jueves, 2 de febrero de 2012

Alma, literatura y un lucio



La verdad es que esto de la literatura, sobre todo la que lleva MAYÚSCULAS, es un asunto espinoso, más espinoso que un lucio, y que deja así como un poco boquiabierto también.
Me ha hecho gracia lo que dice malherido que dice CB (ni idea de quién es CB por cierto) de que hay gente que más que gustarle la literatura, “les gusta que les guste la literatura, les gusta abrir un libro y entender enseguida que no son lectores comunes ni mucho menos ramplones, les gusta pensar que la literatura primero lo parece y luego lo es”.
Abundan los ejemplares de esta especie. La literatura como un club elitista, con sus colores de equipo, su sentimiento irracional de pertenencia, sus cánticos y sus ritos. Hay mucho forofo literario.

Dice Javier Moreno en Alma: (acotación literaria: te amo, Javier)

"Hasta los veinte años no escribí una sola palabra que tuviese que ver con la literatura. Sigo sin saber muy bien de qué hablo cuando uso esa palabra. Quizá lo mejor sea no intentar hacer literatura. Tan solo escribir, a secas."

"Mi pieza favorita del ajedrez es el caballo. Con ella puede recorrerse todo el tablero sin posarla dos veces en el mismo escaque. Saltar por encima de las demás piezas. Ni siquiera el rey puede hacerlo. El caballo es algo así como la tercera dimensión del ajedrez. Con la escritura pasa algo parecido. Uno puede saltar por encima de las frases hechas, por encima del espacio y del tiempo. La tercera dimensión del lenguaje, se me ocurre que esa podría ser una buena definición de la literatura."

"No me gusta aparecer en ninguna imagen si no soy yo el que maneja el encuadre. Sólo me veo bien en los autorretratos. La escritura es una especie de autorretrato. Casi siempre tengo las manos frías. La literatura es una especie de pensamiento del que es necesario erradicar las conclusiones definitivas. La literatura es el camino que va del cero al uno, sin incluir ninguno de los dos extremos. Los extremos son siempre de una vulgaridad intolerable. "

(Pie de página: te amo, Javier).


El problema es que no se puede leer literatura como quien lee las sagradas escrituras y luego ponerse a escribir, porque se siente uno poco menos que un hereje, y sus neuronas, acojonadas, tardan poco en apostatar de su propio cerebro y emigrar a lugares más libres. No se puede escribir una obra maestra así de entrada. Ni siquiera leerla.
¿Cómo combinar entonces esa pasión por algunos libros, esa gravitación que producen sin caer en la vanidad, en la pedantería y el intelectualoidismo, sin distinguirse con desdén de esa masa que lee a Coelho?
Yo, de entrada, soy más de restarle importancia a la cosa literaria. Lo comentaba el otro día con F. que ante mis rebajas de la literatura (ahora hasta un 60%), recordó lo que dijo Bloom: que Shakespeare había inventado el amor, los celos, la envidia, la venganza, había inventado la humanidad, ni más ni menos.

Le expliqué a F cuáles eran mis pequeños trucos a la hora de escribir para no caer en la trampa vanidoso-literaria, que nos acecha aún más a los mindundis que a los consagrados. Cómo lograba yo mantenerme a salvo:

En primer lugar: confianza en mi poder de imitación. Pienso que si alguien ha podido escribir así, yo también puedo, sólo he de fijarme. Imito como un monito (Javier Moreno, yo también tengo las manos frías. Te amo, Javier )

En segundo lugar pienso: esteeee, bueno, al fin y al cabo no es más que literatura, contar historietas que la gente lee en sus ratos de ocio, mentirijillas para distraer esas mentes que llegan cansadas de una larga jornada dedicada a descubrir vacunas de verdad que salvan a niños de verdad o a plantar puerros de verdad que nos alimentan de verdad.

En tercer lugar me digo que a través de la literatura se explica el mundo, que tiene razón Bloom y Shakespeare y F, y que no sólo se explica, se crea el mundo, y no sólo se crea, se salva el mundo. No sólo se salva él que nos salvamos con él.

Un sencillo método en 3 pasos, con su sistema hidraúlico incorporado.
El secreto, claro está, reside en pensarlo todo a la vez: yo también puedo contar mis humildes historietas que salven el mundo y me salven con él.

Que la literatura es alma al fin y al cabo (te amo, Javier) y que probablemente haya más verdad en un trocito de alma volátil e invisible que en varios tomos de historia de la literatura pergeñados por insignes kilos de sesos.

(Por cierto que en el próximo club de lectura de la librería Ramón Llul, el 26 de febrero, Alma de Javier Moreno es el libro elegido. Por si alguien se apunta…)

9 comentarios:

Raúl dijo...

Todo este jueguecito está muy supravalorado. Sí.

Francis Black dijo...

Hay que contar algo y que la gente no se pire a la mitad.

Mañana te doy la formula de la coca cola.

Gemma dijo...

Me apunto el nombre de Javier Moreno. Sospecho que me va a gustar su Alma.
Besos!

Jordi Santamaria dijo...

Francis Black qué razón tienes

NáN dijo...

haz lo que te plazca, lo que te dé placer.

A mí, curioso cotilla impenitente, hurgar en otras vidas, más reales cuanto más inventadas, me da gustillo. Pues ya está.

Hace unos 10-15 años, cuando en la copa 4 o 5 de mitad de la noche empezaba a hablar de que Shakespeare había inventado al hombre renacentista, que seguíamos siendo yo y mis contertulios envejecidos, pero que los jóvenes habían perdido ese conocimiento... sin apenas darme cuenta las sillas de la mesa se iban vaciando hasta dejarme solo.

t minúsculo dijo...

Supongo que Javier debe ser un buen ajedrecista o jinete ...

Para espacios, los vectoriales y sino, . (estos)

Josep Vilaplana dijo...

O se es perdiz, o se la marea (acudo fielmente a esta esquinita y nunca se me ha indispuesto el estómago).

Un cálido beso a 18 grados bajo cero….

Sombras Chinescas dijo...

Aunque resulte paradójico, quizá la literatura lleve más mayúsculas cuando uno se deja atrapar por su magia y no es capaz de distinguir las trampillas y engranajes que hacen que funcione el número.

Saludos.

Bárbara dijo...

Me encanta la gente que de todo dice que está sobrevalorado, RAÚL. Me hace mucha gracia.

Pues en eso podría resumirse, FRANCIS. Espero la fórmula, burbujeante de ansia.

Te va a gustar GEMMA, estoy dispuesta a atender reclamaciones si no. Besos.

Sí, JORDI, no hay mucho más que añadir a eso.

Los lectores como cotillas impenitentes, NÁN, interesante idea... Yo me hubiera quedado, aunque sólo hubiera sido para decir hip, hip, hurra.

No lo sé, T MINÚSCULO, porque no lo conozco pero se le suponen esas virtudes y algunas más.

La ostia puta, 18 bajo cero, eso es un frío del todo innecesario, JOSEP, y yo que me quejo de los 5 de aquí... En fin, que a esta esquinita puedes venir cuando quieras, aunque sea a mear. Beso con vaho.

Sí, SOMBRAS, justamente, cuando se abre la trampilla y uno cae al vacíooooo.