Los lirios como bocas, las bocas como lirios. Abiertas y húmedas. Efímeras.
El viento atornilla la realidad, removido el polvo de las expectativas.
Es un tiempo hermoso éste. Frío. Diáfano. Fronterizo. Acogedor y decadente como un puticlub de carretera.
Y aunque el dinero corta como cartulina afilada, se extienden luchas como almohadas.
Somos fuertes. Somos vulnerables. Somos fuertes porque somos vulnerables. Somos vulnerables porque somos fuertes. Nos comemos el presente crudo y escupimos los huesos. Eructamos al viento, las bocas abiertas como lirios, los lirios…
Qué es sino mi vida lo que sucede ahí fuera, como en este poema de Pablo García Casado:
1972
parís, texas
por qué travis qué hay de esa oscura pregunta
por qué la casa en ruinas por qué él por qué ella
por qué el verano de mil novecientos setenta y uno
qué tuvo que pasar qué clase de química por qué
la huelga en el sector metalúrgico por qué el atasco
por qué llegaron rendidos y aún así se besaron
como si mi vida les fuera en ello
Aún así se besaron, como si mi vida les fuera en ello. Ese es el único resumen posible, el milagro por el que seguimos en pie, por el que el viento, por el que la lucha, por el que el presente, por el que los versos, los lirios y las bocas.

4 comentarios:
También somos vulnerables cuando y porque nos vulneran, ¿no crees?
Besos, xiqueta meua que del carrer eres l'ama...
No lo había pensado de esa manera,MSM, pero sí, al final va a ser que el infierno son los otros más que uno mismo.
Beso desde esta calle solitaria... que cada día es más nuestra, eso sí.
Desde luego que sí, porque tú, por lo menos, no puedes ser el infierno siendo el Cielo (observa la letra inicial).
Pues siendo nuestra...
Besos desde cualquier calle.
Gracias, Ángel, también con mayúscula. Muack.
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