viernes, 3 de septiembre de 2010

¿Somos cucarachas?

Hay una falaz confrontación, una tramposa dicotomía entre cabeza-corazón, arte-ciencia, lo femenino- lo masculino, romanticismo- realismo, pasión- razón. Y hasta PP- PSOE, si me apuras.
Es como querer disgregar la eyaculación del semen, por poner un ejemplo.
Claro que está Sánchez Dragó, que no echa ni gota, tántricamente hablando, pero no por eso va a cerrar Durex su fábrica de preservativos, digo yo.
Una cosita absurda por demás.
Traducido a la literatura: ¿podemos hablar de libros cerebrales y libros sentimentales?
Yo creo que no. El otro día leí (creo que fue en el blog del lector malherido) que una novela era buena porque hablaba de procesos mentales y no de sentimientos.
Cabeza versus corazón.
Pero ¿qué somos?, ¿cucarachas?, ¿acaso podemos sobrevivir una semana descabezados, como ellas?
Dicen que cuando te decapitan, apenas puedes ver durante unas décimas de segundo cómo el suelo se te viene encima hasta que chof.

Aunque no sé quién lo dice, claro, alguien que debía de hablar más rápido que Ozores leyendo las definiciones del Pasapalabra.
Sin cabeza no somos nada los humanos.
Todo está en la cabeza, toda recreación al menos. O no está en ninguna parte si me apuras. Porque las ideas son invisibles, insípidas e inodoras, exactamente del mismo sabor, color y olor que los sentimientos.
Porque sentirse es pensarse, y pensarse es sentirse.
De igual manera, yo podría afirmar alegremente que todo está en los dedos porque son ellos los que escriben, los que piensan. Podría liarme a defender las novelas táctiles, frente a las mentales o las sentimentales.
Porque sentirse es tocarse y tocarse es masturbarse, para qué nos vamos a engañar (hoy estoy tontina;)
¿Qué quiero decir con todo esto? Que al final es una cuestión de pereza o de escasa capacidad de calado. Que no existen libros, estilos, párrafos más sentimentales, menos mentales sino menos currados, simplemente. Que han sido macerados menos tiempo o con menor intensidad antes de ser encuadernados. Angustias, rencores, valores, envidias, amores que han salido crudos del horno.
Que la ciencia contiene tanta magia como la poesía exactitud, que el PP tiene exactamente los mismos intereses que el PSOE pero contrapuestos, que Goethe escribió un tratado científico del amor, que Sánchez Dragó debe de tener la próstata nadando en semen. Que a veces soy un hombre. Que la pasión son todas las razones del mundo.
Porque escribir es eso: dar de comer tus propias vísceras, sesos y entrañas, en su punto. Sangrantes por dentro, torraditas por fuera.
¿Te apetece probar un poco?

16 comentarios:

Araceli Esteves dijo...

Ahora entiendo lo de Sanchez Drágó. Yo pensaba que era de nacimiento, gracias a ti sé que todo le viene del subidón de semen a la cabeza.

NáN dijo...

Yo como de lo que tú me des.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

¿No te ha dicho nunca nadie que deberías dedicarte a la literatura o lago?

Sí, creo que desde hoy te llamaré "la tía redonda"...

(Otra vez apropiándome indebidamente de tus cosas... es que...).

Isabel Romana dijo...

No sabía que las cucarachas pudieran vivir un tiempo sin cabeza. Hay gente que vive así toda una vida, hasta los 70 y más... Un abrazo.

mi nombre es alma dijo...

Podemos hablar de libros cerebrales y de libros sentimentales, si. Otra cosa es que existan. Los humanos con cabeza o sin cabeza, hablamos mucho de cosas que no existen.

Un abrazo

Olga Bernad dijo...

Por hablar, se habla de todo: sexo, amor, literatura, ovnis. Al menos tú hablas de una manera un poco distinta. Y, sí, me has aclarado (algo) el tema Sánchez Dragó. Yo no sé si sería muy partidaria del sexo tántrico. Soy muy clasicona, me parece que si mi pareja no eyacula es que no le ha acabado de gustar. Y luego lo de "semen retentibus venenus est": me inclino por pensar que puede ser cierto. De escribir, qué decirte. De las cucarachas, que haberlas, haylas.
Me gusta mucho venir a leerte, aunque no te tenía enlazada y me olvidaba de cómo llegar. Ya lo he solucionado.
Saludos.

NáN dijo...

No es que sea un defensor (ni detractor) del sexo tántrico (aunque los adjetivos matan: me acuerdo de la "democracia orgánica" de Paquito). Pero en su defensa, he de decir que Sánchez Rayó ya era tonto antes de no meneársela.

Viendo el éxito de público de tu entrada sobre la poesía, me están dando ganas de hacer una editorial de poesía.

Volveré (probablemente), porque leerte cada dos días, como poco, es un consuelo.

Sombras Chinescas dijo...

En efecto, y después vomitarlas y ponerlas a secar entre papeles, como flores marchitas.

saludos.

Martí dijo...

Por supuesto que toda novela es un proceso mental, aunque apunte directamente a los sentimientos. Incluso el peor autor de novelas románticas medita cada paso que da en su novela antes de vomitar todo lo que escribe. No creo en la literatura sin sentimientos y pienso que uno no puede llamarse autor sin antes concebir lo que quiere expresar. A menos que te llames Sánchez Dragó, porque como bien dicen Nán, ya era tonto antes de meneársela.

dijo dijo dijo dijo...

Eu sí creo en los sentimientos y pensamientos separados. Toudo está en el cerebro, hasta Dios y el suicidi..., mais en la carretera cerebral siempre hay una salida hacia el sistema límbico que inhibe otros sistemas frontales más asociativos y por michael ende, más racionales (y viceversa, y parchís).

Son apagones temporales, pero haberlos haylos. Algunos mendruguetes van siempre con el automático emocional metido chillando a las cabras, y otros kasparofses que si too el día creyéndose gladiator en Una mente maravillosa, ayyy madree míaaa, copón.

Pué ser que en el fondo lo que tú dices sirva pa los q gastan un buen relé q tanto hace ecuaciones de lo romántico (como tú jodía en la fórmula), como histerismos sobre moléculas químicas (Aldous Huxley, por ejemplo), los del bonobús entre lo sesudo y lo sentimental.

Miguel Ángel Maya dijo...

...Esas separaciones o segregaciones de la psique y el latido son, como todas las separaciones, arbitrarias...
...La cosa es llevarlas bien, sobre todo cuando uno se topa, día a día, con un mundo que las utiliza como si fueran verdades como puños...
...Un abrazo...

Miguel Ángel Maya dijo...

...Cuando son espejismos como puños (olvidé decir)...
...Otro abrazo...

NáN dijo...

A rachas soy muy cuca.

Isabel dijo...

Ya quisieramos, digo, ser cucarachas para sobrevivir como ellas. Ayer difundieron la noticia de que nos van a salvar de las superbacterias que se instalan en nuestro organismo y no hay manera de echarlas, y a saber: esta cura la van a sacar de la misma cabeza de las cucurachas.
Yo desde entonces las amo y estoy esperando que del cuerpo le saquen algo a ver si nos curan de la estupidez.
Y esto no es desearle la muerte, ellas siempre sobreviven.
Besazo.

Bárbara dijo...

No conozco yo tan a fondo las interioridades de Sánchez Dragó, ARACELI, pero coincido contigo tanto semen mental no pué ser bueno.

NÁN, pues prepárate que te voy a cebar, para luego comerte, como la bruja de Hansel y Gretel. Yo creo que lo del inefable Paquito venía a ser una democracia tántrica, como muy padentro, como de insufrible monólogo dramático.
Y sí, eres cuca, cuca.

A la literatura o al arroyo, MUYSEÑORESMÍOS, que viene a ser lo mismo. Tú roba, roba, que cuando te mande a los de la SGAE te vas a enterar ;)

jeje, ISABEL, así es y además se han hecho inmunes al Raid. Y no veas cómo se reproducen. Un abrazo, hermosa.

Sí, ALMA, los humanos hablamos demasiado. Y los políticos también.
Un abrazote.

Y bien que haces, OLGA,
yo no me creo nada relativo al sexo que no haya experimentado en carne propia. Ni sexo tántrico ni multiorgasmos, es todo mentira.
Saluditos.

Lo malo, SOMBRAS, es que si no se conoce bien la técnica, apestan. ¿habría que cambiar los cursos de escritura creativa por los de jardinería ornamental? yo voto a favor.

Bárbara dijo...

Supongo, MARTÍ, que una vez de acuerdo en que todo son procesos mentales, podemos tratar de establecer matices y sutilezas más o menos sentimentales.
Pero a mí me pasa igual, si no hay ahondamiento mental en los sentimientos, no me interesan las historias. Me pasaba lo mismo con las pelis de vaqueros de pequeña, no me gustaban porque no salían chicas.

DIJO DIJO DIJO DIJO, evidentemente, eu sei que hay diferencias entre los pensamientos y los sentimientos, por algo se llaman distinto. Igual que las hay entre hombres y mujeres, sólo que yo no sabría decir exactamente cuáles son. Eso es lo que quería poner en duda, que haberlas, haylas, pero ¿son exactamente las que se dicen, de una forma un tanto esteriotipada o existen diferencias más significativas que son las que de verdad marcan la diferencia? De hecho, si no se sabe bien cuáles son esas diferencias, eso podría querer decir que haberlas, no haylas. Que viene a ser como lo de Dios, al gusto. Creo. ;)

Estamos de acuerdo, MIGUEL ÁNGEL. Ahora mismo me gustaría saber quién fue el primero al que se le ocurrió esa asociación o disociación entre cabeza y corazón y por qué no fue entre hígado y bazo, o vejiga y pulmones.
Muchos besos.

Qué bueno, ISABEL. Aún así, la noticia no mitiga el asco visceral que siento por ellas, tan sentimental y poco racional, como buena mujer que soy. ;)
Un beso, guapa.