martes, 6 de diciembre de 2011

Tengo una pistola


Hay libros que resultan modernos, pero no modernos en el sentido modístico del término- Lady Gaga es un carcamal- modernos porque bucean en los mismos interrogantes de siempre, en los mismos misterios existenciales pero arrastrándolos hasta el presente, estirando de ese hilo ancestral.

La modernidad como continuidad. El cabo de esa soga histórica a la que aferrarnos para no caer al vacío.

Tengo una pistola es moderno, oh sí.
Y es moderno no porque hable de Internet, porque hable de porno cibernético, de bondage, de fisting, de bukkake, de esa escalada morbosa que culmina acaso en el pervertido acto de follar de … dos enamorados (qué risa me dio eso), sino porque habla del miedo, de la soledad, del vértigo de amar, de la vulnerabilidad de amar, de lo absurdo de construir cuando hemos nacido programados para autodestruirnos, todo ello en la era de Internet, del porno cibernético, del bondage, del fisting, del bukkake, en la era de la comunicación libre de adn.

Por eso este libro es moderno y, pongamos por caso, Nocilla dream, con todas sus virtudes, no lo es. Por eso y porque seguramente no pretende serlo. No pretende experimentar con el estilo mientras se va escribiendo, sino escribir para hacer avanzar la historia. Qué cosas ¿verdad?
Enrique Rubio es así. De Murcia.

Que sepas, murciano, que yo tengo mi pistola desde los 21, ese seguro de muerte que proporciona cierta levedad, que otorga en definitiva la libertad de poder elegir aún en los peores momentos.
Por eso este libro es universalmente particular, o particularmente universal, como quieras, porque cuenta lo que me pasó a mí.

Me gusta mucho su capacidad de ahondar en la amargura para acto seguido desdramatizar. El humor que da sentido al sufrimiento.
La prosa del autor, inteligente, gamberra, a ratos poética, dura y tierna a la vez, jugosa como un tomate murciano.
En realidad la prosa del autor no puedo analizarla como un ente aislado porque nunca he sabido distinguir entre prosa y ¿qué es lo de dentro? ¿trama? ¿historia? ¿mensaje?
Yo sólo veo prosa, como ese culturista que coge del cuello al chaval que le insinúa que hacer ejercicio aeróbico es bueno para el corazón, ¿acaso se ve el corazón, acaso se ve?
¿Acaso se ve algo que no sea el estilo? Y sin embargo.

No todo me gusta, claro, me chirría que después de 10 años, Cascaradenuez salga a la calle y justo en ese momento el Mazorca esté americanamente pegando tiros americanos en un supermercado de pronto superamericano. Una casualidad muy poco española, no sé.
O que todos los psicólogos sean siempre retratados como botarates, hasta por alguien licenciado en psicología. Y mira que es bueno el personaje, pero acaba imbecilizándose hacia el final.
Encuentro también, en las últimas páginas, un exceso de opereta con final feliz, un humor demasiado blanco de pronto.

Me encanta sin embargo el optimismo que rezuma.
Todo el sufrimiento que es capaz de contener un cuerpo.
Y esa cajera, quieto parao.
El ritmo que confieren las estadísticas.
Los casos que cuenta el psicólogo.
La voz de Cascaradenuez.
La inteligencia de su construcción.

Y lo más importante: que la metáfora gorda, la que sostiene a todas las demás, camina hacia algún sitio, tiene sentido, es conducida firmemente con Tom Tom por su autor. Y no como esos escritores que van dando tumbos por sus novelas, echando páginas y páginas al tun tun, gastando gasolina de estilo tontamente, como quien echa kilómetros en una autopista alemana, con indicaciones consonánticas indescifrables, hasta toparse con un muro ante el que frenar para escribir en él: fin. Estámpate al menos, coño. Danos un poco de emoción, aunque sea póstuma.

Tengo una pistola es una deslumbrante primera novela.
Escrita por un señor de Murcia.
Y yo he tenido la suerte de ser elegida, a pesar de que nunca veré delfines. De ser elegida.

8 comentarios:

NáN dijo...

Bárbara y un señor de Murcia.

A la lista que va.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Pistolas por dentro, pistolas por fuera: ¿cuál será tu gran metáfora?

Besos.

M. dijo...

¿Tienes una colección de cromos con chicas apuntando un arma contra su boca? Podemos hacer un intercambio con mi colección de cromos de futbolistas (tb aparecen los del Levante).

Pepe dijo...

Como Belén Esteban!
Tengo una pistolaa
Que dispara solaa
Qué cool!

MTeresa dijo...

Enhorabuena por la elección
y por la novela y su autor,
habrá que leerla

Sombras Chinescas dijo...

Hamlet es moderno, pues el resentimiento y la venganza siempre están de moda, como el perder el seso (y también el sexo) por las novelas de caballerías o las redes sociales. Siempre está de moda lo que ahonda en el alma humana.

Saludos.

NáN dijo...

Más para tu mal que para tu bien, hace tiempo que sé que has sido elegida por la vida.

La vida se burla de nosotros desperdiciando lo mejor.

Bárbara dijo...

No te arrepentirás, NÁN, de verdad. Y casi lloro con tu segundo comentario, me ha pillado así a contrapie o qué sé yo.

No lo sé, MSM, en cualquier caso seguro que hace boum. Besos.

Y tengo otra de chicas afeitándose, M. ¿te molan, eh? ¿ Cómo sabes que soy del Levante?

Sí, PEPE, yo de mayor quiero ser Belén Esteban.

Altamente recomendable MTERESA, sin duda.

Cierto, SOMBRAS, el alma es un estilo que no pasa nunca de moda. Lo que no explica por qué hay tanto desalmado en la cresta de la ola...
Saludos.