jueves, 5 de agosto de 2010

La fórmula


Bruno está enamorado y nadie le ha enseñado. Ella tiene 14 años y se llama Bárbara (como yo) (este paréntesis aclaratorio es estúpido en grado supino, ya todo el mundo sabe cómo me llamo yo) (y este segundo paréntesis aclaratorio a ese primer paréntesis aclaratorio además de estúpido y digresionante, ¿debería llevar corchetes?)
Espera, que salgo de los paréntesis.
Bruno está enamorado, a sus 4 años. Se enamoró el verano pasado, a los 3, y todo el año ha dicho que su novia era Bárbara y que quería ir al baile y casarse con ella (entre sus influencias culturales destaca la Cenicienta, seguida de cerca por Kierkegaard)
Bárbara es esa niña-mujer algo perversa, con marcada personalidad y carnes de ciruela fresca, que gusta de tontear, que le da besitos a mi chiquitín mientras se deja querer por chicos con reciente población forestal en los huevos.
El año pasado, Bruno y su inocencia desplegaron todo su repertorio de saltos en la piscina para impresionarla. Jugaba a perseguirla bajo el agua. Y Bárbara venía a tomarse un polo a las escaleras de casa. Y Bruno se sentaba algunas noches, solo, y suspiraba: estoy esperando a Bárbara.
Este año sufre por amor y nadie le ha enseñado. Le da una vergüenza terrible cuando ella se acerca por detrás y le roba un beso pero siempre quiere más, y la busca como un instinto de corcho busca ligero la superficie.
Ahora Bárbara se ha ido a Francia unos días -su madre es francesa- y Bruno dice que la echa de menos. No obstante, no ha tardado en sustituirla por una rubia de la piscina, una madurita de 16, muy mona. Sólo hasta que venga Bárbara, aclara. Pero jugamos al veo, veo, ¿qué ves? una cosita, empieza por la letrita… P, ¡rubia! Exclama.

Bruno está enamorado y nadie le ha enseñado, lo que viene a sugerir, acaso demostrar, que el amor existe.

Tuve una amiga gorda, mórbida, de esas que la gente se mira con asco en la parada de autobús. De las que están acostumbradas a ser ostentosamente invisibles para los hombres a pesar de sus más de cien kilos de carne empaquetada, lista para consumir. De las que tiran millas comiendo, como una forma de huir a la carrera del amargor de este paseo, de escapar mientras paradójicamente van echándose lastre encima.
Conoció a un tipo pequeño, excesivamente pequeño, increíblemente bajito, de esos que las mujeres miran, no ya por encima del hombro, sino por encima de la cuna. Era además pelón como un bebé.
Y surgió el amor, ¿el amor más maravilloso? El amor por eliminación, el amor como último destino posible, tú eres la única, tú eres el único. El que se yergue tras la estadística, el que arrastró la providencia, el amor del desecho, estamos desechos el uno para el otro. El amor, sin duda.

Y pienso en la fórmula del amor:


deseo – soledad
----------------------
oportunidad

No.

deseo x ternura- soledad
---------------------------------
correspondencia


No.

Deseo x admiración

---------------------------
soledad

No.

Sigo buscando, abriendo paréntesis.

14 comentarios:

Francis Black dijo...

Sigue y ya dirás. La variable soledad yo la descartaría, pero no estaría mal para eliminar problemas.

strongboli dijo...

Quizás no la haya (casi diría que no), pero propongo una fórmula:

DESEO - ATRACCIÓN
-----------------
IRRACIONALIDAD

Si no hay irracionalidad no tiene ninguna gracia, además de que se convierte en amor calculado, con lo cual ya no es amor.

Uff... Me sale humo de la cabeza.

Sombras Chinescas dijo...

Aquí, en la página 53, yo probaba matemáticamente que el amor es una disfunción.

Saludos.

Miguel Ángel Maya dijo...

...Ay, Bárbara, cuánto me ha emocionado esta entrada. No puedes imaginártelo. Llevo todo el verano trabajando con niños de siete y ocho años y es precioso ser testigo de cómo un cachorillo de persona se enamora y lo que hace cuando está enamorado...
...Llevo tiempo queriendo escribir sobre ello, y no me salía nada...
...Lo de las fórmulas, bueno, nunca creí en ellas ni nunca fueron lo mío. Enamorarme sí, y siempre la alquimia era diferente...
...Un beso, niña...

BB dijo...

Llámesele como se quiera, sobrevive
a todos los análisis. Y habrá quienes no sepan distinguir entre el deseo y el amor, habrá quienes sean capaces de matar por el amor,
quienes se suiciden por no obtenerlo... L´amour toujours, l´amour...
Y tu niño ya empieza a saborear sus mieles o sus desdichas...mmmm...

Raúl dijo...

Mi "Bárbara" se llamaba Susana. Yo andaría por los 5 o los 6 añitos y ella rozaba los 15 y se dejaba rozar por un adolescente llenito de granos (debe de estar en la cárcel, o muerto por sobredosis, el mamón).
En la fórmula, creo que una de las incógnitas es la "necesidad"; pero no sé dónde debemos incluirla.
Te abrazo... por amor, claro.

Juan C. dijo...

Sigue pareciéndome maravilloso tu estilo escribiendo. Aunque debo admitir (no sin cierta vergüenza) que me he liado bastante con tus fórmulas.
Un beso
Juan Carlos

Sergi dijo...

Para ser agosto, entre tu texto y la lluvia, se está bastante bien ;)

Josep Vilaplana dijo...

El cangrejo te miraba a tí, sin la más mínima duda; y en lo referente al amor, paradójico él, se avanza hacia atrás.

¿Mi fórmula?

Cangrejo + Una vez más
----------------------
Tiempo tal vez

desde aquí, que es como allí pero mucho más lejos, paseo contigo.
Un beso (le hablaré a Violeta, enamoradiza ella, de Bruno).

Mònica dijo...

jajajaja, buen post Bárbara, me he reido mucho leyendo la entrada porque justamente el otro día Albita me hizo pensar, os cuento.
Con cuatro añitos tiene su novio Àlex, curiosamente un niño menor que ella, sin querer (y debido a que es una mandona) pensé, "mírala, más pequeño que ella para poder mandarle y manipularle, ya es mujer desde pequeña".
El caso es que se fué al cine con un amigo y el sobrino de éste y llegó y me dijo "mami, el Marc es mi novio" y yo le pregunté por Álex y me dijo que también que ella quería tener dos, pensé "igual ahora nacen con la poliga´mia en los genes"
Otro día me dijo:
"mami, la Sara es mi novia" (su amiga), y supongo que me vió la cara de extrañada y me pregunto, es una nena pero es igual...la verdad que me dejó a cuadros, pero no por nada sino porqué me hizo darme cuenta de los pocos prejucios que tienen y los muchos que les imponemos sin querer o queriendo...
Disfruta de tu Bruno monógamo, a mi me ha tocado mas liberal jajaja
besos

NáN dijo...

Asunto gramatical: no deberían ser corchetes. Solo cuando se abre un paréntesis dentro del paréntesis, se ponen corchetes para diferenciar.

Sobredosis pedante: el punto final se pone siempre detrás del paréntesis. No importa que el signo de interrogación tenga su puntito: al poner el paréntesis de cierre, tienes que poner otro (detrás).

Negociado Bruno: empieza la escapada. No es demasiado joven, tiene su pitillo y unas órdenes genéticas que vienen de lejos. El reloj interior es un poco confuso; eso es lo que pasa. Le gustan grandes y hechas (¡como a mí las hamburguesas!, será que ya no puedo o debo pensar en lo que Bruno sí puede: ¡le tengo una envidia!).

Final desolador: la Bella y la Bestia, o al revés, es uno de los asuntos en los que pienso mucho. De hecho, pensaba escribir un blog sobre la monstruosidad rampante de la vejez (¿o lo he escrito ya? Desmemorias de la edad. En todo caso, si lo escribí olvidé el nombre y las contraseñas).

Sabía que nada más volver de las vacaciones de montañas, vacas y perros peligrosísimos, abriría tu blog y quedaría tocado del ala.

Es bueno contar con amigas qie no te defraudan.

(Abraza mucho a Bruno, que se escapa).

Bárbara dijo...

FRANCIS, la variante soledad como una necesidad de escapar a ella, aunque tal vez no sea la denominacón adecuada. Ya te cuento. Sospecho que no llevará mi nombre la fórmula.

Pues sí, STRONG, el amor siempre tiene algo de irracional. Claro que si no hay voluntad, no existe nada perdurable. Y no pienses tanto que te vas a hacer daño ;)

Pues mi pincho Movistar, SOMBRAS, lento, lento de cojones, no me permite ver el anlace, se queda pensando. Será que es un romántico.
Ya lo miraré a la vuelta. Supongo de todas formas que hay disfunciones adaptativas.

Qué suerte, MIGUEL ÁNGEL, con niños todo es fácil y divertido. Y cansado. Ser límite resulta agotador. Me alegra que te tocara algo ;) Un beso, guapo.

Está en la base de todo,BB, sin duda, aunque a veces se disfrace de otras cosas. Y sí, es un superviviente nato, porque mira que sufre atentados. Besos.

jeje, RAÚL, el irresistible poder de atracción de unos granos... La necesidad venía un poco expresada por la soledad, por acallar ese eco interior. Otro abrazo vacacional y amoroso, claro.

Bárbara dijo...

Se buscará en el google, ANÓNIMO.

JUAN CARLOS, gracias, tonto, pero no hay nada de que avergonzarse. He puesto las fórmulas así a lo loco, sin reflexionar demasiado, que una es de letras puras, como la ginebra. Un beso.

SERGI, querrás decir el diluvio universal, que es lo que está cayendo aquí. Eso o que desafino cosa mala escribiendo.

Mucho más poética esa fórmula y por tanto más exacta, JOSEP.
Aquí o allí, siempre andas cerca.
Y yo le hablaré a Bruno de esa preciosidad llamada Violeta.
Un beso ultrasónico.

Jeje, MÓNICA, es que nuestros peques serán sin duda más evolucionados que nosotros. Siempre peinso que lo que es difícil de explicar a los niños esconde un error en algún sitio. Besos.

NÁN, gracis por la pedantería, que es más generosidad.
Tiene cierto embrujo la adolescencia que la hace apta para todos los públicos. Es hermoso adolecer y tienen unos tipitos las muy adolescentes de la piscina que entiendo que Bruno esté así.
Así que perros peligrosos.. y las gallinas, ¿qué me dices de las gallinas asesinas?
Me infla ser tu amiga.

Sombras Chinescas dijo...

Supongo que aquí será más fácil.

Saludos.