda una como la otra.

OSCAR, gracias guapetón.

2.325 etc ;)

Me suena esa frase, JOSEP, algún pajarito me la trajo antes. Y sé que no hay nadie más atento que tú. Beso.

Bárbara dijo...

Merci, EDU.

Y gracias, RAÚL.

Contenta de que te guste, ALEJO. Un saludo.

Aspiro, aspiro, ALBERT, para no quedarme sin aire. Hay que sentirse capaz hasta de ser incapaz.

Mojado en ti, un pez! ¿qué pueden hacer un pez y una cordera, CORDERÍN?

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Bueno, vale, me has pillao, pero a ti con toda la razón.


Besos.