domingo, 1 de abril de 2012

Me gusta


- Le he dado me gusta a más de 2000 páginas. Empecé con que me gusta Kafka, claro, ¿a quién no le gusta Kafka?, luego que si Satie, que si Bernhard, que si Pessoa, más tarde que si el autobús negro “Unidad uno” de Johnny Cash, que si los encuadres bizarros de Carl Theodor Dreyer, que si el aire visible que respiran los personajes de Raymond Carver. Ya no puedo parar. Todos los días busco nuevas páginas a las que declarar mi gusto. Y soy consciente de que en lugar de definirme, me desdibujo, en vez de mover los brazos desde la playa, en esa isla desierta que somos todos y cada uno de nosotros, me ahogo en el mar de la abundancia. ¿Quién va a rescatarme así? Es un problema… Temo que algún día no quede nada que me guste sin clicar. Bueno, no es del todo cierto, lo que en realidad temo es que no haya fin, que me sigan gustando páginas y más páginas hasta que… hasta que… ¿entiende lo que le digo?
- Ajá…
- Y me pregunto: ¿qué es la cultura?, ¿un escaparate, una plancha de estampación para camisetas, un señuelo para ligar, unas alzas para otear, un estupefaciente más? La cultura ¿se consume, se esnifa, se gusta?
El otro día me vi una peli sólo para poder darle al me gusta. Creo que si al pasar por ti no te transforma, es una puta mierda eso llamado cultura, y disculpe que sea soez, ¿no piensa usted lo mismo?
-Ajá…
- No hay carretera humana para tanto coche. El otro día puse que me gustaba el cine, así sin más. Y luego que me gustaba la comida, ¿qué será lo próximo: que me gusta respirar? Estoy preocupado, noto que se me está yendo de las manos. Temo que desemboque en un trastorno obsesivo-compulsivo, eso que llaman con acierto TOC, como un golpe dado a la puerta del cerebro. ¿Qué opina usted?
-Ajá...
- No puedo parar. Todo empieza con un deseo, frágil como un polluelo, incubado por esa necesidad de perfección u/o belleza artística, que eclosiona con un clic. Pero cada clic, en vez de calmar mi sed, la aumenta y esa sensación en principio placentera crece en intensidad hasta hacerse angustiosa, dolorosa. Y de pronto me doy cuenta de que cuanto más le doy al me gusta, más se alejan esas obras de mí… Es un proceso extraño… agridulce…
- Pero lo importante: ¿le gusta?
- Ajá...

11 comentarios:

pere dijo...

los calificativos valen menos y menos cuanto más se usan. habrá que reciclar. sería más propio decir 'me gusta hoy, ahora, o este año' ¿o acaso te duran siempre los amores?

pere dijo...

los calificativos valen menos y menos cuanto más se usan. habrá que reciclar. sería más propio decir 'me gusta hoy, ahora, o este año' ¿o acaso te duran siempre los amores?

Francis Black dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Raúl dijo...

"Click"

Raúl.

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

No se trata de llenar el disco duro sino de decorarlo. De Kafka al Canal Cocina. Todo vale, todo contribuye al volcado.

Sombras Chinescas dijo...

Quizás sea mejor emboscarse tras una barricada de miles te etiquetas (prueba de la paradoja de que mucho es igual a nada) que arriesgarse a ser simplificado por un puñado.

Saludos.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Yo diría que cultura es el testigo que nos pasamos los humanos, generación tras generación.

Besos.

Isabel dijo...

Doble me gusta: a lo que escribes y al cómo lo escribes.

Besos, Bárbara.

Gemma dijo...

A mí si me gusta, como a Isabel, tu articuento de hoy. Darle al clic con el ratón se me antoja, efectivamente, una de las actividades más adictivas (y absurdas al cabo, como lúcidamente comentas). Supongo que todo es cuestión de medida. Y es tan fácil perderla!
Enhorabuena!
Y un beso

NáN dijo...

Anda, pues no te falta razón. La cultura es como las Pringles, esas patatas que compras, desganado, en una gasolinera, que empiezas a comer y no puedes parar.

Tienen "adictina".

Bárbara dijo...

No, PERE, no me duran siempre. Aunque una espera que al menos con los muertos dure más (con sus obras quiero decir;).

:))) RAÚL.

Sí, EMILIO, el punto de equilibrio no es fácil, ni como estampación para camisetas ni como sentido trascendental de la vida. A ver si no nos caemos.

Seguro que hay una fórmula intermedia más satisfactoria, SOMBRAS. Yo, de todas formas, prefiero la simplificación que la complicación, así de entrada.

Pues creo de verdad que por ahí van los tiros, MSM. Besos atinados.

Dobre ración de gracias y de besos, ISABEL.

No sabía que eras de ésas, GEMMA ;) No hay que firase nunca de la gente que no tiene adicciones. Besos.

Con lo poquito que me comes tú, NÁN, ya tienen mérito esas patatas.