jueves, 28 de julio de 2011

Querido diario



A veces lo pienso, no creas, escribir un post cada día, dejar constancia de que he estado aquí, aunque no sepa exactamente qué coño es aquí. Que el tiempo se detenga en esta página, apenas un ratito, que esto es Internet, ya sabes, y no una puta novela de Dostoievski.
Escupir palabras con cierto automatismo, como esas máquinas escupen pelotas de tenis ciegamente, aunque tú creas que tiran a dar.
Todo cambia entonces, ya uno no se plantea si tiene algo que decir o no (entonces nunca escribiría), si supera los detestables estándares de calidad, sino que escribir se convierte en un acto casi involuntario por rutinario, como evacuar (¿he dicho evacuar?), en el que uno pone las expectativas justas que caben en la taza del váter, consciente de que lo que construye es más la costumbre de inventariar que el inventario en sí.

Lo cierto es que siempre he pensado que los diarios eran cosa de personas débiles, sentimentales o francesas. De personas con poco que ocultar. Si hasta Kafka en sus diarios se ponía tontorrón.
Recuerdo que de pequeña, quería escribir un diario, con tapas acolchadas, y delicadas flores en la portada, con su candado y su llavecita. Pero ya consciente de mi monstruosidad, de que si abría el grifo, el líquido verdoso y purulento que manaría nada tendría que ver con el agua, y sobre todo de mi falta de constancia, de mi incapacidad para mantener bajo llave los futuros motivos de mi exilio emocional, siempre lo posponía.
Hace ya tiempo que el grifo gotea, y que he aprendido a esconder mis ominosos secretos tras las palabras, a camuflarlos bajo metáforas, confiando en que tus ojos serán la llave, que verán y dejarán correr, como el agua.

Ha muerto Agota Kristof.

Y se me ocurre para acabar que decir Querido diario equivale a decir Querido dios, a comunicarse con esa altura que todos llevamos dentro.
¿Tú sabes lo que es que dios sea hombre? ¿Tú sabes lo que significa que aunque lo niegues siete veces al día, siempre aparezca de refilón una barba, siempre quede en lo más alto una imagen de dios, oh, Dios- espera que te pongo la mayúscula- que es un macho? Y yo todo el rato hembra. ¿Tú sabes lo que eso significa?

7 comentarios:

Sombras Chinescas dijo...

Cuando un diario se publica en blog es pornografía emocional.

Saludos.

Raúl dijo...

Tienes chispazos de una brillantez envidiable. Esa frase -y cito-: "(...) siempre he pensado que los diarios eran cosa de personas débiles, sentimentales o francesas."; es pura maravilla, BB.
Por lo demás, paso de ponerme trascendental a estas alturas del año, así que no comento nada más.

Albert dijo...

“Pero ya consciente de mi monstruosidad, de que si abría el grifo, el líquido verdoso y purulento que manaría nada tendría que ver con el agua...”

¿Ni una palabra de autocrítica ante tan flagrante error de apreciación? ¿O es que lo sigues creyendo? Lo que mana es agua limpia y fresca. Luego corre sinuosa y libre, sin atenerse a cauces ni detestables estándares, y aún así nunca se desborda. Agua cristalina. Un beso.

HellForger a.k.a Andrés dijo...

Una frase que me ha gustado es: "Que el tiempo se detenga en esta página, apenas un ratito, que esto es Internet, ya sabes, y no una puta novela de Dostoievski."

¿Porqué?, porque precisamente para escribir hay que tener ganas de hacerlo, sin esperar que cada hoja escrita sea una de arte merecedora de un premio, y además, la práctica hace al maestro.

TRABAJO ARTESANO dijo...

Te invito a que veas mi nuevo blog, puede ser interesante.

http://trabajoartesano.blogspot.com

NáN dijo...

No sabía lo de Agota. No sé, últimamente, nada de nada. dios-Dios, ¿es macho?

Bárbara dijo...

Me encanta la pornografía, SOMBRAS, con o sin emoción. Saludos.

Es una boutade que dirían precisamente los franceses, RAÚL. El verano es por otra parte la mejor época para ponerse trascendental, encuentro.

No, ALBERT, los buenos diarios, al menos los que a mí me gustan, son los que contienen confesiones monstruosas, de esas que en vida te enemistarían con todo tu entorno. Y gracias por ver agua. Besito.

Pues sí, HELLFORGER, el otro día pensaba justamente en eso, en gente que hace cosas y además escribe. En Jaime Bailey en concreto. Los prefiero a los escritores-escritores.

Macho-macho, NÁN, tiene unos huevos... o igual es la perspectiva, desde aquí abajo.