jueves, 1 de diciembre de 2011

Legible Krahe

Una, de entrada, mitómana no es. Más bien al contrario. No me gusta demasiado conocer a quien me ha hecho disfrutar en la intimidad. Soy consciente de los diferentes planos en los que se descompone lo que viene siendo ontológicamente el ser, por eso muchas veces conocer personalmente a quien se conoce a través de su obra tiene algo de jet lag, de desfase artístico, como si llegara a contratiempo a sus canciones, como si metiera tarde ese acorde, esa frase. Como si se enredaran los pies del hombre con los del artista.

El otro día conocí a Krahe. Aquí está la prueba, Francis Black.

Mi amigo E. se acercó a él tras el concierto para confesarle que había sido como su psiquiatra y charlamos amigablemente, de los griegos, de lo que mentían, de su inocente machismo, de Heráclito, de la fidelidad de Aristóteles a su mujer, todo lo amigablemente que se puede charlar con dos altavoces escupiendo tralla y unas cuantas copas en el cuerpo.

Qué temple, Krahe. Y qué legible me pareció.

Porque yo estoy convencida de que los gramos de poesía que caben en la música son exactamente los gramos de música que caben en un poema.
Que si el poema ha de sonar, la música ha de poder leerse. Y es tan legible Krahe.

Nos hicimos una foto con él, venía incluida en el groupie pack.

A mí, en general, las instantáneas souvenir me parecen extraños apósitos, mocos que vienen a pegarse a la memoria, la auténtica, la primigenia, esa en la que uno nunca aparece físicamente por estar dentro de ella. Y es que todo lo que sea salirse del margen de tus ojos, de tu piel, de tu cuerpo, me parece pura ficción.

Vivimos tiempos de enajenación. Hay una tremenda necesidad en estos días de narrar nuestra vida al minuto, de contar lo que nos sucede a través de las fotos, del estado del Facebook, de los blogs, del twiter, creando productos paralelos de ficción cuya materia prima es el yo.
Y se me ocurre que se parece bastante a creer en Dios si lo piensas, que la esencia es la misma: vivir con alguien mirándote constantemente, el espectador más fiel del mundo, unos ojos fijos en uno mismo, que es el protagonista indiscutible.
Es tan voyeurista la fe como la red.

Cuando salgo de noche, me dicen: se te ve feliz. Y yo pienso: confundes la embriaguez con la felicidad. Y me río con ganas. Y me siento por un rato la auténtica protagonista, ante ese dios voyeur cuyos ojos se abren como ventanas pop up.

13 comentarios:

Francis Black dijo...
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ArtLONSO dijo...
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MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Pues yo que debo de ser un voyeur de tomo y lomo, miro con satisfacción esa sonrisa etilica, tan fácil de confundir con la felicidad.

Krahe, ese falso perdedor. Creo.

Besos.

Raúl dijo...

A mí también me da un halo fingido de felicidad el frío tacto de un copazo de vodka con limón. De ahí que sólo me haya fijado en el vaso de tubo que se cuela por la sur de la foto y no en tu sonrisa, por ejmplo, o en los ojos cansados de ese señor que aparece al lado de una morena.

Anónimo dijo...

Completamente de acuerdo contigo en lo de ser antimitómano, prefiero no conocer a aquellos cuya obra me atrae, siempre temo que no estén a la altura de lo que escriben, cantan, etc...

PD. Tú guapísima como siempre.

Vicent.

NáN dijo...

¿Sabías que eres muy guapa?

¿Sabías que Krahe me parece una de las numerosas (0,5% de la población mundial) personas honestas que, además, piensan correctamente incluso cuando se equivocan?

¿Sabías que eternizas entradas en el blog y para 3 días que me da pereza encender el ordenador te pones a publicoar posts como loca?

t minúsculo dijo...

...pues a mí me dan un sabor muy diferente tus post respecto a como respondes los comentarios y no sabría decir en que lado está la embriaguez y en que lado está la felicidad; encontraría demasiado obsceno preguntártelo.

...para hermosura ya comentada, la intimidad que se desprende en tu mirada (en cada una de las fotografías donde pinché)

Ariel dijo...

Te invito a visitar mi blog, creo que te puede interesar, a mí me gustó el tuyo que descubrí por accidente.

Carlos J. Galán dijo...

- Javier, que si me podías firmar...
- Sí, claro, dime tu nombre
- No, es para mi hermano Carlos
- Anda ya, que le den por culo a tu hermano... ¿Cómo te llamas tú?

Así que yo tengo un autógrafo de Krahe pero "para Teresa", es lo que hay.

Sobre estos encuentros asimétricos entre el artista y su público, uno de los míos: http://www.lanotadiscordante.com/2010/01/lo-que-no-le-dije-aute.html

Bárbara dijo...

Los perdedores son al fin y al cabo, gente con visión de futuro. Besos, MSM.

El vaso de tubo no es mío, RAÚL. Yo ya bebía cerveza, que es muy sana la cebada. Eso sí, después del vino de la cena, del gin tonic y del tequila. De ahí la sonrisa pastosa.

No porque no estén a la altura VICENT, es simplemente que no dejan de ser desconocidos por más que los conozcamos a través de sus obras.
Y gracias por esa mirada generosa.

No tanto, NÁN, más tirando a mona que a fea, ninguna desviación que la edad no corrija por otra parte.
No está mal el 0,5, da unos cuantos millones de personas interesantes. ¿Tanto eternizo?

Ya, T MINÚSCULO, no sé por qué. O sí. Lo cierto es que cada vez me da más pudor Internet, es extraño. Tendré que probar a escribir borracha ;)

Gracias, ARIEL, interesante lo que he visto.

Ese jet lag aturde un poco, estamos de acuerdo, CARLOS. Pero creo que a Aute le hubiera gustado leer todas esas cosas que nunca le dijiste, a lo Coixet. A mí al menos si fuera Aute, me hubiera encantado leerlas. Aunque las hubieras firmado como Teresa.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

¡Y tú no eres nadie, haciendo frases, doña Bárbara!

Besos, to.

Gemma dijo...

Esta mañana no podía entrar en Facebook y tras el primer malestar he sentido alivio. ¿Qué me pasa doctor(a)?
Besos

Bárbara dijo...

A mayúscula sin duda. Estamos todos enfermos, GEMMA, y tú un poco más ;)
Besines.