sábado, 28 de mayo de 2011

Culpable


Vi en la tele la historia de una actriz porno. Cuando tenía dos años presenció cómo su padre asesinaba a su madre de un disparo, justo después del desayuno, con ella misma, las tazas manchadas de café con leche y el plato migado de las tostadas como únicos testigos.
Era rubia de bote, llevaba tatuados en la piel dragones y esa clase de animales con colas que se enroscan. Sus brazos eran muy delgados y sus tetas muy grandes, lo que la hacía exudar una frágil fortaleza. Lucía esa piel morena de plátano maduro que dan los rayos uva. En el espejo- había un espejo- se reflejaba la pierna del cámara, un trozo de vaquero oscuro, ella le hablaba al espejo porque nosotros éramos el espejo. Bajo esos morritos hinchados, esas pupilas dadivosas, esa nariz chata, transparentaba el rostro de una niñita, moteado de sangre, los bigotes blancos de leche.
Pensé en todos aquellos hombres eyaculando por contrato sobre su rostro, y en la sangre de aquel disparo, aerografiada sobre su carita de niña. Pensé que el tiempo era sólo un chiste, o un chicle sin sabor de tanto mascarlo, o una peonza que gira y gira, sin apenas moverse del sitio.
Pero ella no venía a quejarse de lo áspero de su vida, no venía a quejarse de su padre, ni de los directores desconsiderados, ni de sus nalgas enrojecidas a trozos, ni del semen que a veces escuece los ojos, ni de la sangre reseca que tanto cuesta de sacar. Ella venía a denunciar que la llegada de Internet estaba echando a perder el negocio. Su negocio. Poniendo en peligro su medio de vida.
Me sentí culpable, claro.

7 comentarios:

Albert dijo...

Uff…Excelente. Culpables, sí. Todos. Me ha hecho pensar ese sutil paralelismo entre la sangre de la madre en la carita de la niña y el semen remunerado en el rostro de la mujer adulta. Si yo tuviese la fortuna de que se me ocurrieran cosas así, quizá tampoco me resistiría a escribirlas. O quizá sí.

Los “quizás” vienen a cuento porque , me parece, tenemos una noción distinta de lo que es y lo que significa el porno. En realidad, eso mismo sucede probablemente entre los hombres en general y las mujeres en general. O tal vez no. Muchas dudas, pero es de eso de lo que se trata, de ofrecer motivos para dudar. Y de escribir como tú lo haces, claro.

Gracias por el link, acabo de verlo.

Bárbara dijo...

"Casi" todos culpables. Una vez se me ocurrió decir a la hora del café, rodeada de jóvenes madres: como ahora todo el mundo ve porno en Internet... y se hizo un silencio incómodo.
Sí creo que es distinto el porno visto por hombres y por mujeres, he hablado de eso algunas veces. Como mujer, hay cosas que ves y duelen, sabes que duelen, así es que para verlo bien una tiene que abstraerse, convertirse en algo a medio camino entre un hombre y una mujer (y superar la estética de gimnasio de barrio, claro). Que el dolor esté entremezclado con el placer parece enteramente femenino (o gay). No sé qué significa eso ni qué consecuencias acarrea, pero es así.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Y, por si no fuera suficiente con Internet, esas campañas en contra de la prostitución que pregonan desde sus estrados los meapilas de turno camuflados, sentenciando, a partir de sus arcanas mentes, lo que conviene o no conviene hacer a cada cual. Nunca he tenido claro si todo lo relativo al sexo es tan malo… (con el gustito que da)… como nos han incrustado por la vía de la “educación” en nuestra cocorota. Entiendo que las prohibiciones fuesen una especie de condón muy efectivo en épocas con métodos anticonceptivos poco fiables, pero que eso tenga que seguir siendo “lo prohibido” en una sociedad como la nuestra… eso no lo entiendo.

Naturalmente, cuando hablo de la prostitución, me refiero a ésta en sí, no a la explotación que pueda haber en su entorno, que es absolutamente despreciable, como cualquier otra forma de explotación entre humanos.

Besote.

NáN dijo...

El porno me aburre, así que, por una vez, y sin que sirva de precedente, hay algo de lo que soy no-culpable.

Posiblemente no haya visto el porno adecuado, que pueda excitarme. Pero cuando una noche he zapeado, 30 segundos por cadena, y he pasado por una película de esas, cumplidos los 5, 15 o 30 segundos he pasado al siguiente canal. Es un buen ejercicio para irte a dormir, ver que no hay nada que te interese.

Lo que sí creo es que esa señora había encontrado un trabajo que, a pesar de los inconvenientes, le resultaba satisfactorio. E Internet se lo está cargando, con las descargas gratuitas. LAs víctimas de este movimiento nunca son los grandes. Se seguirá haciendo cine políticamente subvencionado y vendido a las cadenas de TV: aunque no haya un solo espectador de sala, los productores habrán ganado dinero.

Pero las empresas pequeñas, como supongo que son las que daban trabajo a esa señora con pelis de bajo presupuesto, desaparecerán. Lo siento por los cámaras, las actrices y los actores..

Aprovecho para recomendar a todos un libro de poemas sensacional: "La prisión delicada", de Beatriz Russo. La poeta habla de las prostitutas como nunca había oído hablar, ciñéndose a finales del XIX y principios del XX, cuando todos los prerrafaelitas iban con prostitutas que convertían en amantes y, en algunos casos, en esposas. Tiene una sen(x)ualidad muy potente, y transmite la idea de que incluso las que no triunfaron con pintores que las trataban como damas, era preferible hacer ese trabajo que doblegarse 6 días a la semana,13 o 14 horas. en una fábrica. Las putas y las trabajadoras morían jóvenes y jodidas, pero las primeras tenían a veces sus momentos de gloria.

Desde que leí ese libro, se me afianzó la idea que tenía ya sobre ese tema. Una idea bastante amoral.

Raúl dijo...

Para sentirse, para sentirse...

Bárbara dijo...

Pues sí, MSM (¿por qué habré tardado tanto en abreviarte? eres el reverso del sms), la hipocresía y lo políticamente correcto campan a sus anchas. Las putas hacen mucho más por la sociedad que los grandes empresarios, deberían tener ventajas fiscales o algo.

Quedas absuelto, NÁN. Tiene muy buena pinta ese libro, me encantan las historias de alcoba de otras épocas. Por otra parte, cada uno encuentra el grado de prostitución al que quiere dedicarse. O dicho de otro modo, todos tenemos un precio, lo importante es conocerlo.

Y no soy la única, RAÚL...

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

O algo, sí Bárbara, pero son los perros más flacos y ya sabes que son, por tanto,son proclives a la mayor cantidad de pulgas... los otros, los grandes empresarios, esos lo que tienen es más ladillas y eso que follan menos. ;-)