miércoles, 27 de julio de 2011

Back to black



La muerte, digamos que voluntaria, tiene algo de desprecio hacia los que nos quedamos aquí, como un pasar de largo sin girar la cabeza ante un tío macizorro o una rubia despampanante. Un declinar educado, silencioso, eterno.
Provoca cierta extraña envidia. Cierto extraño alivio. Cierta extraña rabia. Una conocida tristeza.
Lo de Amy pudo ser un prolongado derrape, o que a veces lo que tenemos entre las manos, ya sea una adicción o una televisión destripada, se nos va de las manos. Y sin embargo, ya se adivinaba justo delante de la politoxicomanía, una flambeada insuficiencia vital, una mirada puesta en la meta bajo el fuliginoso kohl.
Combina mal el éxito superficial con la desgracia íntima. Obliga a buscar formas de volver a casa, como el libro de Zambra que leo. Formas de volver al negro. Back to black. En contraste, esa luz que abría con su voz sobria, apuntalada con tanqueray, segura y firme. En contraste, ese cuerpecito ebrio, sujeto por dos palitos de rosquilleta. En contraste, el robusto talento que la sostenía. En contraste, la frágil tentación de complacer a los ávidos de carnaza.
La muerte de su talento nos hace, a los que sólo sabemos decir adiós con las palabras, un poquito más planos, sin contraste. Y un poquito más miserables, también.

10 comentarios:

Sombras Chinescas dijo...

El éxito superficial combina mal con casi todo.

saludos.

Francis Black dijo...

Al lado del carril de la vida, por donde todos andamos, hay una vía paralela, que eligen
solo los iluminados. Vía expresa, no se detiene en ninguna estación ni se deja tentar por
las delicias del paisaje. Ella lleva directamente a su término y en el plazo más corto, pues el
tiempo que la gobierna no es el que figura en nuestros relojes. ¿Quién no ha estado
tentado alguna vez de seguirla? He conocido héroes precoces, drogados inclementes, que
desdeñaron la senda ordinaria, por su prisa desesperada de llegar, centelleando, a la muerte.

Julio Ramón Ribeyro

Anónimo dijo...

Cómo distinguir desde fuera el exito superficial o el profundo? Creo que ha ese nivel tan solo llega el afectado, los demás nos limitamos a mal entender como alguien que ha podido tenerlo casi todo ha acabado no teniendo casi nada.

Vicent.

Anónimo dijo...

la"ha" sin hache, que me rechina leerla... :-)

Vicent.

Juan C. dijo...

yo no creo que no soportara el éxito. Quiero decir que no creo que su caida se deba a un éxito mal digerido. Creo que como todo gran artista lo que no aguantaba bien Amy es la vida, sin más. Ya se ponía hasta las cejas a los 16 por lo visto...

Saludos

Bárbara dijo...

SOMBRAS, se me ocurre que con la mediocridad no combina del todo mal. Hay bastantes ejemplos. Saludos.

Interesantes palabras, FRANCIS. No conocía al tal Julio Ramón.

Evidentemente, son todo hipótesis, VICENT. El éxito masivo es como un torbellino ciego que de pronto te atrapa, no tiene una causa lógica, pero sí creo que si te coge a contrapie acaba por centrifugarte definitivamente.

JUAN C., no creo que la causa sea el éxito mal digerido pero sí creo que todo lo que conlleva esa fama no ayudó mucho, la verdad. Saludos!

HellForger a.k.a Andrés dijo...

En efecto, como bien dices "combina mal el éxito superficial con la desgracia íntima", porque en muchos casos la necesidad emocional lleva a salidas peligrosas. Ahora que, cada quien tiene su vicio particular en el cual buscar refugio, algunos peligrosos para el cuerpo y otros no tanto, pero todos entrañan cierta tristeza para el alma.

NáN dijo...

la generación de los 27. la gran hoguera, qué sé yo, que me muevo como una tortuga y husmeo.

NáN dijo...

anoche leí unos versos de Anne Michaels (Modi = Modigliani)

Hay dos clases de biografías del alma:
Modi atiborrando la suya de vida.
La mía hambrienta de tanto protegerla.

Bárbara dijo...

HELLFORGER, lo malo de los refugios es que en cuanto te descuidas, se han vuelto cárceles.

Increíble vida la de Modi. Más que unos versos, son una confesión. Y qué decir de la hoguera del 27, lo a gusto que quemaría yo a Lady Gaga, Bisbal y demás, y que tenga que arder la pira con talento...