Desterrar esa idea de felicidad, tan nube castellana, densa y volátil, tan veloz y tan azul, esponjosa y pasajera, siempre inalcanzable, la muy puta.
Buscar otra patria, tal vez la calma, la serenidad, ¿qué tal el malditismo?
Construir una biografía amarga- si al final todos vamos para perdedores- bajo un hermoso cielo opaco y gris, sin nubes.
Enterrar hondo la esperanza que quiebra el suelo, como una enredadera furiosa.
Dejar de correr tras esa nube- si será puta-, así entenderías al menos de qué me quejo porque habría dejado de jadear.

10 comentarios:
Usted es un dispositivo que buscará siempre ese estado, como todos, no viole las reglas de todo.
Se puede disfrazar de gótica si quiere, abonar el fatalismo, ocuparse en el malditismo un poco más, pero mejor sea ilusa y rosa, porque va más con la naturaleza y se extravía un poco menos.
Y deje de adjetivar tanto cojones.
Con aprecio
Jajaja, el calor excita mis glándulas adjetivadoras, tan sensibles, profusas, reactivas e incombustibles, ellas.
Es todo táctica, jugar al despiste, a no buscarla, a ver si así llega. La felicidad, digo.
Lo de las nubes castellanas me ha recordado algo: hay simplemente quienes se las inventan: la felicidad y la desgracia. Puede ser la solución. Lo del malditismo no funciona. Cuento mi experiencia, con tu permiso: yo era cantidad de feliz, pero eso no me convenía porque lo que de verdad me hacía ilusión era ser un escritor cínico, de vuelta de todo. A pesar de haber puesto todo mi empeño en ello, aún no lo he conseguido, ni ser infeliz ni mucho menos convertirme en un escritor maldito (ni bendito, dicho sea de paso). ¡Puta felicidad!
No dejes de jadear. Besos.
El concepto creo que también lo creo El Corte Inglés. Como el del "verano".
Tu sabes que la felicidad ya ha llegado, lo ves confirmado día tras día en los ojos de Bruno cuando te mira.
No es posible desterrar la esperanza, el único recurso del fracasado. Por mucho que te empeñes en echar tierra sobre ella, no se puede escapar a su murmullo, como el de "El corazón delator".
Saludos.
Con un portátil y un pincho de mierda, compito y casi siempre pierdo con los teléfonos guays por la señal de satélite. Tardo un montón en que la página de comentarios se abra y, las más de las veces, se cierra antes de que se haya abierto.
A veces gozo de la suerte de esos instantes (como ahora mismo).
Algo así debe pasar con la Felicidad. La quiero toda, dices. ¡Qué burra eres!
Bastan ratitos, instantes, atardeceres solitarios.
¿Conoces la música de Miguel Bocamuerta? tiene un solo disco, luego se borro, es unteresante :
http://www.youtube.com/watch?v=vMJRLLtHppM
El malditismo premeditado nunca funciona, ALBERT, es como la naturalidad forzada, incompatible.
Encontraremos algún sentido en el que seguir jadeando. Besos.
Más la primavera, ¿no, RAÚL? igual fue Platón aburrido en su cavern.
Si empezamos con patadas al hígado, VICENT... Pues ya sabes bien que es así.
SOMBRAS, no creas, algunos escapan, a la tremenda eso sí, por borrar una mancha, estropean la camisa entera.
Yo también busco sombrillas con conexión bajo las que cobijarme, NÁN, qué duro es esto de las vacaciones... alcalde o mierda, es mi sino.
No la conozco, FRANCIS, y ahora no puedo acceder a ella pero a la rentrée lo haré y te comento impresiones. El nombre ya promete.
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