lunes, 29 de noviembre de 2010

T.


T. me llama de vez en cuando. Me hace regalos, calcetines de colores, un cuadrito en relieve de Jimmy Hendrix, un mono vaquero, unos zapatos demasiado grandes, un peluche para el niño, réplicas en miniatura de una moto con sidecar, de un Corvette.
T. ya no es el T. que yo conocí. Hace muchos años T. se comió un montón de tripis de una tacada y desapareció. En su lugar creció un nuevo ser.


Nos enrollamos alguna vez el antiguo T. y yo. Era un chico guapo, era serio, era interesante.
Ahora es fundamentalmente un enfermo, alguien que se ha acostumbrado a no entender el mundo. Alguien que tiene barriga, los piños estropeados y un funcionamiento del cerebro peculiar. Alguien que nunca dice la frase que esperas.
Nos enrollamos cuando yo tendría unos 14 años y él unos 17, en la urbanización de la playa.

Luego nos vimos alguna vez más en la ciudad, sin compromisos, nunca nos hicimos novios.
T. tenía una Vespa blanca y un día, el coche de delante giró a la derecha sin poner el intermitente y nos caímos.
Otro día, cuando ya se había iniciado la mutación, parados en un semáforo, empezó a sacar la lengua y a hacer grotescas muecas obscenas al coche de al lado donde una señora, aterrorizada y escandalizada a partes iguales, permanecía rígida en su asiento, sin atreverse a mover una sola vértebra del cuello mientras T. casi le hacía un lavado completo del capó con la lengua.
Yo también permanecí inmóvil, sentada en la Vespa, detrás de él, como si no pasara nada. Entonces, cualquier cosa que sucediera me parecía natural por el simple hecho de estar sucediendo.

Su familia, farmacéutica, no escatimó en tratamientos y psiquiatras, incluso lo llevaron a Madrid.
T. nunca dejó de llamar a casa con periódica puntualidad, a la que era la casa de mis padres, llamó en todas las épocas, cuando yo ya no estaba, cuando ella vivía sola, completamente trastornada, aunque fuera para mantener una brevísima conversación incongruente.
T. se convirtió en una de las pocas personas del pasado que sigue estando ahí, aunque ya no sea T.
Yo no sé qué hacer con sus regalos.

28 comentarios:

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

T., T., T. ... ... ... ¡Cuántos T. en nuestra vida!: "Y eso que hoy es un cascajo fue la dulce metedura, donde recobré el honor"; no he podido se ya más papista.

Besos.

Olga Bernad dijo...

Yo tuve un T.
Hay una extraña fidelidad extraviada que parece encerrar un poco de amor, algo que no todo el mundo ha sabido guardar.
Me pone triste leerte.

Araceli Esteves dijo...

Qué triste, querida.No te veo tirando sus regalos.

Gemma dijo...

Desde luego, T. merece seguir creyendo que puede contar contigo, aunque sea el otro T. el que a ti te hubiera gustado ayudar.
Un abrazo fuerte, Bárbara

(Lacerante entrada...)

NáN dijo...

Es tan duro que me cuesta decir lo que siento. Quizá porque lo que siento me contradice lo que digo que soy.

Volveré.

Isabel dijo...

Los regalos siempre tienen esas dos caras.

Besos

jesus vera dijo...

T me recuerda un amigo del bachillerato , compañero de farras ,, que por un accidente quedo afectado del cerebro ,, y de igual manera nunca volvio a ser el mismo..
.. apenaba verle así .. un poco como tu T. nunca sabiás que esperar.

..Por un tiempo continuó tomando clases ,, hasta un buen día ,, que no supimos más nada de el. ...??

.. Tu T,, me recordo a mi excompañero .. que ni se ,, si aún viva.

Pedro Herrero dijo...

Yo diría que al otro lado del Atlántico hay alguien que se te parece. Físicamente, no sé. Pero detecto parecidas vibraciones en la manera vigorosa de abrir surcos cuando coges el teclado. Aunque, claro está, puedo estar equivocado. Por si acaso, toma nota:
http://yuyodelsuburbio.blogspot.com

Ya me dirás. Un beso.

Josep Vilaplana dijo...

Tal vez todos seamos “T” (saltar al vacío para eludir el vacío) y lo único que varía es la cantidad de tripis que en su día nos tomamos y la altura del abismo que acoge nuestra caída (irrisorios algunos, insondables otros).

Sigo leyéndote en silencio, muy despacio.

Un beso Bárbara.

NáN dijo...

Porque sí, porque te lo merecs, porque también ando mal de los piños, te regalo esta entrada del bloa Máquina de palabras.

http://jyanes.blogspot.com/2010/12/mutis-por-el-foro-juan-yanes.html

¡Qué digo esa entrada! Te regalo el blog entero para las tardes de oroño y las mañanas de invierno.

NáN dijo...

"oroño", ¡qué gran invento! La luz de primera hora de la tarde en la época otoñal.

Por no mencionar "bloa" para referirme a ese blog de Juan Yanes, que como una constrictor tiene estómago para todo lo bueno.

BB dijo...

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la luna rodando por Callao...
Se me apretó el alma con este relato de ese pobre T. que se ha quedado preso en una sola realidad, tú...
Un beso
BB

ca dijo...

Tanto Tiempo...

NáN dijo...

Encajar esa locura en la vida que vivimos como no locos es duro, porque la locura del exterior, rotunda, está sola y es persistente en su acoso a nuestro tiempo.

Negarla, es negar a nuestro hermano, pero también a nosotros mismos.

Ania Alonso dijo...

Me ha cautivado la forma en que lo has narrado...
Un beso!

NáN dijo...

Echo de menos
tus palabras abiertas
y ese dedo en la herida
que deja el alma revuelta.

Juan C. dijo...

¿Y no te da una pena enorme mantener contacto con él?

caramenta dijo...

Cuida de T.
Esa persona del pasado te necesita en su presente.

Intenso.

Anónimo dijo...

Hola Bárbara.

Echo de menos leerte, y más cosas. Espero verte pronto por Valencia. Iré del día 5 al 11.

Besitos guapa
Ana P.

Juan C. dijo...

Pero, ¿dónde está Bárbara?

Lionel Messi dijo...

thank you for this
http://live4sports2.blogspot.com/
http://ronaldo2012.blogspot.com/

Miguel Ángel Maya dijo...

...Me has estremecido, y me he quedado sin palabras, sin ninguna...
...Gracias...

NáN dijo...

Es usted muy grande.

Los criticones dijo...

We miss you

ARM

Rosg dijo...

Me gusta como describes las cosas de T y tus propias cosas. Pero hay tanta tristeza en lo que dices ...

Un abrazo.

Vicky dijo...

Impresionante y lamentable:"una vez conocí a alguien..." que frase más deprimente, se usa sólo para los muertos ¿quién vive en su cuerpo?

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Creo que ya te he dado suficiente tregua: ¡Necesito aireeee!!!!

Bárbara dijo...

Mil gracias a todos por vuestros comentarios.