jueves, 5 de enero de 2012

Oh, my god!


Varias veces he tratado de explicar mi idea de religiosidad, de que es lo mismo creer en dios que no creer, que no dista tanto la espirituosidad pagana del cientifismo poético, pero sólo consigo quedar como una tonta…algo que da sentido…como una fuerza… que no sea todo caos y arbitrariedad…. anormal, ceporra, burrita integral.

Lo que quiero decir y no llego nunca a decir es que para mí no hay tanta diferencia entre los que dicen creer en dios y los que dicen no creer. Que es una cuestión puramente semántica, que la idea de dios está justo antes del concepto, en esa conversación con nosotros mismos que tenemos todos, en la que nos explicamos el mundo. Después está el cristianismo, y sus emisarios pederastas sobre la tierra, y los testigos de Jehová y las pelotas de Alá y los clavos de Cristo.
Que todos tenemos ideas políticas por más que nos declaremos apolíticos.
Que es más bien un problema filosófico.
Que antes estaban los griegos, y trataban de explicar el mundo, y a veces les salía un dios y a veces una ley física porque esa necesidad de comprender, de buscarle un sentido a la vida es un hecho tan humano como universal.


¿Entonces crees en la vida más allá de la muerte? Me preguntan. Y en la muerte más allá de la vida, respondo. Mira a Rubalcaba si no.
Como si pudiera recordar otra cosa que no fuera vivir, como si no me hubiera encontrado de pronto aquí viviendo, sin recordar haber hecho otra cosa más que vivir, o sobrevivir, o malvivir o cualquier otra conjugación del vivir.
Y es que en algunas cosas, nos parecemos tanto los humanos que parece mentira que todos seamos humanos.

10 comentarios:

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Diáfano, clarividente, bonito de tan inteligible. Además lo comparto. Feliz ejercicio fiscal.

Francis Black dijo...

Bueno no tenemos ni idea y vamos improvisando soluciones más o menos comodas para cada momento y si alguien tiene una idea que puede explotar a su favor pues lo hace.

NáN dijo...

De momento, de lo que podemos estar seguros es de que la frase "me he muerto" es el error más garrafal de la gramática española. Una inutilidad insultante.

NáN dijo...

Y una pregunta estúpida sería: "¿Qué estabas haciendo cuando el Big Bang?".

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Bueno, pues tómatelo como quieras, pero yo llevo muy mal ser un mono desmochao.

Besos iniciales.

Rafa Chevira dijo...

Yo hace muchos años ya que dejé de comerme la cabeza con esas cosas.

Bárbara dijo...

Qué va, EMILIO, apenas he llegado a arañar la idea pero es que he empezado este ejercicio fiscal vaga, vaga. Feliz año!

Si alguien tiene una idea que no se la calle, FRANCIS.

Yo morí me gusta sin embargo, NÁN. Y me encanta mi Bruno y sus conjugaciones, yo llorí, yo oyo.
¡Qué pregunta! yo bingbangueaba, claro está.

Recientemente falleció el inventor del mocho, MSM, no hay más que hacerle un homenaje. Besos nuevecitos.

Pero en algo habrá que entretenerse, ¿no, RAFA?

Rafa Chevira dijo...

Por supuesto, si hay que elegir entre algo, que sea en entre-tenerse

NáN dijo...

pues lo he pensado mejor, y algo ha de haber. Si no, la vida sería habas contadas.

Raúl dijo...

Mi idea, por lo que te leo, está bastante emparentada con la tuya, con lo que en cuanto a mí, pasa de darme la brasa sobre el tema.

En cuanto a lo que respecta al resto de la humanidad, la próxima vez que te de por intentar esclarecer los orígenes de la masa, súbete a un púlpito; en contrapicado se te tiene que ver guapísima.