martes, 25 de octubre de 2011

Un partido en diferido

Un partido en diferido es lo que es esta vida. Celebramos los goles sólo para poder darle al rewind y ver cómo celebrábamos los goles. Fabricamos recuerdos en el área para regurgitarlos en los descansos, que es donde verdaderamente se teje el hilo argumental de la propia vida. El estilo no deja de ser ese césped que de tan verde recuerda a la infancia, esa forma de correr como si el suelo fuera a desparecer bajo los pies.

Pero esta vida hay que ganársela, porque aunque lo parezca, no te la regalan, te la fían unos usureros al nacer.
Por ello este domingo me subdité al reino de la oposición, que por si alguien no ha estado nunca, es el reino de la duda; frente a la certeza de la muerte, cuatro alternativas con apariencia de verdad criminal.
Sufrí, dudé, morí unas ochenta veces en hora y veinte. Con lápiz del número dos.
Un poco como Simoncelli, que lleva muriendo tres veces por minuto en el you tube desde anteayer.
O como Gadaffi- qué muerte tan increíblemente roja-, cuya mirada se ha enganchado en mi rewind, mientras en el salvaje oeste los sheriffs de bien se congratulaban por el linchamiento y el emperador exhibía su rechoncho pulgar boca abajo.

La crisis llegó también a las bandas terroristas. La misma crisis que ahora vigila de cerca a los escoltas. Convendrás conmigo en que todo tiene ventajas e inconvenientes, hasta morirse tiene ventajas. Pero lo cierto es que lo único que habría que agradecerle a ETA -y se trata más bien de una carambola que de una tacada directa- es que los políticos de Euskadi sean ostensiblemente mejores que los del resto del territorio español, exceptuando aquellos que no tenían que besar el suelo antes de subir al coche, que son de por sí tan rastreros como los de cualquier otro lugar, y a Mayor Oreja, claro. Exceptuando a aquellos que aunque los terroristas se abrieran las carnes en público, invocando el perdón a sus víctimas y luego se tiraran por un puente, no sin antes haberse rociado con gasolina y arrimado una cerillita, aún tendrían que objetar: sí, bueno pero deberían haber saltado de rodillas y con los brazos en cruz.

En fin, que Eguiguren me sigue poniendo, eso es lo importante, un pequeño misterio en el mismísimo centro de la libido.

Y que en este partido en diferido, vivir se aparece hoy como una alternativa algo menos incierta.

8 comentarios:

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Pues a mí vivir cada vez me parece más una gilipollez, por las trabas que nos ponemos, claro; que uno es del parener se aquel que decía: "vivir para vivir, sólo vale la pena vivir para vivir".

Saludos.

NáN dijo...

Ver en diferido. Pensar o repensar, ¿no? Cambiar algunas tramas, iluminar mejor otras, alterar el orden de los sucesos y, sobre todo, quedar uno mismo bien.

Me paso la vida cagándola y quedando mal y resulta que hay que vencer la tentación de hacer un examen nocturno a lo San Ignacio de Loyola y salir de él vestido como Hulk.

Lo que tengo claro es que quiero que los etarras pidan perdón; y luego los del GAL; y luego los franquistas de los últimos años y los de los primeros años.

Que nos digan, con nombre y apellidos, quiénes asesinaron, a quiénes, en qué cuneta están los muertos, o en qué valle.

Perdón para todos significa perdón de todos.

Raúl dijo...

¿Le damos al STOP, Bárbara?

Bárbara dijo...

¿comparado con qué, MSM? ¿con estar muerto?, ¿con estar en coma? Faltan elementos de comparación. Besos.

Tú y todos, NÁN, yo tengo una habilidad innata para meter la pata. Y claro que todo es comparable, pero no sé por qué hay packs comparativos que vienen ya como de serie, en cuanto a víctimas se refiere por ejemplo. No sé, no creo que tenga tanto que ver una cosa con la otra.

Mejor al pause, RAÚL, y así luego seguimos, si te parece.

Valandan. dijo...

Es cierto que la vida se compone de recuerdos...el momento se nos escapa viviendo...y no se aprecia salvo al recordarlo.
Es una lástima, pero hay gente valiente que vive y es felíz.
Lo metafísico no es lo mío desde luego.
La vida es injusta y los políticos más aun. Supongo que se debe a algo tan sencillo como el interés personal. Les votamos para que nos cuiden y se cuidan de nosotros.Sencillo, corriente y demasiado duradero; llevamos así desde la noche de los tiempos.
Es cierto que a pesar de lo que está cayendo creo que la curva vista en el largo plazo es positiva. Supongo que soy un poco optimista, hoy que es sábado y descanso. ¿Desaparecerán algún día los malos? Seguro que no...pero si fuéramos capaces de darle la vuelta a la valoración social de las cosas, a nuestra escala de valores; otro gallo nos cantaría.

Saludos.

NáN dijo...

Es que no creo en diferenciaciones en estas cosas, Bárbara. Me parece que tiene una base ideológica.

Creo que hay que defender a las víctimas de cualquier asesinato.

Sombras Chinescas dijo...

Ver un partido en diferido es dar rienda libre a la nostalgia: envanecerse de triunfos efímeros o recrearse en los errores.

Saludos.

Bárbara dijo...

Bueno, VALADAN, yo a menudo me quejo de que esta vida es injusta pero es que si la justicia viniera de fábrica, no sé qué demonios haríamos en este mundo.
Y es bueno ser optimista en estos tiempos, es casi una heroicidad, yo cada días veo más gente triste por las calles, estamos acabando con ese activo de alegría que tenía el español, y no creo que tenga que ver con la situación económica, no sólo al menos.
Saludos.

Por supuesto que sí, NÁN, lo malo es que hay gente que aún cree que unas víctimas justifican a las otras.

Justo lo que hago yo, SOMBRAS, lo has definido con exactitud. Un poco tarada estoy, ¿no?