viernes, 17 de septiembre de 2010

Toothpaste kisses



He de animarme. Debo animarme. Voy a animarme. ¿Cómo se ahuyentan los malos pensamientos? ¿De qué raza de perro son los ladridos disuasorios? Seguro que hay alguna perra en mi cabeza. Dormita. Mi cabeza es mi mayor aliada. Mi cabeza es un enemigo disfrazado de boy scout.
El resto está todo fuera. La pereza, la desesperanza, el gran salto. Dentro sólo se puede pasar del uno al dos. Y luego del dos al tres. Y luego del tres al cuatro. Ahí fuera está el infinito. Dicen. Yo simplemente creo que hasta el ocho se cansa de ser ocho algunas veces.

Y esa voz masculina de crío-hombre que bisbisea dentro de mi cabeza. No sé qué dice su letra, palabras sueltas y puntos suspensivos entre ellas que anudo marineramente. Desisto de buscar la traducción, me gusta pensar que habla de besos gratis y de salivas caras.
De cómo enseñar los dientes, susurrando. De cómo emitir ladridos inaudibles.

13 comentarios:

Josep Vilaplana dijo...

Ese perro es de una raza que no pesa -un cruce de levedad y casi nada- y por si fuera poco se trata de un perro que, a diferencia de todos los demás perros, cuando ladra sonríe (le da mucha risa saber que sólo ahuyenta sombras de perros sombra).
En lo que la ocho se refiere, claro que se cansa el pobre de ser ocho, con ese trazado cansino e infinito al que un mal dios le destinó; pero lo que peor le sienta es pensar que él más dos son diez (otro gallo le cantaría si decidiera sacar a bailar al tres; o que a partir de ahora, y sólo por un rato, la suma de él más cuatro fueran seis; otro gallo le cantaría si supiera que un ocho sólo es la absurda propuesta de alguien excesivamente asustado).
No me tomes en serio. No los tomes en serio. No te tomes en serio.
En serio.

BB dijo...

Sí que debe cansarse el ocho de ser ocho...porque el tres, es como un signo de interrogación...pero, el ocho es un regreso al punto de partida, un seguir y seguir, hasta el infinito. Si que es triste eso de ser ocho y saberlo...
Esos besos son la antesala a la mononucleosis...
Besos, bárbara Bárbara.
BB

mi nombre es alma dijo...

Vengo a animarte, a deshacerme del perro que ladra, y a conseguir que la cabeza sea lo que debe ser. Si me lo permites.

Pedro Herrero dijo...

Te diría que los malos pensamientos se ahuyentan comiendo a la carta de vez en cuando, sin limitarse al menú del día. A veces, también, los malos pensamientos huyen cuando se dan cuenta de que uno puede ser aún peor que sus peores pensamientos. Tampoco es descartable un poco de ayuno. No porque siente bien, sino porque a lo mejor te acaba de hundir. Y entonces sí. Entonces incluso el menú del día te sabe a gloria.

Besos.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

¿Desanimada?... No consigo imaginarte así ni aún en tus momentos más bajos… ni aún en momentos otoñales de mirada al infinito tras los cristales de una ventana. Por cierto, que la mía –la ventana- parece que quiere anticiparse: se ha vuelto gris de atonía y lluvia: debe de ser que, como los bostezos, el estado anímico se contagia. Y en este caso, con mi propensión plagística, ni te digo… además, para postres, mira lo que estoy escuchando:

http://www.youtube.com/watch?v=OKZSVFp-Mn4&NR=1

En fin, intentaré recuperar los ánimos, que la cordura… Pero los monocitos (BB), los justos y necesarios por litro de sangre.

Besos gratis, si los hubiera.

NáN dijo...

Carta a Bárbara de un romano

Aquí, en la Civilización descascarillada, se teme oficialmente la llegada de los bárbaros. Todos sabemos que el temor no es sino un deseo intenso.

Hace varias entradas que estás tan viva que salgo de las murallas para leerte y me atrevo a quedarme mucho rato. Estás viva y eso desconcierta.

No cruces, no crucéis (¿cuántos sois en el campamento?) las murallas. No ganarías nada y perderías por hacerte como nosotros. No te quedes sin cruzarlas, porque os convertiríamos en un parque temático.

La solución parece difícil (no para nosotros, que nos basta que te quedes ahí fuera, como un temor deseable), pero no hay nada que no esté al alcance de una perra cruzada con un boy scout.

Desde el Templo de la Nada

Un romano más.

Sombras Chinescas dijo...

Los malos pensamientos se ahuyentan no prestándoles la atención que no merecen (receta mucho más fácil de postular que de ejecutar).

Saludos.

Jesse Custer dijo...

Perro ladrador poco mordedor... guau! guau!

Anónimo dijo...

me encanta tu veso prosaico,felicidades!!!;)

Vértigo. dijo...

Buen texto, me gusta esa sensación de rapidez, de velocidad de pensamiento. Muy bien expresado (:

Bárbara dijo...

Perdón por el megarretraso en la contestación.

JOSEP, el perro es bueno,es callejero, claro. ¿Sonríen los perros?
No me tomo nada demasiado en serio, salvo lo verdaderamente serio. Es decir, nada. Un beso muy en serio.

Pues bienvenida la mononucleosis, BB, me gustan mucho esos besos empalmados, dan ganas de salir a la calle a besar a lo loco y llegar hasta Panamá. Un beso.

A ti te lo permito todo, ALMA, o casi todo. Gracias, guapa. Guau.

PEDRO, supongo que cada uno tiene su receta secreta, sus ingredientes, y sobre sus misterios papilarios en la lengua.
Besos.

Bárbara dijo...

MUYSEÑORESMÍOS, El piano está contraindicado en nostalgias otoñales, como todo el mundo sabe. Lo de la ventana gris se cura con un poco de Cristasol y un paño seco ;)
Tienes razón, nunca son gratis los besos. Por eso me gusta mandarlos para cobrarlos algún día.

Carta a NÁN
Querido romano, dos puntos, qué distinto se ve el campo de batalla desde aquí. Y sin embargo sospecho que es exactamente el mismo que desde allí, hasta la misma vista si me apuras. Debo de estar haciéndome mayor porque la túnica de cuero con escamas ya no me sienta tan bien como antes y los calzones me hacen antiestéticas bolsas.
Sigo vigilándote desde esta otra nada, que es idéntica a la tuya, sospecho, siempre dispuesta a luchar.
Y siempre tuya,
una romana única, otra más.

Ese es el tema, SOMBRAS, que obedezcan los muy perros. y los míos son tan indisciplinados...
Saludos.

Y a perro flaco, todo son pulgas, JESSE, grrrrrr

Gracias ANÓNIMO, y un veso ;)

Gracias VÉRTIGO, es lo que tiene este mundo de videoclip que vivimos.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Intento seguir tus consejos: de ahora en adelante, nada de piano en combinaciones nostalgico-otoñales; lo del Cristasol, lo he intentado y sólo he conseguido la luz, no con ese producto, sino con la que emana de mi ordenador al traerme algunas páginas.

En cuanto al beso: hago una excepción y te mando uno que no tiene siquiera los gastos de envío.