lunes, 12 de septiembre de 2011

Cómo me maravillaría yo


Si algo conmemoraría yo (me ha venido Lola Flores a la cabeza, pero cómo me maravillaría yo, siempre flipé con esa mujer que ni canta, ni baila, pero qué espectáculo, que dijo un crítico de New York) digo que si algo conmemoraría yo, año tras año, sería sin duda la llegada de Internet, el mayor invento, no ya del siglo, sino de la historia de la humanidad. El fuego y luego Internet, vendría a ser el orden. Pero cómo me maravillaría yo.

Y no quiero con esto pecar de ingenua o de optimista. Soy consciente de que en la carrera de la globalización, con las nuevas tecnologías e Internete a la cabeza, algunos partieron ya desde posiciones aventajadas, y no dejan de reproducirse las mismas desigualdades, soy consciente de la brecha digital, de que los errores se expanden como virus, con ayuda de la Wikipedia, de la sobreinformación que a veces dificulta el acceso a la verdadera información, como esos ladrones tan listos que esconden el botín robado a la vista de todos, ocultándolo entre objetos de su misma especie. Ha estado todo el tiempo ahí, a la vista de todos, dicen en las pelis, cabeceando admirativamente. (Ahora que caigo es exactamente lo mismo que hacen los bancos).

Pero aún así, no me negarás que Internet es un gran invento, el mayor abanico de soledades jamás aventado, el susurro más grande jamás pronunciado.
Yo adoro vivir en un mundo con Internet, soy feliz con conexión, y el mundo anterior se me aparece oscuro y medieval, con mi soledad como un monstruo de siete cabezas echando fuego por la boca. Ahora sólo tiene tres.
Por eso no entiendo el desprecio de algunos intelectuales, como Umberto Eco, que dicen que Internet es idiota como Funes el memorioso y que las nuevas tecnologías van a acabar con la memoria.
¿No te pasas de apocalíptico, Umbertito?

Yo creo que es justo al contrario. Hoy se compran muchos menos discos, ¿para qué si puedes oírlos en el spotify?, muchas menos pelis, ¿para qué si se pueden ver directamente en no sé qué web?, ya no se posee sino que se transita por. Antes, en la época del almacenamiento físico, también llamado fetichismo, uno relajaba la memoria, la ponía en posición de descanso, sabiendo que sus recuerdos estaban a salvo en una carátula o una entrada en papel de un concierto. Ahora hay que hacer un esfuerzo mental por recordar cuál era ese grupo que oíste en radio 3 y buscarlo en el youtube. Ahora no basta con mirar tu estantería para saber qué música te gusta, ahora tienes que asomarte dentro y pegar el oído a ver qué suena.

Hoy la memoria ha ganado protagonismo, es mucho más importante ya que, desprovista de ayudas externas, debe realizar su trabajo de selección y archivo con más rigor y pureza.

Y además está la palabra escrita, que sigue siendo la estrella en Internet. Ese paso previo que significa hablar con uno mismo antes de hablar con los demás y que hace de la comunicación en Internet una bonita carambola.

A mí me encanta pensar que dentro de muchos años, cuando estos posts anden flotando por algún extraño limbo, tal vez alguna de estas palabras haya conseguido agarrarse con las uñas a las paredes de alguna memoria, aunque sea la mía.

10 comentarios:

Reyes dijo...

Supongo, querida Bárbara, que Umberto (No , Janeiro no , jeje , Eco) se refiere a eso de tener 5000 libros metidos en pdf en un pc , como me dijo un amigo el otro día que tenía.
Esa capacidad de almacenar títulos pero no no conocimiento poruqe mi amigo nunca se leerá cinco mil libros en pdf.
..
A todo lo demás, asiento:
sin internet mi vida es como ese tetra brik que don Simon vaciado y aplastado en un bordillo.
Te dejo este comment ahora por si acaso me quedo desconectá.
Muchos besos.

Sombras Chinescas dijo...

Es más, internet ha logrado erigirse en algo parecido a una memoria colectiva, donde casi cualquier conocimiento está disponible para cualquiera que quiera buscarlo.

Sin ir más lejos, investigando para una novela, la pasada semana encontré en Google el primer borrador del discurso de Rosevelt en el congreso tras el ataque a Pearl Harbour, con sus correcciones manuscritas.

Hace 20 años, hubiera precisado acudir a la biblioteca del congreso en W.D.C y obtener un permiso de investigador.

La información es poder, y, a ese nivel, internet es la máxima expresión de la democracia en su estado más puro, con todas sus bondades y perversiones.

Saludos.

NáN dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
NáN dijo...

Había copiado otro texto al principio. Ahora va el correcto.

Internet solo requiere discernimiento, porque el exceso de información, la desconexión de los datos, es confusión.

" el mayor abanico de soledades jamás aventado, el susurro más grande jamás pronunciado.": ¡qué grande!

¿Y si desapareciera la civilización tal como la conocemos, qué pasaría?


Las cabras (las cabras siempre sobreviven) entrarían en las gasolineras y se comerían las casetes de Camarón y las del Príncipe Gitano, sin hacer distingos. Los cachitos de hierro y cromo, que cantaba Kiko Veneno.

A lo mejor, en una esquina del mundo, quedaría operativo un nodo de Internet, alimentado con energía solar. Y dentro de miles de años, alguien encontraría este post tuyo, pero con el 80% de los bits borrados. Sería como el código de Hamurabi redescubierto. Y un investigador, siglos después, descifraría: "A la Diosa Bárbara la visitó una mujer llamada Lola, que llevaba flores en la cabeza".

¿No es emocionante?

Flx dijo...

a mi me maravilla la pérdida de la noción del tiempo que nos engulle, con esa tibieza propia de la boca de un rumiante, cada vez que nos conectamos... no sé, supongo que en cualquier caso las uñas de esas palabras que vas dejando habrán arañado el tiempo de algunos y, con suerte, dejado su pequeña cicatriz.

t minúsculo (desde el limbo) dijo...

Bárbara, de momento esto está vacío. Ni siquiera he encontrado ni un "byte" de los tuyos, y ¡los sabría reconocer!

Has probado de enviar algo a:

eternidad@ahora.es

ya me dirás! bss!

NáN dijo...

pues mira tú que a Umbertito lo veo cada vez de lo más "integrado"... quizá es por ello, precisamente, que se nos pone "apocalíptico".

Josep Vilaplana dijo...

Tus palabras, emisarias de todas tus innumerables y sorprendentes esquinas, de la obsesión de tu risa y de las callecitas que van y vienen de ti a ti, no es que hayan conseguido agarrarse con las uñas a las paredes de mi memoria, si no que las muy relajadas, por decirlo de forma educada, se han instalado en ella. Tú dirás lo que hacemos.
Un beso “okupado”.

Bárbara dijo...

REYES, él hablaba más de la pérdida de la memoria total a causa de Internet y cosillas así de intrascendentes. Y ya sé que tú aún eres más cibernética que yo. Besos en red.

Yo creo lo mismo, SOMBRAS, le veo más cosas buenas que malas. Las que somos vagas e inseguras, vagas para documentarnos e inseguras para escribir, damos gracias todos los días por la llegada de Internet.

Jajaj, NÁN, es desternillante más que emocionante. Yo creo que si hubiera que mandar al espacio una cápsula para nuestros amigos los extraterrestres debería contener sin duda una actuación de Lola Flores. Esa en que hizo parar a todos los músicos porque había perdido un pendiente, de los caros, ojo. Y la receta del arrós a banda, también.

Espero hacer sangre, FLX. Es verdad eso del tiempo, cuando descubrí el blogomundi se me evaporaba hasta tal punto que de pronto la vejiga me iba reventar y yo sin darme cuenta.

Jeje, T MINÚSCULO, debí equivocarme en la dirección: puse babia en lugar de limbo.

JOSEP, yo, copiar, pegar y guardar tus palabras en mi disco duro o cabeza de serrín. Besazo.

Gemma dijo...

"Internet es un gran invento, el mayor abanico de soledades jamás aventado, el susurro más grande jamás pronunciado".

Buena definición. Internet nos recorta y peina la soledad, haciéndola parecer más chiquita; pero también nos conecta: nos relaciona, y de ahí que solo tenga tres cabezas, como bien dices. Yo me paso el día conectada por trabajo, por ocio y por gusto. Y no me harto.

Un beso