martes, 6 de septiembre de 2011

Salimos M y yo


Salimos algunas veces M. y yo a bailar, a ligar y a beber. También a ligar, a beber y a bailar. Pero seguramente a beber, a bailar y a ligar. Nos gusta el rockanroll. Nos gusta ir a conciertos y guiñarle un ojo al cantante, contarle un chiste al del guardarropa, mirar sicalípticamente al camarero.

M. es pequeña y revoluciona la pista. Su lema, que sigue hasta sus últimas consecuencias, es: prefiero hacer el ridículo a aburrirme.

No es fácil aburrirse con M., sobre todo cuando hace el ridículo.

A veces vienen algunas amigas de M., barrenderas como ella, cuyos hijos atracan bancos o cuyos maridos se suicidan.
Mujeres solas que follan por Internet con politoxicómanos en rehabilitación o ponen anuncios tiernos como macetas: chica de 40 busca un hombre para una relación bonita y sencilla.
En fin, gente con algo que contar más allá de que en el curro han despedido a dos.

También M. tiene cosas que contar, como yo. Pero toda la miseria se nos hace risa cuando salimos, y atrapamos entre su cuerpo y el mío la distancia en años que nos conocemos, y nos da la sensación de que siempre es la misma mierda a nuestro alrededor pero nosotras somos distintas. Más viejas acaso. Que hemos aprendido a hacer figuritas de barro con esa mierda fresca que secamos al sol. Y eso nos da risa. Y el tequila también. Y guiñarle un ojo al cantante también. Y bailar pisando fuerte, como si la pista de baile fuera el único lugar de este mundo que no fuera a hundirse con el Ibex 35, también.

7 comentarios:

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Vaya, me has dejado con las ganas de conocer a M; no me gusta aburrirme.

Besos.

Sombras Chinescas dijo...

Todo el mundo tiene cosas que contar: lo que ocurre es que, a veces, no se encuentran las palabras o la ocasión.

Saludos.

NáN dijo...

Haces que el rabillo del ojo me lagrimée. Por suerte o por desgracia, un a adolescencia con seis días de colegio y un domingo con sesión doble de pelis de John Wayne me lo impiden.

Me quedan los opiáceos (los que quedan en la caja desde que han dejado de recetármelos).

De todas maneras, desde que la Muerte me empujó en un pasillo, me gusta tanto estar vivo. Aunque no pueda ligar, ni beber demasiado, ni escupir a los cantantes.

Anecdotix dijo...

Este blog merecería actualizarse a cada minuto...

De lo pendientes que nos tienes de él.

Bárbara dijo...

Pues cualquier día que estés por la terreta, MSM, ya sabes, te apuntas. Besos.

Cosas que contar supongo que sí,SOMBRAS, pero hay que saber contarlas. Al fin y al cabo, no existe la realidad sino la explicación de la realidad.

En eso coincidimos, NÁN, a mí me gusta tanto que estés vivo. ¿y también te prohibieron los médicos escupir a los cantantes? Cualquier día los contravenimos.

Gracias por el interés, ANECDOTIX, por aquí pasan 4 gatos pero me hacen felices esos miaus.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

No lo dudes. ;-)

Besos

Bárbara dijo...

No lo dudo. Bss