miércoles, 14 de diciembre de 2011

Hábitos


Cuando se aduce al comportamiento natural como a eso que sale de dentro, que sale solo, como si manara a borbotones de la fuente del instinto, desconfío automáticamente, no vaya a ser que salpique. Me sale de dentro desconfiar, así, de forma natural.
Porque ¿qué nos queda de ese animal que llevamos dentro? apenas nada, nos lo hemos comido, ñam, ñam, caníbales, masticado, deglutido, hecho churro por el intestino y defecado; ni los pelos le quedan ya (los monitores de mi gimnasio, buenos ejemplares de macho, tienen menos pelo que yo en el cuerpo, ¿será posible? sí, son estos tiempos que corren, imberbes, pueriles).

Lo cierto es que no sobreviviríamos ni un solo día en la selva, guiados por nuestro instinto. Lo cierto es que ya no somos capaces de distinguir entre el hambre y un retortijón, entre el impulso de hacer clic en ver video y la pulsión sexual, entre el miedo por una amenaza real y la ansiedad.
Bulimia, anorexia, vigorexia, agorafobia, impotencia, anorgasmia, estrés, adicción al trabajo, adicción a Internet, adicción a las piruletas de colores, adicción a la adicción, todo eso nos crece dentro, de manera natural.
Que se nos coma un oso pardo ya. Que se nos coma un lobo ibérico. (Que se coma primero a Cayetano Martínez de Irujo al que le sale, de forma natural, llamar perros a los trabajadores andaluces).

Lo verdaderamente natural en el hombre es que edifique sus hábitos justo encima de su instinto.
Que el hombre es un animal de costumbres no lo dijo Dickens así como así, recién levantado, con la greña en la cara, y sin haberse tomado el café con leche.
Que la costumbre es una fuerza poderosísima es un hecho al que no prestamos la suficiente atención. Muchas cosas se explican por el simple hábito, hay mucho hijodeputa por costumbre, sangrantes políticas neoliberales por costumbre, discos de la oreja de Van Gogh que se venden por costumbre (nadie en su sano instinto compraría un disco de la oreja de Van Gogh).
Si hasta la tierra gira, no por la fuerza generada al formarse, sino por la fuerza de la costumbre, por pura inercia. Y porque no hay nada que la detenga.

Y sin embargo, a menudo se confunde el hábito con esa fuerza instintiva que le grita a uno desde su más profundo interior.
Por eso acude la gente al psicólogo, para saber de dónde vienen las voces, para encontrar resistencia, porque no pueden con sus hábitos, porque los van a matar esos hábitos insanos que les crecen dentro, de forma tan natural.

Naturalmente, sólo puede sustituirse un hábito por otro. La libertad es la imagen de un vacío, un agujero negro, un experimento de laboratorio. La única libertad consiste en elegir la costumbre a la que queremos someternos, y seguir girando como si nada.
Y es que desde que cambiamos el cromo del instinto por el de la libertad, sólo nos queda pegarlo en el álbum, justo encima de donde pone: hábito.

8 comentarios:

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Pues, oye, yo creo que vengo a este blog, por puro instinto de supervivencia... ¿o es que te crees tú que lo hago por costumbre?... 'Amos, 'amos...

Besos.

PMT dijo...

Pues yo vengo a este blog por curiosidad, por instinto, tal vez buscando el hábito ese que hay crear en la escuela porque si no los niños son indomables y no hay quien los aguante, pero Dame una tregua para seguir leyéndote...

Isabel dijo...

A la Edad Media lo mandaba yo a ver si reventaba de felicidad.

Yo es que he cogido la costumbre de desearle a todos que revienten como en "La grande bouffe".

Besos, guapa, que vaya si lo estás con el Krahe.

Antonio Aragues dijo...

Magnífica entrada de blog. La realidad expuesta de forma brillante.

Josep Vilaplana dijo...

Tengo por costumbre dejarme llevar por mis instintos, y estos me dictan, cual particular república bananera, que no pierda el hábito instintivo de leerte.

Mi psicólogo (madre argentina y padre de Leganés) dice que no mejoro y que tampoco le importa.

Un beso de instintos básicos (sin duda los más agradecidos).

Josep Vilaplana dijo...

Tengo por costumbre dejarme llevar por mis instintos, y estos me dictan, cual particular república bananera, que no pierda el hábito instintivo de leerte.

Mi psicólogo (madre argentina y padre de Leganés) dice que no mejoro y que tampoco le importa.

Un beso de instintos básicos (sin duda los más agradecidos).

Josep Vilaplana dijo...

No tengo por costumbre (fea cosa sería) duplicar los comentarios, pero no tengo ni p... idea de lo sucedido.

Aprovecho para otro beso.

Bárbara dijo...

Me dan igual tus razones, lo importante es que sigas viniendo (de lo contrario, atente a las consecuencias...) Besos.

Te la doy, PMT, soy de natural pacífico. Y nada me hace más ilusión que convertirme en costumbre.

Por lo visto, ISABEL, medio millar de parados andaluces han ido a la"chabola" de Cayetano a pedirle trabajo, y algunos no de muy buenas maneras. Cosas que pasan cuando vas provocando. Besos.

Mil gracias, ANTONIO.

Y yo me estoy acostumbrando a tus comentarios, JOSEP. Y si son por partida triple, triplemente mejor. Besos desde lo más hondo.